Tenemos que elegir no enfocarnos en los recuerdos dolorosos. ¿Cómo lo hacemos?, una forma es buscando en ese recuerdo si hay alguien a quién agradecérselo; es decir, cambiar el enfoque de la mala experiencia a los motivos o razones, que, aunque pequeñas, podamos encontrar para dar las gracias. Y tengamos en cuenta que al final simplemente pudiéramos darle gracias a Dios, por el aprendizaje recibido de dichas experiencias.¿Sabías que cuanto más tiempo llevas conociendo a una persona, visitando un lugar, o trabajando en una empresa, hay más probabilidades de asumir cosas sobre cada uno de ellos? Al pasar tiempo con estas personas o en estos lugares se comienzan a ver los fallos, o incluso a traer a la memoria recuerdos relacionados a malas experiencias que te pueden amargar la relación con ellas, entorpecer tu desempeño en el trabajo o simplemente hacer que tu vida se torne triste y solitaria.
¿Estás reviviendo recuerdos dolorosos de tu pasado? ¿No has podido perdonar a algunas personas de tu pasado? ¿No has cambiado el enfoque de buscar lo malo a buscar lo bueno de cada lugar, persona o situación? Por todo ello es necesario comprender que los recuerdos son una opción. Podemos ser selectivos, o sea, cuando un pensamiento llega a nuestra mente tenemos dos opciones, aceptarlo y comenzar a darle vueltas en la mente, o dejarlo a un lado y cambiarlo por otro totalmente contrario. De lo negativo a lo bueno, es como traer pensamientos de vida a la mente para eliminar los pensamientos de muerte.
¡Toda persona que se aferre a sus recuerdos dolorosos va a ser infeliz!