Perder su trabajo o estar inhabilitado para hacerlo puede afectarlo no solo económicamente, sino emocional y espiritualmente. Puede hacerlo sentirse ansioso, inútil y desesperado. Si ha estado buscando trabajo largo tiempo, puede incluso que esté a punto de rendirse.

Quizás encuentre un trabajo pronto o quizás no; Dios puede tener reservado algo para usted que no espera. No importa lo que haga, trate de no desanimarse. La Biblia dice, “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11, NVI). También nos dice que: “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido” (Salmos 34:18, NVI). He aquí algunos otros consejos mientras espera la respuesta de un trabajo o decide cuál será el siguiente paso: