sábado, 15 de febrero de 2020

La fe de la Iglesia y la idolatría

Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron en vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman”. 1 Timoteo 1:3-7

Resultado de imagen de La fe de la Iglesia y la idolatríaLa problemática en la iglesia de Éfeso y la misión de Timoteo

La intención del apóstol Pablo en este pasaje bíblico, es dar una advertencia contra los falsos maestros de la comunidad de Éfeso, dado que el evangelio de la gracia de Dios se centra en la persona de Cristo. Por eso Pablo destaca que el evangelio, la doctrina y la gracia son concernientes a la persona de Cristo (Efesios 2:8).
Este pasaje de la biblia es de carácter íntimo y personal, ya que Pablo está dirigiéndose a un amigo y compañero de viaje, Timoteo. Pablo trata en este pasaje de asuntos de una iglesia local, la comunidad de creyentes de la ciudad de Éfeso. También se muestra un poco la necesidad que se tiene de tener un buen pastor y también de pertenecer a una comunidad local.
Pablo, de igual manera, confiesa que su objetivo principal es que todos los creyentes sean llenos del amor de Dios. Un amor puro y sincero. Por esto le pide a Timoteo que ayude a los creyentes de allí. Además de pedir que no se involucren en debates interminables sobre mitología y las creencias de esa zona.

La alabanza como estilo de vida

Alabaré al Señor en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. Salmo 146:2.
Resultado de imagen de La alabanza como estilo de vidaLa madre de Wallace Stegner murió a los 50 años. Cuando él cumplió 80, finalmente le escribió una nota - carta -, extremadamente tarde, en la que elogiaba las virtudes de una mujer que creció, se casó y crió dos hijos en la hostilidad de los inicios del oeste de los Estados Unidos. Era esposa, madre, y persona alentadora incluso hacia las personas desagradables. Wallace recordaba la fortaleza que su madre exhibía con su voz, y escribió: "Nunca perdías una oportunidad de cantar". Durante toda su vida, su madre cantó, agradecida por cada bendición.
El salmista también aprovechaba para cantar; tanto en los días buenos como en los malos. Las canciones no eran forzadas ni impuestas, sino una respuesta natural al Creador del cielo y de la tierra (Salmo 146:6 nvi), por la forma en "que da pan a los hambrientos" (verso 7), abre los ojos a los ciegos (verso 8) y al huérfano y a la viuda sostiene (verso 9). Esto es en realidad un estilo de vida de alabanza que aumenta la fortaleza al confiar diariamente en el Dios de Jacob, que "siempre cumple su palabra" (versos 5-6 rvc).

La calidad de nuestras voces no es lo importante, sino nuestra respuesta a la bondad sustentadora de Dios. Como expresa el antiguo himno: "Dulces melodías cantaré".
Señor, que el resto de mi vida
sea una constante canción de alabanza a ti.
 

De los errores se aprende

“Guardé en mi corazón lo observado, y de lo visto saqué una lección”. Proverbios 24:32 (NVI)
Todos los seres humanos nos equivocamos, absolutamente todos pecamos y cometemos errores; no hay ninguna persona en este mundo que pueda decir -¡yo nunca me equivoqué, yo nunca cometí un error!-. La Biblia nos dice que todos somos pecadores, y debido a esa naturaleza nos equivocamos y cometemos errores, unos más graves o con mayores consecuencias que otros, pero en fin, todos hemos errado alguna vez.
Sería genial que nunca nos equivocásemos, sería muy bueno; pero eso es imposible, por el simple hecho de que somos personas y nuestro corazón está inclinado al mal y al error. Pero aun así, como dice esta frase popular, "de los errores se aprende", es importante que cuando nos equivoquemos, saquemos una lección de eso.
Vamos a considerar tres cosas muy importantes que hemos de tener en cuenta cuando nos equivocamos.
Lo primero y principal, lo más importante, es clamar por el perdón de Dios. A veces nos equivocamos de tal forma, pecamos tan cruelmente contra Dios, que sentimos que no somos merecedores de Su perdón, pero aun así Dios está siempre dispuesto a escucharnos, cuando clamamos humillados ante Él con un corazón arrepentido.