
Por eso es preciso que triunfes sobre toda trivialidad que esté afectando tu vida; hazlo desde tu perspectiva y no desde la de los demás, porque esperar a que los demás cambien o actúen de una determinada manera no solucionará nada.
¿Qué pasaría si consideráramos a nuestros familiares y a cada amistad como si fueran preciados tesoros en nuestra vida?
Es obvio que, cuando consideramos que lo que tenemos es “un tesoro” lo cuidamos, lo colocamos en lugares seguros, nos ocupamos de que dicho tesoro permanezca en buen estado y que se preserve.
Igualmente debemos hacer con los demás; esto es, tener con en ellos ese cuidado como el del más preciado tesoro, dejando de lado lo que no sirve ni edifica.