Si comparáramos a dos personas que hacen la misma actividad, pero con la diferencia de que uno de ellos pone el corazón y el otro la fuerza,¿quién crees que haría un mejor trabajo?
Lo cierto es que la fuerza ayuda cuando la aplicamos en lo que realizamos pues se la necesita; en cambio, cuando se pone el corazón la fuerza va incluida en el mismo desempeño y trae consigo satisfacción no solo personal sino de Dios, cosa que no pasa cuando lo hacemos solamente por obligación o apariencia.
Lo cierto es que la fuerza ayuda cuando la aplicamos en lo que realizamos pues se la necesita; en cambio, cuando se pone el corazón la fuerza va incluida en el mismo desempeño y trae consigo satisfacción no solo personal sino de Dios, cosa que no pasa cuando lo hacemos solamente por obligación o apariencia.
En todo lo que hagamos es prioritario poner amor dentro de nuestras acciones, dado que como cristianos estamos llamados a manifestar a otros lo que hemos recibido de Dios. ¿De qué nos serviría ser y hacer grandes maravillas, pero sin amor? Seríamos como el metal frío, sin vida, y no seríamos nada. Así también, si “siguiéramos” a Dios sin amarlo seríamos solo religiosos.
Lo indispensable para la vida es tener amor, y como el amor proviene de Dios debemos tener una estrecha relación con Él.
Si reconoces que te falta lo indispensable, no es tarde para pedir y recibir del Señor humildemente, ese gran motor que te ayudará a hacer todo con amor.
Ten por seguro que te ama y quiere que tú ames de igual forma.