“El verdadero significado de la vida no está en la seguridad, las grandes oportunidades son arriesgadas.”
Tengo miedo a crecer es una afirmación que, muchos de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, llegamos a decirla, sobre todo cuando estamos viviendo una situación caótica, cuando vemos que nuestra vida se desmorona, o cuando nuestros sueños se vuelven inalcanzables; períodos en los que comenzamos a añorar ser niños, porque pensamos que los problemas entonces no existen. Es una entelequia que nos contamos para no entrar en el caos.
Pero nos olvidamos que el caos también representa una fuente de oportunidades para crecer. La clave está en buscar esos momentos que nos permitan ver que vale la pena vivir.
¿Puedes identificar esos momentos de pánico? ¿Cuál es la historia que te dices para no crecer?
“Mi matrimonio o mi relación está en crisis…necesito amor”
“No tengo trabajo… necesito dinero”
“Si tuviera tiempo..., pero a esta edad creo que ya es demasiado tarde”
“Quiero cambiar mi manera de ser, pero…”
Tú también puedes escribir la tuya, y te darás cuenta de que en ti hay una necesidad; todos tenemos necesidades que queremos satisfacer, la de sentirnos amados, protegidos, valorados, afirmados, respetados, plenos...
¿Cuál es tu necesidad hoy? Escribe esa necesidad que tienes y que no puedes alcanzar porque tienes miedo. El miedo te ha paralizado, ha llenado tu corazón de dudas y temores, y te dices: mejor me quedo así y no hago nada, nunca lo voy a lograr. O quizás la historia que te cuentes es que ya lo has intentado todo y nada has logrado; entonces llegas a la conclusión de: ¿para qué seguir arriesgándome?, al fin y al cabo nos vamos a morir, creo que me tocó vivir así, cuando Dios estaba haciendo los planes de bienestar para mí, se extraviaron en el camino.