“Cuando parece imposible, cuando parece que nada va a funcionar, generalmente estás a pocos milímetros de que suceda”.
Ser feliz es una necesidad para la gente; muchos quieren disfrutar la vida pero no saben cómo hacerlo, les parece coherente y más fácil odiar la vida que amarla. No disfrutan las relaciones, las amistades, el trabajo, no disfrutan nada y llegan a preguntarse ¿por qué no puedo ser feliz? Y buscan respuestas en otros culpándolos de todas sus desgracias, culpan a los padres, a los maestros, a los amigos, al cónyuge, al jefe y a todo aquel que se les ocurra o se les atraviese en el camino Es fácil buscar culpables cuando no queremos cambiar y cuando simplemente, nos dejamos llevar por las circunstancias de la vida.
Pero ser feliz es algo que depende exclusivamente de mí y que crece a medida que me amo a mí mismo. No es que sea egoísta al pensar en mí mismo, no, se trata del principio espiritual “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No puedes pretender mostrar felicidad a otros si no eres feliz contigo mismo, si no te aceptas ni te soportas. Ser feliz no depende de los demás, es tu elección la que cambia el mundo.
¿Qué cosas necesitas cambiar para verte como protagonista? ¿Será tu comportamiento? ¿Tu actitud? ¿Tu manera de ver la vida?
Quizás no alcances a ver y necesitas la ayuda de un maestro que te ayude a ver aquellas cosas que no estás viendo, pero antes, piensa que el primer paso para ser feliz es tener paz con Dios. Él es el dador de la felicidad, y si estoy amándole a Él y me amo a mí mismo, es más fácil amar a los demás y disfrutar la vida.