
Tradicionalmente, el texto ha sido
utilizado para prohibir y condenar las relaciones amorosas entre creyentes y no
creyentes. Aunque este uso es correcto, no debemos dejar de tener en cuenta que
el texto es más amplio en su aplicación. Abarca toda clase de relación que no
glorifique a Dios y no se someta al Señorío de Jesucristo.
Aunque el encabezado de este artículo
sugiere la posibilidad de delimitar la frase “Yugo Desigual” a relaciones
amorosas entre cristianos, realmente esto no es correcto. El texto bíblico es
muy claro en precisar que se refiere a todas las relaciones entre
creyentes e incrédulos.
Lo anterior no niega que en una
pareja cristiana puedan existir incompatibilidades, que dificulten o hagan casi
imposible la viabilidad de una relación matrimonial. A esta clase de obstáculos
que pueden presentarse en una pareja podríamos llamarla “yugo desigual” con
minúsculas, para diferenciarlos del YUGO DESIGUAL con mayúsculas, a los que se
refiere directamente el texto bíblico del cual tomamos la frase.