Basta con morirse para ascender al tope de la escala moral. Al menos, en los velatorios no hay quien hable mal de los honorables huéspedes del subsuelo.
El difunto pudo ser en vida un consumado alcohólico, todo un cavernícola (habitante de las cavernas), un retrógado pero, ahora muerto, es un borracho digno. Ya nadie parece acordarse de esas sesenta billones de células, todas ebrias, que llegaban dando tumbos a casa; ahora ha muerto y... ¡tan bueno como era!
De este efecto benévolo posterior a toda muerte, habló Jesús cuando dijo: – y si el grano de trigo no cae a tierra y muere, queda solo; pero, si muere, llevará mucho fruto.- Entonces, muerte es la expresión bíblica que más precisa lo que ocurre a la persona que se rinde totalmente a Dios y a su voluntad. "Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo. Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús".
No hay nada para el grano de trigo que se resiste a morir. Solo muerto llevará fruto. No sirve aparentar muerte. Nadie dirá nada bueno de una semilla que solo quedó apegada a la tierra, debe hacer su viaje al fondo con todo el cuerpo y así, dará de qué hablar.
El difunto pudo ser en vida un consumado alcohólico, todo un cavernícola (habitante de las cavernas), un retrógado pero, ahora muerto, es un borracho digno. Ya nadie parece acordarse de esas sesenta billones de células, todas ebrias, que llegaban dando tumbos a casa; ahora ha muerto y... ¡tan bueno como era!
De este efecto benévolo posterior a toda muerte, habló Jesús cuando dijo: – y si el grano de trigo no cae a tierra y muere, queda solo; pero, si muere, llevará mucho fruto.- Entonces, muerte es la expresión bíblica que más precisa lo que ocurre a la persona que se rinde totalmente a Dios y a su voluntad. "Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo. Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús".
No hay nada para el grano de trigo que se resiste a morir. Solo muerto llevará fruto. No sirve aparentar muerte. Nadie dirá nada bueno de una semilla que solo quedó apegada a la tierra, debe hacer su viaje al fondo con todo el cuerpo y así, dará de qué hablar.
La familia, amigos, vecinos e iglesia, están esperando recoger de ellos algún fruto espiritual, decir lo bueno que es vivir, compartir, trabajar con ellos; pero, no hay fruto.
Sin morir somos nuestra propia criatura detenida. Muriendo somos una nueva criatura. 2ª Corintios. 5:17.