miércoles, 31 de mayo de 2017

Un túnel en la arena

«Si el Señor no me hubiera ayudado, yo estaría ya en el silencio de la muerte. Cuando alguna vez dije: ”Mis pies resbalan”, tu amor, Señor, vino en mi ayuda» (Salmo 94: 17-18).
Resultado de imagen de Un túnel en la arenaEstábamos de campamento con los Conquistadores en la playa, y el plan para la tarde era cavar un túnel en las dunas. Justo cuando comenzamos nuestra obra maestra, antes de mi turno, mi padre puso esta regla absurda: «Tienen que dejar siempre los pies afuera, que se vean». Todo el mundo parecía molesto, porque ¡vaya con la regla de mi padre! No se puede cavar muy hondo si los pies tienen que verse. Convencida de que la idea era absurda y ridícula, me quedé mirando, esperando mi turno.
Cuando finalmente me llegó el turno, me metí dentro del túnel lo más rápidamente que pude, pero las manos de mi padre me agarraron por los tobillos inmediatamente. Seguí haciendo la mayor fuerza posible para avanzar dentro del túnel, enojada porque mi padre me agarraba por los tobillos; cuando, de pronto, ya no pude moverme más y todo se volvió negro. No podía respirar, algo muy pesado me empujó contra el suelo: el túnel se había derrumbado, y yo estaba enterrada viva bajo una montaña de arena.

La Práctica de la Presencia de Dios (2)

Hace más de 300 años, en un monasterio de Francia, un hombre descubrió el secreto para vivir una vida de gozo. 
A la edad de dieciocho años, Nicolás Herman vislumbró el poder y la providencia de Dios por medio de una simple lección que recibió de la naturaleza. Pasó los siguientes dieciocho años en el ejército y en el servicio público. Finalmente, experimentando la “turbación de espíritu” que con frecuencia se produce en la mediana edad, entró en un monasterio, donde llegó a ser el cocinero y el fabricante de sandalias para su comunidad. Pero lo más importante, comenzó allí un viaje de 30 años que le llevó a descubrir una manera simple de vivir gozosamente. En tiempos tan difíciles como aquellos, Nicolás Herman, conocido como el Hermano Lorenzo, descubrió y puso en práctica una manera pura y simple de andar continuamente en la presencia de Dios. 

Resultado de imagen de la práctica de la presencia de dios escrito por el hermano lawrenceEl Hermano Lorenzo era un hombre gentil y de un espíritu alegre; rehuía ser el centro de atención, sabiendo que los entretenimientos externos “estropean todo”. Después de su muerte fueron recopiladas unas pocas de sus cartas. Fray José de Beaufort, representante del arzobispado local, ajuntó estas cartas con los recuerdos que tenía de cuatro conversaciones que sostuvo con el Hermano Lorenzo, y publicó un pequeño libro titulado La Práctica de la Presencia de Dios. 
En este libro, el Hermano Lorenzo explica, de forma simple y bella, cómo caminar continuamente con Dios, con una actitud que no nace de la cabeza sino del corazón. El Hermano Lorenzo nos legó una manera de vivir que está a disposición de todos los que buscan conocer la paz y la presencia de Dios, de modo que cualquiera, independientemente de su edad o de las circunstancias por las que atraviesa, pueda practicarla en cualquier lugar y en cualquier momento. 
Una de las cosas hermosas con respecto a La Práctica de la Presencia de Dios es que se trata de un método completo.

En cuatro conversaciones y quince cartas, muchas de las cuales fueron escritas a una monja amiga del Hermano Lorenzo, encontramos una manera directa de vivir en la presencia de Dios, que hoy, trescientos años después, sigue siendo práctica.

Ni un solo gorrión

Estimada es a los ojos del Señor la muerte de sus santos (Salmo 116:15).
Mi madre, tan digna y correcta toda su vida, estaba ahora en la cama de un geriátrico, cautiva de la ancianidad debilitante. Su estado en deterioro contrastaba con el hermoso día primaveral que se veía  tentador al otro lado de la ventana.
Por más que nos preparemos emocionalmente, nunca estamos verdaderamente listos para la sombría realidad del adiós. ¡Qué humillante que es la muerte!, pensé.
Desvié la mirada al comedero para aves de fuera de la ventana. Un pinzón se acercó a comer unas semillas. Al instante, me vino a la mente un pasaje: «ni un solo gorrión cae a tierra sin que el Padre lo sepa» (Mateo 10:29 NTV). Jesús les dijo esto a sus discípulos, al enviarlos a una misión en Judea, pero el mensaje sigue siendo válido. «Más valéis vosotros que muchos pajarillos», les aseguró (verso 31).
Mi mamá se despertó y abrió los ojos. Volviendo a su infancia, usó un afectuoso término holandés y declaró: «¡Muti se murió!».
«Sí, respondió mi esposa. Ahora, está con Jesús». Dubitativa, mamá siguió. «¿Y Joyce y Jim?», preguntó respecto a sus hermanos. «También están con Jesús, dijo mi esposa. ¡Pero pronto estaremos con ellos!».
«Es difícil esperar», susurró mamá.

Padre celestial, esta vida es muy difícil y dolorosa. ¡Pero Tú prometes que nunca nos dejarás ni nos abandonarás!
La muerte es la última sombra antes del amanecer celestial.

En Cristo Tienes Identidad

Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres. (2 Corintios 3:2).
En la actualidad vemos como la sociedad influye en las vidas de las personas en gran manera, desde la alimentación y las modas, hasta las creencias e ideologías. Es cierto que cada persona es diferente, pero con el pasar de los tiempos y el desarrollo de cada persona, va adquiriendo nuevos conocimientos, se va integrando a nuevos grupos y adopta nuevas conductas; incluso a veces la influencia social bombardea a los hijos de Dios y tiende a camuflarse en la Iglesia.
Llega un momento en el que niños, jóvenes y hasta los mismos líderes empiezan a llevar “cosas” del mundo e incorporarlas a los programas de las iglesias, pero también nosotros mismos en algunas circunstancias hemos utilizado un lenguaje inapropiado, modas, vestimentas, música, programas de televisión, lo que vemos en internet, y empezamos a comportarnos como una persona más del montón.
Además, ahora es difícil distinguir entre quién es cristiano y quién no, por eso debemos tener cuidado y poner atención, pues están viendo los niños y jóvenes, en qué modas están usando y con qué amistades se relacionan. No se trata de que no se relacionen con in-conversos, sino que estas amistades no corrompan las buenas costumbres, como lo dice la misma Biblia.

martes, 30 de mayo de 2017

La Práctica de la Presencia de Dios (1)

Hace más de 300 años, en un monasterio de Francia, un hombre descubrió el secreto para vivir una vida de gozo. 
A la edad de dieciocho años, Nicolás Herman vislumbró el poder y la providencia de Dios por medio de una simple lección que recibió de la naturaleza. Pasó los siguientes dieciocho años en el ejército y en el servicio público. Finalmente, experimentando la “turbación de espíritu” que con frecuencia se produce en la mediana edad, entró en un monasterio, donde llegó a ser el cocinero y el fabricante de sandalias para su comunidad. Pero lo más importante, comenzó allí un viaje de 30 años que le llevó a descubrir una manera simple de vivir gozosamente. En tiempos tan difíciles como aquellos, Nicolás Herman, conocido como el Hermano Lorenzo, descubrió y puso en práctica una manera pura y simple de andar continuamente en la presencia de Dios. 
Resultado de imagen de La Práctica de la Presencia de Dios
El Hermano Lorenzo era un hombre gentil y de un espíritu alegre; rehuía ser el centro de atención, sabiendo que los entretenimientos externos “estropean todo”. Después de su muerte fueron recopiladas unas pocas de sus cartas. Fray José de Beaufort, representante del arzobispado local, ajuntó estas cartas con los recuerdos que tenía de cuatro conversaciones que sostuvo con el Hermano Lorenzo, y publicó un pequeño libro titulado La Práctica de la Presencia de Dios. 
En este libro, el Hermano Lorenzo explica, de forma simple y bella, cómo caminar continuamente con Dios, con una actitud que no nace de la cabeza sino del corazón. El Hermano Lorenzo nos legó una manera de vivir que está a disposición de todos los que buscan conocer la paz y la presencia de Dios, de modo que cualquiera, independientemente de su edad o de las circunstancias por las que atraviesa, pueda practicarla en cualquier lugar y en cualquier momento. 
Una de las cosas hermosas con respecto a La Práctica de la Presencia de Dios es que se trata de un método completo.

En cuatro conversaciones y quince cartas, muchas de las cuales fueron escritas a una monja amiga del Hermano Lorenzo, encontramos una manera directa de vivir en la presencia de Dios, que hoy, trescientos años después, sigue siendo práctica.

La perfección de Cristo

«Y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen». Hebreos 5: 9, RVA15

Nuestro Salvador mantuvo la verdadera característica de un ser humano como hijo de Dios. Somos hijos e hijas de Dios. A fin de saber cómo podemos comportarnos con prudencia, debemos seguir a Cristo por donde nos conduzca. Durante treinta años vivió la vida de un hombre perfecto, en armonía con la más elevada norma de perfección.
Nuestra obra consiste en esforzarnos para obtener, en nuestra esfera de acción, la perfección que Cristo logró en esta tierra en todo aspecto de su carácter.
Y para avanzar sin tropezar, hemos de tener la seguridad de que una Mano todopoderosa nos sostendrá, y que una infinita misericordia se ejercerá hacia nosotros scaemos. Nadie más que Dios puede oír en todo momento nuestro clamor por ayuda.
Es muy grave que se viole, en lo más mínimo, la conciencia, el dejar de cumplir una sagrada obligación, o la formación de un solo hábito malsano, porque puede tener como resultado, no solamente nuestra propia ruina sino la ruina de aquellos que han puesto su confianza en nosotros.
Nuestra única seguridad consiste en seguir las pisadas del Maestro por donde Él nos conduzca, confiar sin vacilación en la protección del que nos dice: «Sígueme». Nuestra constante oración debiera ser: «Afirma mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen» (Salmo 17: 5).
El Hijo de Dios era intachable. Debemos tratar de alcanzar esa perfección, y vencer como Él venció, si queremos sentarnos alguna vez a su diestra.

¿Cuál es el significado y la importancia de la ascensión de Jesucristo?

Resultado de imagen de ¿Cuál es el significado y la importancia de la ascensión de Jesucristo?Una vez Jesús resucitó de los muertos, “se presentó vivo” (Hechos 1:3) a las mujeres cerca de la tumba (Mateo 28:9-10), a Sus discípulos (Lucas 24:36-43), y a más de otras 500 personas (1 Corintios 15:6). En los días siguientes a Su resurrección, Jesús instruyó a Sus discípulos acerca del reino de Dios (Hechos 1:3).
Cuarenta días después de la resurrección, Jesús y sus discípulos fueron al Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén. Allí, Jesús les prometió a sus seguidores que pronto recibirían el Espíritu Santo, y les indicó que permanecieran en Jerusalén hasta que el Espíritu hubiera venido. Después, Jesús los bendijo y mientras les daba la bendición, comenzó a ascender al cielo. El relato de la ascensión de Jesús se encuentra en Lucas 24:50-51 y Hechos 1:9-11
En la Escritura se expone claramente que la ascensión de Jesús fue literal, regresando corporalmente al cielo. Él se levantó gradual y visiblemente de la tierra, siendo observado por muchos atentos espectadores. Mientras los discípulos se esforzaban por echar una última mirada a Jesús, una nube lo ocultó de sus ojos, y aparecieron dos ángeles que les prometieron que Cristo regresaría “…tal como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:10-11).

Disfuncional

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23
La palabra disfuncional suele usarse para describir a personas, familias, relaciones, organizaciones, e incluso gobiernos. Mientras que funcional significa algo que funciona como es debido, disfuncional es lo opuesto: algo roto, que no se desempeña bien.
Resultado de imagen de DisfuncionalEn su carta a los romanos, el apóstol Pablo comienza describiendo una humanidad espiritualmente disfuncional (Romanos 1:18-32). Esta rebelión es generalizada: «Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (…) Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:12, 23).
La buena noticia es que somos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (versos 24-25). Cuando invitamos a Cristo a nuestra vida y aceptamos su perdón, Él comienza a transformarnos. No nos volvemos perfectos de inmediato, pero ya no tenemos por qué seguir en un estado roto y disfuncional.
A través del Espíritu Santo, recibimos fuerza a diario para honrar a Dios con lo que decimos y hacemos, y para despojarnos «del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.» (Efesios 4:22-24).

Señor, acudimos a ti en busca de restauración y fuerzas.
Acercarnos a Cristo nos ayuda a vivir de acuerdo a su diseño original.

lunes, 29 de mayo de 2017

El poder de lo pequeño

Generalmente me levanto de la cama antes que las aves y observo la luz del sol inundar mi oficina cada mañana.
Verán, ¡me enloquece esta hora del día! Pero lo que no me gusta es ser despertado bruscamente de un sueño profundo antes de mi tiempo habitual de levantarme.
Duermo con las ventanas abiertas, y alrededor de las 4:00 cada mañana, llueve o solee, he tenido a un pájaro malvado “en algún lugar” cercano, emitiendo su canto de apareamiento en lo que podrían parecer 130 decibelios. Muchas veces he buscado con insistencia qué sonaba, parecía algo así como una criatura del tamaño de un pterodáctilo consumiendo
algún tipo de esteroides.
Pero esta astuta criatura nunca se dejó ver. Aprecio la naturaleza tanto como cualquiera, ¡pero este gran ruido a estas horas de la mañana no es música a mis oídos! En un momento de agitación en que mi emplumado adversario me colocó, pensé en ubicar a un “deportista” en el vecindario que se encargase de él, pero aquello fue tan solo un anhelo fantasioso. Además, no creo en el “deporte de la cacería”.
En este tiempo, sin embargo, ya me he acostumbrado bastante a mi alarma residente en un árbol, y al mirar el lado positivo de esta situación, hasta podría agradecerle por la hora adicional de trabajo que he podido invertir cada día.

¡Huye!, no seas esclavo de la lascivia

Mi querido Timoteo:
Estaba un día mirando a través de la ventana de mi casa y vi algo que me llamó la atención. Eran unos jóvenes que parecían no tener sentido común, como si nada les importase. Por cierto, uno de ellos parecía estar totalmente falto de juicio; lo vi cruzar la calle, llegar a una esquina y encaminarse hacia la casa de una mujer. El día llegaba a su fin, y las sombras de la noche avanzaban. Este engaño ha llevado a muchos hombres, desgraciadamente, a la destrucción total de su persona, su familia, su ministerio y todo su futuro.
De pronto, la mujer, con aspecto de mujer de la noche y con visibles intenciones malsanas, vio que él se acercaba a su casa y salió a su encuentro. Allí mismo, en la calle, lo abrazó y lo besó. Con todo descaro le dijo: “Salí de casa precisamente para buscarte, y te he encontrado. Mi cama está hecha con sábanas de lino fino importadas y perfumadas con perfumes traídos de lugares exóticos. Ven, bebamos de la copa del amor hasta el amanecer. Mi esposo no está en casa. Ha emprendido un largo viaje y no regresará en varios días.”
Con sus palabras seductoras lo convenció, y con halagos, mimos y abrazos lo sedujo. Él en seguida la siguió, yendo tras ella como buey que va camino al matadero, como ciervo que cae en la trampa, como ave que se lanza contra la red.»
Esta historia, mi querido Timoteo, es una paráfrasis de la sabiduría de Salomón que se encuentra en Proverbios, capítulo siete. La traigo a colación porque quiero tocar el tema que esta alegoría de Salomón presenta: advertir de uno de los peligros más perversos, una de las artimañas más sutiles, uno de los engaños más perspicaces de Satanás.
¿En qué consiste este engaño? En una sola palabra: lujuria. Es decir, la tentación de la naturaleza pecaminosa del hombre.
Las tentaciones que incitan, y a veces conquistan, al siervo de Dios, son múltiples: el poder, la posición, el dinero, el orgullo, pero hay una tentación que es quizá la más intensa de todas: la lascivia, el apetito carnal insaciable. Una de las maneras como esta tentación se expresa es por la pornografía. El vocablo viene de la palabra griega "porne", que significa «prostituta».
La adicción a la pornografía ha llegado al culmen de cautivar a millones de hombres en todo el mundo. En 1998 los adictos a la pornografía gastaron novecientos setenta millones de dólares viendo escenas pornográficas en la red electrónica mundial, y quienes han hecho estudios del avance de esta práctica calculan que para el año 2003 la cifra ascenderá a más de tres mil millones de dólares.
En una encuesta realizada por la organización "Cumplidores de Promesas", un sesenta y cinco por ciento de sus adherentes confesaron haber sido adictos a la pornografía, y en otra encuesta entre pastores y líderes laico-cristianos realizada por "Leadership Magazine" (revista sobre el liderazgo), salió a la luz que un sesenta y dos por ciento confesaron haber estado involucrados en la pornografía. Se calcula que uno de cada cinco líderes cristianos es adicto a la pornografía, lo cual nos obliga a preguntarnos: ¿Cómo es posible que este elevado número de personas, que se identifican como creyentes en Cristo y, aun más, como líderes dentro de la iglesia, estén envueltos en algo tan inmundo, impúdico, corrompido y destructivo?

Cinco panes y dos pescados

“«Aquí hay un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. ¿Pero de qué sirven ante esta enorme multitud?».” Juan 6: 9 (Nueva Traducción Viviente)
La incredulidad roba bendiciones, y la fe se posesiona de ellas. Los milagros de multiplicación son reales, se creen y luego se reciben. Una palabra de Dios es suficiente para multiplicar todo en tu haber, llámese salud, tiempo, esfuerzo, bienes o dinero. Porque Dios es suficiente y va delante en el camino, para allanarlo a aquellos que van en Su nombre.
En este capitulo, Felipe resaltó lo improbable que sería reunir dinero para alimentar a toda la multitud, que eran cinco mil contando solo a los varones (Juan 6:7). Él, acertadamente en su razonamiento, le puso un número a la multitud, y éste le dio como resultado que ni aun trabajando meses enteros se podría alimentar a los que estaban hambrientos. Luego Andrés recalcó con buen tino, con razón, que aunque usaran los cinco panes y dos pescados de un muchachito sería imposible alimentar a la multitud. Así que lo más razonable, considerando que la gente estaba cansada por seguir a Jesús, era mandarlos a las aldeas cercanas y a sus casas para que consiguieran de comer. Pero………
Pero Jesús tenía un plan, se empecinó en que la gente debía ser saciada en primer lugar con pan espiritual, y en segundo, de un rico banquete para sus estómagos.

El buen Alfarero

ISAÍAS 64:8 “Sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro, tú nuestro alfarero; ¡todos fuimos hechos por ti mismo!”
En Inglaterra había una pareja, entre muchas, a la que gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres.  Al entrar en una de ellas se quedaron prendados de una hermosa tacita. –“¿Me permite ver esa taza?”-, preguntó la señora.  –“¡Nunca he visto nada tan fino!”-.
En las manos de la señora, la taza comenzó a contar su historia:
-“Debe saber que yo no siempre he sido la taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo era solo un poco de barro, pero un artesano me cogió entre sus manos y me fue dando forma. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: -¡Por favor, déjeme ya en paz!-. Pero él solo me sonrió y me dijo: -Aguanta un poco más, aún no llegó el momento-.
Después me puso en un horno. Nunca había sentido tanto calor. Toqué a la puerta del horno y a través de la ventanilla, pude leer sus labios que me decían: -Aguanta un poco más, todavía no es tiempo-.
Cuando por fin abrió la puerta, mi artesano me puso en un estante. Pero, apenas me había refrescado, me comenzó a raspar, a lijar. No sé cómo no acabó conmigo. Me daba vueltas, me miraba de arriba a abajo... Por último me aplicó meticulosamente varias pinturas. Sentía que me ahogaba. –Por favor, déjame en paz-, le gritaba a mi artesano; pero él solo me decía: -Aguanta un poco más, todavía no es tiempo-.
Al fin, cuando pensé que había terminado aquello, me metió en otro horno, mucho más caliente que el primero. Ahora sí, pensé, que terminaba con mi vida. Le rogué y le imploré a mi artesano que me respetara, que me sacara, que si se había vuelto loco.... Grité, lloré; pero mi artesano sólo me decía: -Aguanta un poco más, todavía no es tiempo-.

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Por qué cosas te conocen?

(Moisés tuvo) por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Hebreos 11:26
Resultado de imagen de ¿Por qué cosas te conocen?En un antiguo campo de concentración japonés en China, hay una lápida dedicada a un hombre que murió allí en 1945, que dice: «Eric Liddell nació en Tianjin en 1902, hijo de escoceses. Su carrera alcanzó la cima al ganar la medalla de oro en la competición de 400 metros en los Juegos Olímpicos de 1924. Posteriormente, regresó a China a trabajar como maestro en Tianjin. Pasó toda su vida alentando a los jóvenes a hacer todo lo posible para mejorar la humanidad».
Para muchos, el mayor logro de Eric fue en la esfera deportiva, pero también se lo recuerda por su contribución a la juventud de Tianjin, en China, país en donde nació y al que amaba. Vivió y sirvió por fe.
¿Por qué cosas se acordarán de nosotros? Nuestros logros académicos, posición laboral o éxito financiero puede que nos concedan el reconocimiento de los demás, pero lo que perdurará después de que hayamos partido es el trabajo silencioso que hayamos hecho en la vida de otras personas.
Hebreos 11, el capítulo de la fe en la Biblia, recuerda a Moisés como alguien que prefirió ponerse del lado de los israelitas en vez de disfrutar de los tesoros de Egipto (verso 26). Guió y sirvió por fe al pueblo de Dios.

Inspiración

En la pequeña escuela rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.

Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente, más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgentemente al hospital del condado.

En su cama, el niño horriblemente quemado y semi
inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría, que era lo mejor que podía pasar en realidad, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir, y de alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.

Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Pero, una vez más, el valiente niño tomó una decisión.

Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.

Al filo de lo imposible

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Imagen relacionadaEn 1985, el montañista Richard Bass se convertía en la primera persona en escalar las Siete Cumbres, los picos más altos de cada continente (incluyendo dos en América). ¡Una grandiosa hazaña! Dieciseis años más tarde, el 25 de Mayo de 2001, Erik Weihenmayer repitió esa hazaña. Solo había una diferencia: Weihenmayer es ciego. Se convirtió así no solo en el primer (y hasta ahora único) ciego en llegar a la cima del Everest, la montaña más alta del planeta, sino también en el primer ciego en escalar las siete cumbres.
Weihenmayer nació el 23 de Septiembre de 1968 en Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos. Cuando aún era niño, descubrieron que padecía retinosquisis congénita, enfermedad que afecta con cierta frecuencia a la visión de personas de avanzada edad. Pero su versión congénita era mucho más rara y problemática. Desde muy pequeño, su padre lo incentivó a desafiar lo que los demás consideran que los ciegos no son capaces de hacer. Creció con la actitud de que podía realizar todas las actividades de las personas con visión completa.
Así, practicó toda clase de deportes. Jugó al baloncesto, pero recibía muchos golpes de la pelota en su cara, porque no podía prever la trayectoria de la misma, cuando iba directamente hacia él.
El gran punto de inflexión fue cuando, en un programa para personas invidentes, hizo prácticas de escalada. Inmediatamente quedó fascinado al enfrentarse a una gran barrera, porque con sus manos debía encontrar los agujeros para conseguir la mejor trayectoria que pudiera llevarlo a superarla.
Pronto se animó a escalar el monte McKinley, el más alto de Estados Unidos. Luego, escaló El Capitán, ascenso caracterizado por su complejidad técnica.

Aparecen leones de la nada para salvar la vida de cristianos

Hace unas seis semanas, el Pastor Paul, del ministerio Biblias para Medio Oriente, estaba cambiándose de ropa después de un servicio de bautismo, realizado junto al Pastor Ayyoob y un buen número de cristianos que ya estaban en medio del servicio de adoración, cuando de repente, un grupo de militantes radicales llegó a la casa, armado con barras de acero y otras armas, y comenzaron a apedrearlo a él y a su grupo. Su cabeza fue gravemente herida y ensangrentada, y un buen número de otros también sufrieron lesiones.
Los creyentes lo llevaron al hospital más cercano, y un examen médico mostró serios daños en su cráneo, así que fue trasladado a un hospital especializado para una cirugía inmediata. Las autoridades allí, sin embargo, se negaron a hacerle la cirugía antes de cobrar el costo de la operación. Así y todo, sus pobres amigos creyentes de alguna manera lograron cumplir.
Pero los militantes islámicos que los atacaron descubrieron que el pastor Paul estaba recibiendo tratamiento en ese hospital, y planearon matarlo. Así que, los creyentes lo llevaron del hospital a la casa del Pastor Ayyoob en una zona boscosa cercana.
Sin mucha esperanza, el grupo de cristianos pensó que ese era su último día. Entonces se cogieron de las manos y repetidamente, alabaron y agradecieron al Señor Jesucristo resucitado. También continuamente, reclamaron la sangre de Jesucristo como su victoria.
De forma completamente inesperada, un león salió corriendo del bosque, saltó hacia los militantes, y cogió a uno por el cuello. Cuando otros combatientes intentaron atacar al león, otros dos leones los acorralaron. Los militantes aterrorizados huyeron del sitio, y los leones los dejaron completamente solos. Igualmente sorprendente, los registros muestran que no se supone que ningún león viva en ese bosque.

sábado, 27 de mayo de 2017

No te Preocupes

A veces, cuando nada marcha de acuerdo con lo esperado, y reina la preocupación...
Cuando el quebranto de lágrimas inunda nuestros ojos, y todo parece ser inútil...
refle-preocupes07Solo una cosa puede ahuyentar las lágrimas que queman y ciegan; alguien que suavemente te eche el brazo por encima y te susurre: "No te preocupes".
Nadie ha logrado descifrar por qué esas palabras traen tanto consuelo, o por qué tal susurro hace que nuestras preocupaciones se despejen al instante.
Sin embargo, cuando los problemas nos dan la bienvenida, nos olvidarnos de ellos y los dejamos atrás, cuando alguien suavemente te echa el brazo por encima y te susurra: no te preocupes.
El amor que procede de tan suave caricia, debe ser amor verdadero.
Puede ser que un abrazo así a tu corazón no traiga el consuelo suficiente, pero si el amor es el móvil, dulce consuelo encontrarás...
...cuando alguien suavemente te eche el brazo por encima y te susurre: ¡No te preocupes!
¡Este poema refleja el consuelo que solo se experimenta a través de un toque amoroso!  Demuestra el amor que sientes por tus hijos en lo que dices y haces. Este amor será devuelto a ti multiplicado.
Muchos de los que han estado enamorados toda una vida nos dicen menos sobre el tema que el niño que perdió a su perrito.
1 Juan 3:11
Que nos amemos unos a otros.

Tolerancia

Hace ya más de dos años tuve la oportunidad de participar en un seminario sobre la postmodernidad como movimiento histórico y, a su vez, artístico y cultural del siglo XX, dirigido por un español que llevaba mucho tiempo trabajando en esta temática en España, y que decidió venir a mi país y compartir la experiencia de su ministerio. De todo lo interesante que pude escuchar en esas plenarias, me quedo con una oración que resumió el sentido de su potente mensaje: “las personas cristianas son las menos tolerantes que hay”.
Antes de que te tires de los pelos y te quedes atacado por mi cita, déjame contextualizarte un poco más para comprender la lógica de este comentario. Si hablamos de postmodernidad, debemos entender que hablamos de un movimiento histórico que lleva consigo una manera de pensar, una manera de vivir y distintas tendencias que se instalan en nuestra cultura. Por ejemplo, el relativismo es una de sus características, nada es blanco o negro y todo depende del ojo de quien lo ve y de las ideas que tenga sobre el mundo. La visión puede que nos agrade o puede que nos cause desazón, pero es una realidad evidente en nuestra sociedad. No obstante, a lo que se refería el conferenciante es que, como pueblo cristiano, figurábamos como los intolerantes por excelencia, puesto que las cosas son “pecado” o “no pecado” y con esa misma categoría clasificábamos el comportamiento de nosotros mismos, y más aún, el de los demás.
Me inquieta el hecho de que ésta es una realidad. A diario me relaciono con jóvenes que critican el comportamiento de otros por no ser “consecuentes” o no estar “a la altura de las circunstancias”, lo que me inquieta aún más. Me preocupa el hecho de que nos convirtamos en “policías morales”, sintiendo que tenemos el derecho y la autoridad para juzgar actos e intenciones ajenas. Más me preocupa que no seamos capaces de relacionarnos con “el mundo” porque “ellos”, y siempre en un tono despectivo, no viven la vida de la manera en que yo “el super espiritual” la vivo. Me preocupa el hecho de que más de una vez me encuentre yo misma cerrando mis oídos a las ideas que no cuadran con mi “perfecta” filosofía de vida, y no pueda conocer otras realidades y visiones que, en vez de sentir que atacan mi visión de la vida, me ayudan a sustentarla y defenderla con aún más vigor; bueno, la verdad es que no la defiendo para convencer a otros, la defiendo porque es lo que PARA MÍ ha sido una realidad.

Dobles

Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18
Dicen que todos tenemos un doble. Algunos los llaman dobles andantes. Son personas que se parecen mucho a nosotros aunque no tienen ninguna conexión de sangre.
El mío es una estrella de la música. Cuando fui a uno de sus recitales, muchos de los fanáticos me confundieron con él durante el intermedio. Lamentablemente, no soy ningún James Taylor a la hora de cantar y tocar la guitarra. El parecido es solo físico.
¿A quién te pareces? Mientras lo consideras, reflexiona en 2 Corintios 3:18, donde Pablo nos dice que «somos transformados […] en la misma imagen […] del Señor». Al buscar honrar a Jesús con nuestra vida, uno de nuestros objetivos es adoptar su imagen. Por supuesto, esto no significa que tengamos que dejarnos crecer la barba y usar sandalias… En cambio, el Espíritu Santo nos ayuda a mostrar rasgos de Cristo; por ejemplo, su actitud (humildad), su carácter (amor) y su compasión (acompañar a los que están caídos y solos); debemos parecernos a Jesús e imitarlo.
Mientras miramos «a cara descubierta […] la gloria del Señor» al fijar los ojos en Jesús, podemos parecernos cada vez más a Él. ¡Qué maravilloso sería si los demás pudieran observarnos y decir: ¡Veo a Jesús en ti!


Señor, transfórmanos a tu imagen. Que los demás puedan verte en nosotros.
El amor es el rasgo que debería distinguir a los seguidores de Cristo.

Jerusalén es la Eterna capital de Israel

Jerusalén fue elegida por el Todopoderoso como la capital de la nación de Israel. No existe otra ciudad como Jerusalén en toda la tierra, ya que en ella han ocurrido innumerables eventos bíblicos muy importantes. El rey David expresó su gozo y entusiasmo al subir a Jerusalén para adorar al Dios Altísimo, al Dios de Israel, con las siguientes palabras: “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.  Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén” (Salmo 122:1-2).
Dios escogió a Jerusalén como su ciudad personal. Su autoridad sobre ella es eterna, y en Jerusalén se cumplirá su plan redentor respecto al ser humano. Es el único lugar al que Dios se refiere como “mi ciudad” (Isaías 45:13), y más frecuentemente como “mi santo monte” (Isaías 11:9, 56:7, 57:13; Ezequiel 20:40; Joel. 2:1, 3:17).
Debido a que Jerusalén es la ciudad donde Dios ha puesto su nombre, frecuentemente se le llama la “ciudad santa”(Nehemías 11:1; Isaías 52:1; Apocalipsis 11:2).  Dios ama a Jerusalén más que a cualquier otro lugar, y la seleccionó para establecer su propia morada:
•   “Su cimiento está en el monte santo. Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob. Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios” (Salmo 87:1-3).
•   “Porque Jehová ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaréporque la he querido. Bendeciré abundantemente su provisión…” (Salmo
 132:13-15a).

viernes, 26 de mayo de 2017

Un fuego pequeño

 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Santiago 3:5
Inline image 1Un domingo de septiembre, por la noche, mientras la mayoría de la gente dormía, se desencadenó un pequeño fuego en la panadería de Thomas Farriner, en Pudding Lane. En un instante, las llamas se extendieron de una casa a otra, y Londres se vio envuelta en el Gran Incendio de 1666. Más de 70.000 personas quedaron sin casa por el fuego que arrasó el 80% de la ciudad. ¡Tanta destrucción por un incendio tan pequeño!
La Biblia nos advierte sobre otro fuego pequeño, pero destructivo. A Santiago le interesaban las personas y la relación entre ellas, no los edificios; por eso, escribió: «la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!» (Santiago 3:5).
Pero nuestras palabras también pueden ser edificantes. Proverbios 16:24 nos recuerda: «Panal de miel son los dichos suaves; suavidad para el alma y medicina para los huesos». Y el apóstol Pablo dice: «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4:6). Como la sal sazona la comida, la gracia hace lo mismo con nuestras palabras para edificar a los demás.
Con la ayuda del Espíritu Santo, nuestras palabras pueden apagar incendios en vez de provocarlos.
Señor, ayúdame a transmitir esperanza y ánimo con mis palabras.

En qué Consiste el Verdadero Servicio a Dios

¿Qué nos pasa en las iglesias que, en ocasiones, nos criticamos unos a otros, creyendo que somos mejores que los demás? Esto sucede con la mayoría de servidores, y no digamos ya cuando hay varios pastores; la rivalidad es tan grande que se forma una contienda entre ellos porque todos creen ser el mejor. Algunos argumentan que son más pastores que los otros porque fueron ordenados en el seminario tal o cual, o yo sí que soy pastor porque tengo obra. Criticamos a nuestros consiervos sin pensar que Dios no nos ha mandado eso.
El ministerio pastoral se ha convertido en un show en donde se trata de demostrar quién es el mejor. Se nos ha olvidado que no es con sabiduría humana como se predica la Palabra de Dios. Además se ha perdido el objetivo del culto, que es alabar y adorar a Dios y exponer la Palabra para edificación de la Iglesia, para que el “llamado eficaz” se cumpla, porque nuestra tarea es predicar a Jesús para que los elegidos reciban la Palabra y se conviertan de sus malos caminos.

I. ¿Por qué hay tantas divisiones en la iglesia?

servicio a Dios, culto, jesus, sirviendo1 Corintios 1:10,17,26-29  “Os ruego,  pues,  hermanos,  por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer…Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo… Corintios 26-29 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.”
Hermanos, Dios no nos ha mandado predicar nuestra palabra o mejor dicho, nuestra sabiduría humana o personal, sino su Palabra. Así que no nos creamos sabios, ni mucho menos superiores a otros, porque Dios escogió a lo más vil del mundo y lo menospreciado. Dice Pablo:
y lo que no es, para deshacer lo que es”, para que nadie se jacte en su presencia.
Así que si alguien no es nada, Dios hará que sí lo sea; y al que cree que es, Dios lo rebajará para que nadie se jacte.
Dios no eligió filósofos, oradores, estadistas ni hombres ricos o poderosos para predicar el evangelio de gracia y paz. Él juzga mejor qué hombres y en qué medidas sirven a los propósitos de su gloria.
Nadie tiene derecho a gloriase a sí mismo, sino al Señor.
1 Corintios 1:31 “Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”.

Cómo Salir de la Desgracia

Casi siempre nos estamos quejando de que estamos mal, que estamos sumidos en la pobreza, rompiéndonos la cabeza al pensar en cómo salir de las deudas, o en cómo podríamos ser sanados, en cómo pudiéramos ser felices...
Cuando pasó el tsunami en Japón, todo fue reducido a ruinas, la gente no tenía a donde ir, pero… había algo que les ayudaría, y era que Japón es un país muy próspero; tenían la esperanza de que el estado no los iba a dejar abandonados. Como la mayoría no son cristianos, tenían la fe depositada en un ser superior que era su gobierno, en los países amigos, etc.,  que los iban a rescatar.

Punto 1. Así que te encuentras en la calle, sin tener a donde ir,... ¿cómo nos viene la desgracia? y ¿por qué?

1 Pedro 5:10 “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione,  afirme,  fortalezca y establezca”.
desgracia, frase, cómo salirAlguna de estas razones pueden aplicarse:
a)    Para probarnos
b)    Por nuestras malas decisiones
c)    Para que Dios pueda ser glorificado
d)    Para que nos arrepintamos y busquemos a Dios
e)    Para ser más dóciles con el Señor
f)     Para ser mejores personas
g)    Para que podamos comprender al que sufre
h)    Para que salgamos fortalecidos de las pruebas 
Vamos a estudiar las primeras tres:
 a) El caso de Job (para probarnos)
Job 1:13-19  Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y nos asaltaron los sabeos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.
b) Por nuestras malas decisiones
Lucas 15:15-17 “Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
 c) Para glorificar a Dios
Juan 11:3-4 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Punto 2. ¿Es esta la voluntad de Dios?, ¿que suframos?

No, Dios quiere que seamos felices, Él no quiere que suframos, mas quiere que tengamos madurez.
Hebreos 5:12 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”.
El problema está en nuestra toma de decisiones, en nuestros errores, o en el caso de Job y Lázaro, que son dos situaciones diferentes.
a)    En el caso de Job, Dios quería demostrar que Job era un verdadero hijo, que podía soportar la prueba y que no renunciaría a Dios.
b)    En el caso de Lázaro, está muy claro que simplemente sucedió para que Dios fuera glorificado.
c)    Pero en el caso del Hijo Pródigo es diferente, Dios se lo permitió para que cambiara.