¿Qué imagen tienes de Dios? ¿De un ser imperturbable, “acomodado en su gloria”, que mira de manera flemática lo que sucede en nuestro mundo, todo su dolor y miseria, como diciendo: “Ustedes eligieron ese camino, arréglense como puedan”?
Desde sus primeras páginas, la Biblia nos habla de cuánto nos ama Dios y cuánto dolor ha traído a su corazón el terrible experimento de la rebelión.
El versículo describe los sentimientos del corazón de Dios a causa de la maldad que había en la Tierra antes del diluvio. El ser humano había llegado a un punto, similar al que vivimos hoy, en que “la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y… todo designio de los pensamientos de su corazón era de solamente el mal”. Por supuesto, toda esta maldad conllevaba unas consecuencias en términos de violencia, abuso, deshonestidad, depravación moral,... lo que provocaba un estado de sufrimiento terrible a la humanidad de aquel entonces, como también lo provoca la maldad que existe hoy.