Se ha celebrado recientemente, tan solo hace unos días, "el día del orgullo gay" en Madrid, (España). Con tal motivo me parece adecuada esta publicación.
La homosexualidad ha sido un problema para la sociedad desde la antigüedad. Aunque a veces se niega su existencia o se esconde, este mal puede traer consecuencias graves para lo espiritual, principalmente para los que quieren acercarse a Dios y servirle. Para los que han sabido y han sufrido por causa de la homosexualidad va este escrito.
En primer lugar, la Biblia sí habla de la homosexualidad como un pecado (1 Corintios 6.9) y la condena (Romanos 1.26,27 y 32); aunque no se usa la palabra “homosexual”, sí se usan otros términos que lo designan. La palabra “homosexual” puede ser aplicada tanto a hombre como mujer, puesto que significa literalmente “del mismo sexo”, es decir que una persona homosexual es aquella que tiene intimidad sexual con otra persona del mismo sexo.
“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. “…quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1.26,27,32).
Generalmente, el término homosexual y otros sinónimos se aplican fundamentalmente a individuos que “hacen el papel de mujer”. Esta designación está equivocada en el sentido de que la palabra misma se aplica tanto a uno como a otro sexo, es decir, un “homosexual” es una persona que sostiene, o tiene relaciones de carácter sexual con otra persona del mismo sexo. Por cada “homosexual” existe otro y otros más, con quienes éste ha tenido intimidad sexual, que también deben ser considerados homosexuales. En nuestra cultura se considera que un hombre “macho” es aquel que tiene relaciones sexuales con muchas mujeres y hasta con “homosexuales” (varones), y generalmente a éste se le considera muy “hombre” pero no un homosexual. En todo caso se le debería considerar "bisexual".
La homosexualidad es una desviación, una perversión, un extravío de lo normal y natural. Dios ha hecho dos sexos – varón y hembra – y ambos se complementan. El sexo no debe considerarse como algo sucio, malsano o pervertido, pues Dios es el Creador del mismo y Él estableció un propósito para cada persona (según su sexo) y para cada cosa una función. Cualquier desvío, abuso, o perversión de lo que Dios ha creado cae en la categoría de pecado, y el pecado únicamente conduce a la muerte. Este pecado tiene distintas maneras de manifestarse y de practicarse.