No vivan pensando en qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. La vida no consiste solamente en comer, ni Dios creó el cuerpo sólo para que lo vistan.
Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos!
¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos. Sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas.
Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios!
Mateo 6:25-30
Vivir consiste en sentir emociones positivas, pero también negativas; vivir momentos de plenitud y momentos tristes, de agobio, de miedo. Esto es vivir. Hay una frase que dice: “En un momento me sentí acosada por la ansiedad, pero me deshice del miedo estudiando el cielo”. La ansiedad se caracteriza por un sentimiento de miedo, desasosiego y preocupación.
Pero el problema está cuando la inquietud o ansiedad empiezan a formar parte de nuestra vida; son expresiones que no agradan a Dios. Jesús nos exhorta a que no nos preocupemos (en exceso) por las cosas terrenales, ya que esto solo lo hacen las personas que no tienen ninguna confianza en Dios.
La ansiedad es un padecimiento que muchas personas tienen, con muchas consecuencias físicas. Estas pueden ser trastornos de ansiedad generalizada, y espirituales.
El versículo 27 nos recalca ¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más?
Claro que no, pero Dios nos manda que confiemos en Él; que vivamos un día cada vez, y que confiemos en que Él es nuestro proveedor. De ahí que solo nos dejó que pidiéramos el pan de cada día, es decir, que nos preocupáramos solo por el presente, porque cada día trae su propio afán.
Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. 1 Pedro 5:7