miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Cuáles son los elementos esenciales del mensaje del Evangelio?

Resultado de imagen de ¿Cuáles son los elementos esenciales del mensaje del Evangelio?La palabra “evangelio” significa “buenas noticias,” y está mejor definida como "el mensaje del perdón de los pecados, a través de la obra expiatoria de Jesucristo." Es en esencia el plan de rescate de Dios para aquellos que confíen en Su divino Hijo, a fin de ser reconciliados con un Dios santo y justo. El contenido esencial de este mensaje de salvación se nos expone claramente en la Biblia.

En la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios, él presenta el contenido del mensaje del Evangelio. “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” (1 Corintios 15:1-4).

En este pasaje vemos tres elementos esenciales del mensaje del Evangelio. Primero, la frase “murió por nuestros pecados” es muy importante. Como nos dice Romanos 3:23, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” la realidad de pecadores necesita ser reconocida por todos los que se aproximen al trono de Dios para salvación. Un pecador debe reconocer la desesperanza de su culpabilidad ante Dios a fin de ser perdonado, y debe asumir que “la paga del pecado es muerte.” (Romanos 6:23). Sin esta verdad fundamental, ninguna presentación del Evangelio está completa.

Segundo, la Persona y obra de Cristo son componentes indispensables del Evangelio. Jesús es tanto Dios (Colosenses 2:9) como hombre (Juan 1:14). Además, Jesús vivió una vida sin pecado que nosotros nunca podríamos vivir, (1 Pedro 2:22) y Él es el único que podía tener una muerte sustitutiva en lugar del pecador. Sabiendo esto, el pecado contra un Dios infinito requiere un sacrificio infinito. Por tanto, el hombre, que es finito, debe pagar el castigo por un tiempo infinito en el infierno, o el infinito Jesucristo debe pagar por él una vez. Jesús fue a la cruz para pagar la deuda que tenemos con Dios por nuestro pecado, y aquellos que son cubiertos por Su sacrificio, heredarán el reino de Dios como hijos del Rey (Juan 1:12).

El Automóvil último modelo

Hay situaciones en los seres humanos, cosas peculiares del devenir diario, que no dejan de sorprender. Aprende con cada una de ellas, y saca lecciones útiles para enseñar de acuerdo a los principios de la Biblia, y además, si de agradar a Dios Creador se trata, cumples con lo que Él tiene encomendado.
En una importante autopista de una ciudad grande de Europa, nuestro protagonista comenzó a seguir a los vehículos que circulaban. Desde el aire tenía una vista panorámica ideal para no perder detalle de lo que acontecía en ella. Vehículos de todo tipo se desplazaban a gran velocidad. Le llamó la atención un automóvil deportivo descapotable, último modelo, que comenzó poco a poco a disminuir la velocidad hasta pararse en un costado. Observó que el conductor, enojado, golpeó varias veces el volante de su coche, quedándose en la autopista sin poder moverse hacia ningún lado. Pasaron unos minutos y una grúa tiró del automóvil último modelo sacándolo del lugar para prevenir accidentes, se había quedado sin combustible.
La Biblia dice en Mateo 25:3-4, “Las insensatas tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; pero las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas”.

Un Padre amoroso

Inline image 1Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que lo temen (Salmo 103;13).

Era evidente que los padres estaban cansados de llevar a sus dos hijitos hiperactivos a través de aeropuertos y aviones. Y, ahora, el último vuelo tenía demora. Mientras observaba a los muchachitos que corrían por el área de embarque llena de gente, me preguntaba cómo iban a hacer papá y mamá para mantenerlos quietos durante el vuelo de media hora hasta nuestro destino. Cuando embarcamos, noté que el padre y uno de los hijos estaban sentados detrás de mí. Después, escuché que el padre, agotado, le decía al niño: «¿No quieres que te lea uno de los libros de cuentos?». Entonces, durante todo el viaje, este papá amoroso le leyó con dulzura y paciencia a su hijo, y, así, lo mantuvo tranquilo y concentrado.


Elena tenía razón

“Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras” (Jeremías 33:3).
David Servan Schreiber (1961-2011) era un médico francés a quien, mientras estudiaba Psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh, con apenas 31 años, le diagnosticaron un tumor cerebral maligno. Tras la operación, lo sometieron a un estricto tratamiento de quimioterapia. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos de la ciencia, la enfermedad reapareció. Muy preocupado, le preguntó al cirujano qué podía hacer para evitar que la enfermedad siguiera propagándose, y el médico le dijo claramente, que no había nada que la ciencia pudiera hacer por él.
ELENA TENÍA RAZÓNComo David tenía acceso a las bases de datos de la Universidad de Pittsburgh, se dedicó a investigar en la bibliografía científica cómo podía curar el cáncer. Viajó por muchos países estudiando sus costumbres y la incidencia del cáncer en sus poblaciones. Su intención era encontrar el modo de prevenir y sanar los tumores malignos. Documentó su búsqueda y sus hallazgos en un libro que escribió, al que tituló Anticáncer. Posteriormente, su obra fue traducida a 35 idiomas y vendió más de un millón de ejemplares. Entre sus hallazgos se destaca el papel del azúcar:
• “Se ha demostrado que el metabolismo de los tumores malignos depende en gran medida del consumo de glucosa. La explosión del consumo de azúcar contribuye a la reciente epidemia de cáncer”.
• “Nuestro cuerpo no está adaptado a unos niveles de azúcar tan elevados como los que se consumen actualmente”.
• “El azúcar funciona como fertilizante para los tumores, haciendo que crezcan más rápidamente por medio de la angiogénesis, que es la proliferación de vasos sanguíneos en los tumores, lo que les permite crecer más rápido”.
¿Por qué son relevantes estas declaraciones? Pues porque varias décadas antes, Elena de White, escritora cristiana estadounidense, había escrito: “El consumo abundante de azúcar en cualquier forma, tiende a recargar el organismo y con frecuencia es causa de enfermedades”. Elena nunca pretendió ser científica, aunque sus consejos sobre salud, educación, psicología y otros temas han demostrado ser más que conjeturas o teorías de la época. Investigaciones recientes, como las observaciones de David Servan Schreiber, médico neurólogo y escritor francés, dan crédito y confirman que las declaraciones de Elena eran ciertas. ¿La razón? Ella obtuvo sus conocimientos de la Fuente de la ciencia: Dios. Por eso, “Elena tenía razón”.