Yo soy el camino, la verdad y la vida, le contestó Jesús, nadie llega al Padre sino por mí (Juan 14:6).
- El camino: Hace referencia al modo (recorrido) para llegar al lugar que Dios quiere que lleguemos.
- La Verdad: En concordancia con las otras cualidades, se refiere a la dirección correcta.
- La Vida: El destino buscado, el punto específico del mapa, el lugar adonde se quiere llegar.
Por ejemplo, sabemos que la vida es el objetivo principal, es la meta, y nada de lo que hacemos es con un objetivo mortal (a menos que estemos enfermos mentalmente). De pequeños necesitamos de los adultos para conservar la vida, y de mayores trabajamos para el sustento de nuestra vida y la de nuestra familia, nos protegemos del tiempo, de peligros, nos alimentamos, nos anticipamos a posibles enfermedades vacunándonos, hacemos ejercicios para mantener el cuerpo fuerte y sano, estudiamos y nos preparamos para el sustento futuro, etc.
PERO DIOS QUIERE QUE ENTENDAMOS QUE LO MÁS IMPORTANTE ES LA VIDA ETERNA, la que está más allá de este mundo. Tener a Jesús es tener la Vida Eterna.
¿Qué hacemos para tenerlo? Nada de lo que mencionamos para la vida física sirve, y tampoco nos ayudan las rutinas de la iglesia, las prácticas piadosas. Falta la verdad del camino; sabemos que queremos la vida pero equivocamos el camino.
En cuanto a la “Verdad”, hay muchos que dedican sus vidas a estudiarla y defenderla, muchos eruditos religiosos y hasta los mismos fariseos buscaban la verdad, sin embargo, equivocaban el camino y la meta también, pues su objetivo no era la vida eterna, sino el recibir premios, honores o distinciones.