Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Juan 3:19
Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, no sea que os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Juan 12:35
Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, no sea que os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Juan 12:35
Pero la esperanza es que, en cuanto nos encontramos con El Señor o recapacitamos para servirlo y cumplir Su Propósito, pasamos de las tinieblas a Su luz admirable.
Estando en la Luz, no solamente andaremos en las obras que Él preparó de antemano para que andásemos en ellas, usando las finanzas, los talentos y dones para servir y glorificarlo, sino para vivir también, en el gozo de la salvación.
El fuego eterno, en cambio, se refiere a un lugar de tormento eterno en donde ya no hay más vuelta para atrás. Jesús se refiere a este lugar como el infierno, al cual muchas personas irán al final de los tiempos si deciden rechazar el regalo de la Salvación, un regalo inmerecido que nos es dado por gracia por medio de la fe y que no depende de lo que hagamos o dejemos de hacer.
Jesús nos cuenta algunas parábolas para darnos a conocer lo que nos llevará a las tinieblas mientras estamos como peregrinos en esta tierra; y otras, en las que habla del final de los tiempos, y cómo es que las personas serán separadas en dos grupos: unos irán a la presencia del Señor, y otros al fuego eterno o infierno.