Por su gracia, Dios da salvación a quienes ponen su fe en Jesús. No podemos ganarnos por nosotros mismos este regalo, ni tampoco lo merecemos, pero nuestro Padre celestial sí ve nuestras buenas obras, y promete recompensarnos según lo que hayamos hecho para Él.
El servicio que presentamos a Dios se produce cuando dejamos que el Señor obre a través de nosotros, para su gloria y honra; cuando los recursos divinos son satisfechos mediante nosotros, como instrumento de su Paz.
El servicio que presentamos a Dios se produce cuando dejamos que el Señor obre a través de nosotros, para su gloria y honra; cuando los recursos divinos son satisfechos mediante nosotros, como instrumento de su Paz.
Aunque algunas recompensas serán dadas en el cielo, otras pueden recibirse ahora mismo. Por ejemplo, el gozo que sentimos al permitir que Dios bendiga a otros por medio de nosotros, y al agradar a Cristo.
Además, hay un profundo sentido de satisfacción cuando llevamos a una persona a Jesús y le enseñamos a andar por fe. Los discipulamos, invertimos en ellos, y lograremos que el Espíritu Santo forme la imagen de Cristo en ellos.
1) La Corona de Vida: Hay dos pasajes que enfatizan esta recompensa que Dios dará a sus siervos (Santiago 1:12 y Apocalipsis 2:10). Es el premio, la victoria en una carrera, imagen tomada del mundo del deporte que usó el apóstol; según la costumbre, el vencedor de una carrera era premiado con una corona de hojas de laurel (1 Corintios 9:24-25). Esta recompensa es para las personas que vencen tanto los impulsos hacia el pecado que proceden de dentro, del corazón, como los que proceden desde afuera.
Las personas que vencen las pruebas serán recompensadas con esta corona de vida.
Esta corona es para los que son mártires, los que sufren el martirio por causa de su fidelidad a Jesús y su testimonio (Apocalipsis 12:11). Es la corona de Vida eterna para los que lo aman.
2) La Corona de Gloria: (1 Pedro 5:2-4) Esta es una recompensa exclusiva para los que son llamados al ministerio Pastoral.
Pedro es el más idóneo para hablarnos de esta corona incorruptible, ya que el Cristo resucitado lo comisionó para esta tarea y función pastoral descrita en (Juan 21:15-17). El señor le hace recordar, a Pedro, que lo había negado tres veces cuando cantó el gallo.
El Señor lo amonesta por tercera vez para que pastoree a sus ovejas. Aquí el apóstol aconseja a sus colegas pastorear con amor ágape a la Iglesia de Dios. Las ovejas siguen siendo del Señor (Juan 10), lo cual indica la responsabilidad pastoral.
El Señor lo amonesta por tercera vez para que pastoree a sus ovejas. Aquí el apóstol aconseja a sus colegas pastorear con amor ágape a la Iglesia de Dios. Las ovejas siguen siendo del Señor (Juan 10), lo cual indica la responsabilidad pastoral.
La palabra Gloria, significa el honor, el mérito y el reconocimiento más elevado que se le da a quien ha cumplido su tarea con esmero y fidelidad.
La palabra Incorruptible, está relacionada con las palabras incontaminado e inmarcesible, (1 Pedro 1:4) Esto significa que esta Corona no se marchita, ni se detiene, ni se desvanece, ni se debilita. Bendición, honor, distinción para los siervos que cumplieron sus ministerios de apacentar fielmente la Grey.