viernes, 3 de marzo de 2017

¿Es la salvación por fe solamente, o por fe más obras?

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Esta es tal vez la pregunta más importante de toda la Teología Cristiana. Esta pregunta, y su respuesta, es la razón de la Reforma – la escisión entre la iglesia Protestante y la iglesia Católica. Esta pregunta establece, también, una diferencia clave entre el Cristianismo Bíblico y la mayoría de las sectas que profesan ser “Cristianas”. ¿Es la salvación por fe solamente, o por fe más las obras? ¿Soy salvo solamente creyendo en Jesús, o tengo que creer en Jesús y hacer ciertas cosas?
El asunto de la fe sola o de la fe más obras, se ha hecho difícil a causa de algunos pasajes de la Biblia difíciles de conciliar. Compare Romanos 3:285:1 y Gálatas 3:24 con Santiago 2:24. Algunos ven una diferencia ostensible entre Pablo (la salvación es por fe solamente) y Santiago (la salvación es por fe más obras). Pero en realidad, Pablo y Santiago no discrepan del todo. El único punto de disconformidad que algunas personas demandan, es sobre la relación entre la fe y las obras. Pablo, dogmáticamente dice que la justificación es por fe solamente (Efesios 2:8-9), mientras Santiago parece estar diciendo que la justificación es por fe más obras. Este aparente problema es resuelto exactamente al examinar el concepto del que estaba hablando Santiago. Santiago refutaba la creencia de que una persona pudiera tener fe sin producir ninguna buena obra (Santiago 2:17.18). Santiago enfatiza el punto de que la fe genuina en Cristo produce una vida cambiada y buenas obras (Santiago 2:20-26). Santiago no está diciendo que la justificación sea por fe más obras, sino que más bien una persona verdaderamente justificada por fe va a tener buenas obras en su vida. Si una persona demanda ser un creyente pero no tiene buenas obras en su vida, entonces es probable que no tenga una fe genuina en Cristo (Santiago 2:14172026).

Pablo dice lo mismo en sus escritos. Los buenos frutos que los creyentes deberían tener en su vida, están listados en Gálatas 5:22-23. Inmediatamente después de decirnos que somos salvos por fe y no por obras (Efesios 2:8-9), Pablo nos informa que fuimos creados para hacer buenas obras (Efesios 2:10). Tanto Pablo como Santiago esperan nada menos que una vida cambiada, “¡De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas!” (2ª Corintios 5:17) Santiago y Pablo no discrepan en su enseñanza sobre la salvación. Ellos se acercan al mismo asunto desde diferentes perspectivas. Pablo simplemente enfatizó que la justificación es solamente por fe, mientras Santiago pone énfasis en el hecho de que la fe en Cristo produce buenas obras.


El Jugador de Fútbol

Un muchacho vivía solo con su padre, y ambos tenían una relación extraordinaria y muy especial.
El joven, que pertenecía al equipo de fútbol americano de su colegio, habitualmente no tenía la oportunidad de jugar; bueno, casi nunca, sin embargo su padre siempre estaba en las gradas haciéndole compañía.
El joven era el más bajo de la clase cuando comenzó la secundaria, e insistía en participar en el equipo de fútbol del colegio. Su padre siempre le daba orientación y le explicaba claramente que “él no tenía por qué jugar al fútbol si en realidad no lo deseaba”. Pero el joven amaba el fútbol, no faltaba ni a un entrenamiento ni a un juego, estaba decidido a dar lo mejor de sí, se sentía felizmente comprometido.
Durante su vida en la secundaria, lo recordaron como el calentador de banquillos porque siempre permanecía sentado… Su padre con su espíritu de luchador, siempre lo alentaba desde las gradas, dándole compañía, palabras de ánimo y el mejor apoyo que ningún hijo podía esperar. Cuando comenzó la universidad intentó entrar al equipo de fútbol; todos estaban seguros de que no lo lograría, pero a todos venció entrando al equipo.
El entrenador dio la noticia, admitiendo que lo había aceptado por cómo demostraba entregar su corazón y su alma en cada uno de los entrenos, al mismo tiempo que les daba a los demás el ejemplo perfecto. La noticia impactó y llenó por completo su corazón, corrió al teléfono más cercano y llamó a su padre, quien compartió con él su emoción. Le enviaba en todas las temporadas, entradas para que asistiera a todos los juegos de la universidad.

Decisiones que debes tomar

No es nada fácil tomar decisiones, de acuerdo, pero la vida es una continua elección y a cada uno nos toca decidir qué hacer con las personas, situaciones y cosas que se nos presentan. Porque es muy normal que no queramos fallar ni equivocarnos.
Habrá veces en las que en el proceso lo haremos mejor de lo que esperábamos, pero también habrá difíciles momentos en donde quizás no habremos tomado la mejor opción o decisión, pero aprenderemos de esa experiencia.

Lo que no puedes permitir es que otros decidan por ti aunque tengan las mejores intenciones. Hay asuntos que solo te conciernen y afectan directamente a ti, y aunque es bueno que busques consejos y que escuches lo que te dicen, no es menos cierto que debes actuar de acuerdo a lo que sientes como correcto y que va alineado con los pensamientos de Dios para tu vida.
Hay decisiones que tomarlas nos cuestan lágrimas y hasta nos roban el sueño; pero como dice un refrán: “camino malo se anda ligero”. Las cosas hay que enfrentarlas y debemos tener confianza en nosotros mismos, porque al fin y al cabo, a la primera persona a quien le afectará la decisión que se tome es a ti, y luego a las personas involucradas, no a las ajenas. Es tu corazón, son tus sentimientos y emociones. Solo tú puedes saber hasta dónde eres capaz de llegar o no llegar.

La Coronacion De Cristo Y Sus Resultados

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:2
Resultado de imagen de La Coronacion De Cristo Y Sus ResultadosLa ascensión de Cristo al cielo fue la señal de que sus seguidores iban a recibir la bendición prometida. La esperaron antes de empezar a hacer su obra. Cuando Cristo entró por los portales celestiales, fue entronizado en medio de la adoración de los ángeles. Tan pronto como acabó esta ceremonia, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en abundantes raudales, y Cristo fue auténticamente glorificado con la misma gloria que había tenido con el Padre, desde toda la eternidad. El derramamiento en Pentecostés era la manifestación terrenal de que el Redentor ya había iniciado su ministerio celestial. De acuerdo con su promesa, había enviado el Espíritu Santo del cielo a sus seguidores como prueba de que, como sacerdote y rey, recibió toda autoridad en el cielo y en la tierra, y era el Ungido sobre su pueblo. 
Durante su vida en la tierra, había sembrado la semilla de la verdad y la había regado con su sangre. Las conversiones que se produjeron en el día de Pentecostés fueron el resultado de esa siembra, la cosecha de la obra de Cristo que revelaba el poder de su enseñanza.
Los argumentos de los apóstoles por sí solos, aunque claros y convincentes, no habrían eliminado el prejuicio que había resistido a tanta evidencia. Pero el Espíritu Santo hizo penetrar los argumentos en los corazones con poder divino. Las palabras de los apóstoles eran como flechas agudas del Todopoderoso, que convencían a los presentes de su terrible culpa por haber rechazado y crucificado al Señor de gloria.