“Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron en vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman”. 1 Timoteo 1:3-7
La problemática en la iglesia de Éfeso y la misión de Timoteo
La intención del apóstol Pablo en este pasaje bíblico, es dar una advertencia contra los falsos maestros de la comunidad de Éfeso, dado que el evangelio de la gracia de Dios se centra en la persona de Cristo. Por eso Pablo destaca que el evangelio, la doctrina y la gracia son concernientes a la persona de Cristo (Efesios 2:8).
Este pasaje de la biblia es de carácter íntimo y personal, ya que Pablo está dirigiéndose a un amigo y compañero de viaje, Timoteo. Pablo trata en este pasaje de asuntos de una iglesia local, la comunidad de creyentes de la ciudad de Éfeso. También se muestra un poco la necesidad que se tiene de tener un buen pastor y también de pertenecer a una comunidad local.
Pablo, de igual manera, confiesa que su objetivo principal es que todos los creyentes sean llenos del amor de Dios. Un amor puro y sincero. Por esto le pide a Timoteo que ayude a los creyentes de allí. Además de pedir que no se involucren en debates interminables sobre mitología y las creencias de esa zona.