Dios diseñó todo el universo para ser gobernado por Él. Y ya que Él fue el creador de todas las cosas, sabe cómo debe funcionar todo. Con el pecado y nuestra rebeldía, lo que hacemos es negarle ese gobierno a Dios.
Pero Dios quiere restaurar Su gobierno, por amor. Porque Él sabe y conoce los desastres que hacemos, cuando somos nosotros quienes gobernamos, que no sólo arruinamos nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean, sino también toda la creación.
En la Biblia encontramos 3 clases de gobierno:
• El que es dirigido por Dios, como en el caso de David.
• El que es dirigido por el hombre, como en el caso de Saúl.
• Y el que es dirigido por Satanás, como en el caso de Jezabel.
En Romanos 12:2 leemos:
“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”