¿Hay un momento maravilloso, en el que los padres nos convertimos solo en espectadores de la vida de nuestros hijos, alzamos nuestros hombros y decimos: “Es su vida”, sin sentir nada más?
Cuando contaba con 20 años, estaba en el pasillo de un hospital esperando a que los doctores pusieran unos puntos en mi cabeza, y ella preguntó:
¿”Cuándo dejaré de preocuparme”? La enfermera dijo: ¡Cuando deje la etapa de accidentes!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
¿”Cuándo dejaré de preocuparme”? La enfermera dijo: ¡Cuando deje la etapa de accidentes!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Como si le hubiera leído la mente, la maestra le dijo:
¡”No se preocupe, todos ellos pasan por esta etapa y luego usted podrá sentarse tranquila …relajarse y disfrutarlos”!
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.
Cuando contaba con 40 años, se pasaba la vida esperando que el teléfono sonara, que los coches llegaran a casa, que la puerta de la casa se abriera.
Una amiga le dijo:
¡No te preocupes, al cabo de unos años vas a poder dejar de preocuparte. Ellos ya serán adultos”.
Una amiga le dijo:
¡No te preocupes, al cabo de unos años vas a poder dejar de preocuparte. Ellos ya serán adultos”.
Mi mamá apenas sonrió y no dijo nada.