Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
martes, 27 de enero de 2015
Creyente Bautizado – ¿Puede perder su salvación?
¿Qué pasa si un creyente bautizado descuida su comunión con Dios y no la restaura hasta cuando venga el Señor Jesús por segunda vez? ¿Pierde su salvación?
Humildad, gratitud, compasión
Meses atrás, tuve la oportunidad de ser testigo de un terrible incidente. Era ya bastante tarde en la noche, cuando comenzamos escuchar ruidos de fuertes golpes, y gritos que venían de la calle. La paz de un tranquilo barrio se había visto sobresaltada por el incendio de la casa justo enfrente de la nuestra.
La gente se agolpaba, la desesperación de los dueños de la casa que en ese momento llegaban y se encontraban con su casa en llamas, la desesperación por derribar puertas y ventanas para ingresar en la vivienda y tratar de salvar lo que se pudiera, el llanto y los gritos desgarradores de quienes veían en la más absoluta impotencia ser devoradas por las llamas, segundo a segundo, todas las cosas que tenían en medio de la desesperanzada espera de la llegada de los bomberos, el calor insoportable del fuego y el trepidar de las cosas quemándose, hacían ver un macabro espectáculo que infundía temor y dolor.
En primer lugar, entendí que deberíamos aprender una formidable lección de humildad. Es muy endeble nuestra existencia, muy frágil nuestra vida, muy fugaces, efímeras, y volátiles nuestras conquistas. Toda una vida para juntar dinero, acumulando riquezas para simplemente, conseguir tu más bello sueño de tener casa propia, y una vez alcanzado, cuando parece que tocamos el cielo con las manos, cuando nos enorgullecemos de la conquista, de un día para otro, de una hora para otra,... puede que no tengas nada…
Dejarse ministrar
Dios ofrece intervenir en el lugar donde se cultiva la vida plena, en nuestro interior.
Mateo 11:23-30 Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás levantada hasta el cielo? No, sino que descenderás hasta el abismo. Si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta habría permanecido hasta el día de hoy.Pero te digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Sodoma que para ti.
En aquel tiempo Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los que son como niños.
Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad.
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.
Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.
Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.
La mitad de nuestra batalla para solucionar nuestras dificultades se acaba cuando caemos de rodillas y nos presentamos delante del trono de la gracia. Esto resulta mucho más sugerente para aquellos que están agobiados por las cargas que llevan. El estado de fatiga interior es una de las pocas situaciones que logran quebrar ese obstinado espíritu de autosuficiencia, que habitualmente acompaña nuestro andar. Si conseguimos responder a la invitación de ir a Él, habremos avanzado significativamente hacia una solución definitiva para nuestra situación.
Cuando nos presentamos delante de Él, sin embargo, no muere nuestra tendencia de querer echar mano de lo que estamos buscando en forma terrenal. La persona que se presenta delante del trono no echa mano del descanso así como así, porque el descanso está en manos del Hijo de Dios
Al igual que el hijo pródigo, podemos presentarnos delante del Padre con nuestras propuestas de cómo Él debiera intervenir en nuestras vidas. Pero sin percibirlo, seguimos siendo nosotros los protagonistas de esta aventura espiritual. Mas el desafío no es que nosotros sigamos dirigiendo los asuntos de nuestra vida, sino que cese nuestra actividad, es asumir una postura pasiva. Se trata de incorporar la exhortación del salmista: Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. (Salmos 46.10)
Cuando nos presentamos delante de Él, sin embargo, no muere nuestra tendencia de querer echar mano de lo que estamos buscando en forma terrenal. La persona que se presenta delante del trono no echa mano del descanso así como así, porque el descanso está en manos del Hijo de Dios
Al igual que el hijo pródigo, podemos presentarnos delante del Padre con nuestras propuestas de cómo Él debiera intervenir en nuestras vidas. Pero sin percibirlo, seguimos siendo nosotros los protagonistas de esta aventura espiritual. Mas el desafío no es que nosotros sigamos dirigiendo los asuntos de nuestra vida, sino que cese nuestra actividad, es asumir una postura pasiva. Se trata de incorporar la exhortación del salmista: Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. (Salmos 46.10)
Hay un solo patrón, y es el que Dios nos enseña para expresar el amor
Hay un solo patrón, y es el que Dios nos enseña para expresar el amor. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Juan 15: 9
El amor es un sentimiento hermoso que se expresa de múltiples formas, ya sea por medio de un gesto, una palabra, un detalle y muchos más, que serían interminables porque cada uno lo expresa de diferente manera.
Pero el verdadero amor es aquel que nace del corazón de Dios, el amor que se demuestra por medio de la obediencia. Él no nos pide regalos, ni palabras, sino hechos; porque el que ama como Dios ama sabe que tiene caminar en los principios de Su Palabra. Por eso, cuando conocemos este amor nuestra relación con Dios es mayor, pues dejamos de hacer cosas para aparentar, hacemos solo aquellas que Lo hagan sentirse bien y complacido.
Si la forma como estamos haciendo es buena pero no es como Él nos dice, hagamos los cambios. De lo contrario, en vano será toda la demostración de amor que hagamos para con Dios y los demás; porque hay un solo patrón, y es el que Dios nos enseña para expresar el amor: la obediencia.
Pero el verdadero amor es aquel que nace del corazón de Dios, el amor que se demuestra por medio de la obediencia. Él no nos pide regalos, ni palabras, sino hechos; porque el que ama como Dios ama sabe que tiene caminar en los principios de Su Palabra. Por eso, cuando conocemos este amor nuestra relación con Dios es mayor, pues dejamos de hacer cosas para aparentar, hacemos solo aquellas que Lo hagan sentirse bien y complacido.
Si la forma como estamos haciendo es buena pero no es como Él nos dice, hagamos los cambios. De lo contrario, en vano será toda la demostración de amor que hagamos para con Dios y los demás; porque hay un solo patrón, y es el que Dios nos enseña para expresar el amor: la obediencia.
Ese niño que todos llevamos dentro
Solo por un momento pensé en volver a ser niño otra vez, al pasear por la calle y verlos retozar con tanta felicidad con esos nuevos regalos que los reyes les trajeron.
Cómo recuerdo aquellos momentos en los que una simple peonza, un nuevo juego de canicas, nuestro nuevo balón o cualquiera de aquellos sencillos juguetes que nos hacían tan felices. Se nos pasaban las horas sin apenas darnos cuenta, sin apenas dejarnos tiempo para aquellos deberes que luego siempre nos costaban las regañinas de nuestros padres.

Pero que más daba, éramos felices con tan poco, con tan simples objetos,... pero poco a poco, la vida nos ha ido cambiando sin darnos ni cuenta; lo que para nosotros antes no tenia preocupación ahora es el día a día, ahora debemos preocuparnos por nuestro trabajo y por no faltar a ninguno de nuestros pagos y sin percatarnos, ahora somos nosotros los que les pedimos a esos niños que hagan sus tareas. Qué ironía, pero así es la vida aunque sé que recordando esos momentos... ¿cuántos de nosotros no desearíamos regresar a revivirlos? Yo por lo menos sí, aunque fuera solo por un breve espacio de tiempo; recordar aquellos simples pero tan bonitos recuerdos sería...
Ahora disfrutamos de tener nuestro coche, salir hasta cuando queremos,... pero cuántos de nosotros desearíamos volver a aquellos bellos años en los que alegremente, disfrutamos con lo mas mínimo.
Nunca dejemos, por mucho que crezcamos, de sacar ese niño que todos llevamos dentro.
Cómo recuerdo aquellos momentos en los que una simple peonza, un nuevo juego de canicas, nuestro nuevo balón o cualquiera de aquellos sencillos juguetes que nos hacían tan felices. Se nos pasaban las horas sin apenas darnos cuenta, sin apenas dejarnos tiempo para aquellos deberes que luego siempre nos costaban las regañinas de nuestros padres.
Pero que más daba, éramos felices con tan poco, con tan simples objetos,... pero poco a poco, la vida nos ha ido cambiando sin darnos ni cuenta; lo que para nosotros antes no tenia preocupación ahora es el día a día, ahora debemos preocuparnos por nuestro trabajo y por no faltar a ninguno de nuestros pagos y sin percatarnos, ahora somos nosotros los que les pedimos a esos niños que hagan sus tareas. Qué ironía, pero así es la vida aunque sé que recordando esos momentos... ¿cuántos de nosotros no desearíamos regresar a revivirlos? Yo por lo menos sí, aunque fuera solo por un breve espacio de tiempo; recordar aquellos simples pero tan bonitos recuerdos sería...
Ahora disfrutamos de tener nuestro coche, salir hasta cuando queremos,... pero cuántos de nosotros desearíamos volver a aquellos bellos años en los que alegremente, disfrutamos con lo mas mínimo.
Nunca dejemos, por mucho que crezcamos, de sacar ese niño que todos llevamos dentro.
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