El pasillo está en silencio excepto por las ruedas del balde y los pies que va arrastrando el viejo. Ambos suenan cansados.
Ambos pies conocen estos pisos. ¿Cuántas noches los ha limpiado Hank? Siempre cuidando de limpiar los rincones. Siempre cuidadoso de colocar su letrero amarillo de advertencia debido a los pisos mojados. Siempre se ríe al hacerlo. "Cuidado todos", se ríe para adentro, sabiendo que no hay nadie cerca. No a las tres de la mañana.
Pero mi salud ya no es la de antes. La gota siempre me mantiene despierto. La artritis me hace resquebrajar. Mis gafas son tan gruesas que los globos oculares aparentan ser el doble de su tamaño real, y mis hombros están caídos.... Pero realizo el trabajo. Empapo el suelo con agua jabonosa, friego las marcas de los tacones que han dejado los abogados de paso firme. Acabaré mi tarea una hora antes de la hora de irme. Siempre acabo temprano. Así ha sido durante veinte años.
Cuando acabe guardaré mi balde, me sentaré afuera de la oficina del socio de mayor antigüedad y esperaré. Nunca me voy temprano aunque podría hacerlo, y nadie lo sabría. Pero no lo hago.
Una vez recuerdo que quebranté las reglas. Nunca más.
A veces, si la puerta está abierta, entro a la oficina. No por mucho tiempo. Sólo para mirar. La oficina es más grande que mi apartamento. Paso el dedo por el escritorio, por el polvo, acaricio el sofá de suave cuero, me quedo de pie ante la ventana y observo, mientras el cielo gris se vuelve dorado. Y recuerdo que,
Una vez tuve una oficina como esta....
Ambos pies conocen estos pisos. ¿Cuántas noches los ha limpiado Hank? Siempre cuidando de limpiar los rincones. Siempre cuidadoso de colocar su letrero amarillo de advertencia debido a los pisos mojados. Siempre se ríe al hacerlo. "Cuidado todos", se ríe para adentro, sabiendo que no hay nadie cerca. No a las tres de la mañana.
Pero mi salud ya no es la de antes. La gota siempre me mantiene despierto. La artritis me hace resquebrajar. Mis gafas son tan gruesas que los globos oculares aparentan ser el doble de su tamaño real, y mis hombros están caídos.... Pero realizo el trabajo. Empapo el suelo con agua jabonosa, friego las marcas de los tacones que han dejado los abogados de paso firme. Acabaré mi tarea una hora antes de la hora de irme. Siempre acabo temprano. Así ha sido durante veinte años.
Una vez recuerdo que quebranté las reglas. Nunca más.
A veces, si la puerta está abierta, entro a la oficina. No por mucho tiempo. Sólo para mirar. La oficina es más grande que mi apartamento. Paso el dedo por el escritorio, por el polvo, acaricio el sofá de suave cuero, me quedo de pie ante la ventana y observo, mientras el cielo gris se vuelve dorado. Y recuerdo que,
Una vez tuve una oficina como esta....