Yo bautizo con agua a los que se arrepienten de sus pecados y se vuelven a Dios, pero pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de ser su esclavo y llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Mateo 3:11 NTV
Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano. Lucas 7:6-7
Se llamaba “Centurión” a un oficial del ejército que tenía a su mando cien soldados. Por esto mismo este hombre pudiera ser prepotente y altivo; sin embargo, demuestra su temor a Dios al pedirle ayuda, y reconoce que no es digno de tenerlo bajo su techo, ni siquiera de estar en su presencia. Sabía quién era Él y por esto mismo recibió su milagro.
Se llamaba “Centurión” a un oficial del ejército que tenía a su mando cien soldados. Por esto mismo este hombre pudiera ser prepotente y altivo; sin embargo, demuestra su temor a Dios al pedirle ayuda, y reconoce que no es digno de tenerlo bajo su techo, ni siquiera de estar en su presencia. Sabía quién era Él y por esto mismo recibió su milagro.
Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Romanos 5:8 NTV