¡Qué importante es haber alcanzado la libertad!, pero igualmente importante es permanecer en ella. Cada día tienes que mantener esta victoria, porque Satanás no se da por vencido y a toda costa quiere volver a esclavizar a aquellos a quienes Cristo liberó.
¿Es posible que un cristiano sea esclavo de nuevo? ¿Es posible que una persona que fue liberada vuelva a estar nuevamente atada? ¡Por su puesto que sí!
¿Es posible que un cristiano sea esclavo de nuevo? ¿Es posible que una persona que fue liberada vuelva a estar nuevamente atada? ¡Por su puesto que sí!
Por eso el objetivo de los discipulados es evitar que esto suceda en tu vida. El Espíritu Santo quiere poner en ti los “anticuerpos” necesarios, para que toda agresión del enemigo quede neutralizada y sigas viviendo en verdadera libertad.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Pablo dice que tienes que fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza, y que te tienes que vestir con su armadura. ¿Por qué?, ¿para qué?
¿Cuál es la tendencia que tenemos como cristianos? Pues hacer lo contrario: Fortalecernos en nuestras propias fuerzas pensando que la lucha es “natural”. ¡Y este es el peor error que puede cometer el cristiano! Las luchas cotidianas son espirituales, sobrenaturales. Las luchas son contra demonios y a ellos no puedes hacerles frente con tus fuerzas, sino con las del espíritu. Por esto la única forma de que permanezcas libre es fortaleciéndote en el Señor y en el poder de su fuerza.