Todo parece ser muy divertido e inocente: linternas de calabaza, grotescas máscaras cuya sonrisa es una mueca, largas y negras vestimentas de brujas con sombreros puntiagudos, disfraces pintados con forma de esqueletos, trajes que representan a demonios y duendes, y niños que van de puerta en puerta solicitando golosinas a los bien dispuestos vecinos. Pero cuando llega Halloween, conocido como el Día de las Brujas o Víspera de Santos, ¿no se siente usted con ganas de que las horas pasen hasta que toda esta farsa de “dulce o travesura” termine? Si no es así, ¡tal vez lo desee después este artículo!
El lado no tan divertido de Halloween
¿Desde cuándo es aceptable que los niños pequeños amenacen con cometer vandalismo? ¿Qué pasaría si el dueño de una casa no abriese la puerta o no tuviese los caramelos que los niños esperan? ¿Es permisible que los niños procedan a enjabonarle las ventanas, envolver sus árboles con papel higiénico, rayar con tiza su vereda o voltear las plantas cuando las ven? ¿Es correcto que los niños amenacen con cometer vandalismo en la propiedad de otros?
¿No será ya hora de que todos los ciudadanos bien intencionados digan no a Halloween? En general, el clero no se ha manifestado en contra de esta celebración. Algunas iglesias incluso tienen festividades de Halloween, aunque ocasionalmente, unos cuantos ciudadanos hablen en su contra, como lo demuestran muchas veces, con sus cartas al director en los periódicos. ¿Es Halloween tan solo una diversión sana e inocua, o es algo completamente distinto? ¡Usted necesita saberlo!
Dios está dando una llamada de atención a los que profesan ser cristianos. Tal como ocurrió con aquellos a quienes el profeta Elias habló en su tiempo, también esto se aplica a nosotros. Elias se presentó ante el pueblo y dijo: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si el Eterno es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1 Reyes 18:21). ¿Qué se necesitará para que los cristianos aprendan a aceptar y a defender la verdad de Dios, en vez de tradiciones dañinas que se originaron en el paganismo?
¿Dónde se originó Halloween?
“Se creía que para esta ocasión, ocurría un encuentro de fuerzas sobrenaturales como en ningún otro período del año. La víspera y el día de Samhain se caracterizaban por ser la ocasión en la que las barreras entre el mundo humano y el sobrenatural eran derribadas. "Seres" de otro mundo, como las almas de los muertos, podían visitar a los habitantes terrestres y al mismo tiempo, los humanos podían aprovechar la oportunidad de ingresar a los dominios de los dioses y criaturas sobrenaturales.
“Se ofrecían tributos de fuego y sacrificios de animales, cosechas, y posiblemente de seres humanos, para apaciguar los poderes sobrenaturales que controlaban la fertilidad de la tierra. Samhain reconocía el espectro completo de fuerzas no humanas que deambulaban por la tierra durante ese período”.
En esta festividad “se encendían grandes fogatas en la cima de los montes, para espantar a los espíritus malignos,…; las almas de los muertos, supuestamente, visitaban sus hogares en ese día, y la festividad otoñal adquiría un significado siniestro, bajo la suposición de que por todos lados deambulaban fantasmas, brujas, duendes, gatos negros, hadas y demonios de todo tipo. Era el momento de apaciguar los poderes sobrenaturales que controlaban los procesos de la naturaleza” (The Encyclopaedia Britannica).
Era, francamente hablando, un día dedicado a apaciguar a los espíritus demoniacos y al lado oscuro del mundo espiritista – algo en lo que ningún cristiano debiera tener parte alguna (Efesios 5:11).