Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. 1 Pedro 3:15
Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Timoteo 4:2
Es difícil hablar de Dios, pero lo más grave sería estar siempre callado. Empecemos sencillamente diciendo que somos cristianos. No huyamos del diálogo, incluso si el que nos interpela es agresivo, porque esta actitud puede deberse a un malestar interior. Si el diálogo se ha iniciado, sigamos contando con la ayuda de Dios.
Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Timoteo 4:2
Quizá se nos diga: «¡Ah!, qué raro es usted, es creyente!». Habría que saber responder de una forma que alcance a su corazón y convenza a su entendimiento… Pero si nos cuesta expresarnos, no dudemos en afirmar sencillamente, con nuestras propias palabras, por qué creemos. Hagámoslo de esta manera, y un día el Señor permitirá, por medio de nosotros o de otro, que una ayuda complementaria sea brindada a aquel a quien Él busca.