“¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.”(Apocalipsis 3:20. NTV)
Lucía no era una persona desconocida. Pedía orar por su hijo. En ese momento tenía 17 años. Era bebedor y consumía marihuana; un verdadero caos para todos. Rebelde, grosero, impertinente, robaba hasta el último céntimo de la familia. La madre estaba desesperada y pidió oración. De nada había servido que riñera con el muchacho, pues él seguía con sus malas amistades.
Dios respondió a sus oraciones pero de una manera extraña. Una noche lo iban a matar sus propios “amigos”. Le pidieron que comprara droga y cervezas. Él fumó la hierba y se bebió las cervezas. Lo encontraron dos horas después, drogado, borracho y muy golpeado; habían intentado matarlo a golpes y casi lo lograron.
Pero en medio de su desesperación, Ricardo pidió ayuda a Dios. “Sálvame, y no volveré a ser el mismo”. Dios lo salvó. Una patrulla de la policía que pasaba por el lugar, “inexplicablemente” evitó la muerte del joven.
Regresó a casa arrepentido, ya de madrugada. A primera hora del día, estaba dispuesto a acompañar a su madre a la iglesia. Dos días después se fue del lugar, a casa de algunos familiares, para evitar retahilas. Hoy es líder juvenil en una congregación.
Todos los seres humanos podemos cambiar. El Señor Jesús nos dio una enorme oportunidad cuando dijo: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.”(Apocalipsis 3:20.NTV) Basta que nos decidamos, porque el propósito de Dios es que seamos rescatados de nuestra manera de vivir.
“Si estás cansado de todas las reglas, de todas las fórmulas, de todas las actividades religiosas, incluso de los bienintencionados programas de la iglesia que prometen transformación pero no siempre lo cumplen, es hora de que confíes en el Dios de la gracia, de la fe, de mantener una relación con Él, que te lleva al cambio y a una transformación verdadera; en Su amor, poder y gracia puedes vivir una vida abundante, nueva y radical.”