Un arquitecto obsesivo-compulsivo al que le fascinaba su trabajo, construyó la mansión de sus sueños, 2 plantas, luces por todos lados, piscina...
Solo había un problema, no tenía agua. Difícilmente se podría conectar el agua ya que no había forma de hacerla llegar hasta esa hermosa mansión; sin embargo, como nadie sabía ese detalle era admirada por todas las personas que pasaban frente a ella, incluso algunas se detenían y la fotografiaban.
Solo había un problema, no tenía agua. Difícilmente se podría conectar el agua ya que no había forma de hacerla llegar hasta esa hermosa mansión; sin embargo, como nadie sabía ese detalle era admirada por todas las personas que pasaban frente a ella, incluso algunas se detenían y la fotografiaban.
Pasaba el tiempo, y cuando cada cliente llegaba a querer comprarla no podían llegar a un arreglo, ya que el arquitecto era muy honesto y les decía que no había ninguna posibilidad de que tuviera agua a pesar de haber una piscina construida, baños, servicios con lujo... en fin, nada de lo que es la conducción por tubería podía usarse.
Hasta un canal de televisión llegó a entrevistar a ese arquitecto, tan loco que había construido una casa sin posibilidad alguna de tener agua. Todo el mundo estaba viendo el canal más visto a nivel nacional, y se había anunciado sobre un arquitecto que había gastado una fortuna en construir una casa para nada.