“Enseña al niño el camino en que debe andar, y aún cuando sea viejo no se apartará de él.” Proverbios 22.6. Aunque quiere decir que le enseñemos La Palabra, también quiere decir que si realmente vivimos en su camino, en su verdad, en su Palabra, no de oídas sino que servimos de ejemplo, el niño crecerá en este camino y nunca lo olvidará.
Mi esposo y yo hemos vivido esta realidad. Nuestros padres han servido a Dios y nos han enseñado su palabra y su ley, y aunque siendo adolescentes fue difícil, como para todo adolescente, hoy en día sabemos que esa instrucción fue la que nos salvó y la que nos mantuvo firmes.
Ahora tú deseas que tu(s) hijo(s) sean instruidos en Su camino. Pues lo primero es que vivas en ese camino, y esto no es una obligación, es algo que debe ser voluntario y al mismo tiempo, muy natural. Así que si tienes hijos pequeños, comienza por cambiar tu manera de vivir en casa.
Y después revisa qué están mirando y escuchando tus hijos, “todo me es lícito mas no todo me conviene”, porque muchas veces lo que ven y escuchan en televisión o en la radio no los edifica. No quiere decir que los apartes completamente de eso, pero sí que seas cuidadoso con aquello que en lugar de construir, más bien está destruyendo; así que, vigila y empieza a agregarles información de Dios, con vídeos, música, libros de historias bíblicas.... Verás como ellos mismos te pedirán explicaciones.
Ora con ellos antes de dormir, al levantarse y antes de comer. “Dad gracias a Dios por todo”, es un tiempo muy importante de comunión con Dios y además, con nosotros como padres. Abrimos con ellos un puente de comunicación de cuanto ha pasado durante el día y además, les estamos enseñando que Dios está presente en todo cuanto hacemos y cuanto tenemos. Aprenden que dependemos de Dios.
Mi esposo y yo hemos vivido esta realidad. Nuestros padres han servido a Dios y nos han enseñado su palabra y su ley, y aunque siendo adolescentes fue difícil, como para todo adolescente, hoy en día sabemos que esa instrucción fue la que nos salvó y la que nos mantuvo firmes.
Ahora tú deseas que tu(s) hijo(s) sean instruidos en Su camino. Pues lo primero es que vivas en ese camino, y esto no es una obligación, es algo que debe ser voluntario y al mismo tiempo, muy natural. Así que si tienes hijos pequeños, comienza por cambiar tu manera de vivir en casa.
Ora con ellos antes de dormir, al levantarse y antes de comer. “Dad gracias a Dios por todo”, es un tiempo muy importante de comunión con Dios y además, con nosotros como padres. Abrimos con ellos un puente de comunicación de cuanto ha pasado durante el día y además, les estamos enseñando que Dios está presente en todo cuanto hacemos y cuanto tenemos. Aprenden que dependemos de Dios.