Cuando te encuentras a ese amigo o amiga en la calle o en las redes sociales, y empiezan a comunicarse de nuevo, es como si el tiempo no hubiese pasado. Habrán mil cambios y cosas nuevas en su vida, pero el sentimiento de amistad, lo que les unía y les hacía tan compadres sigue ahí.
Quizás es que le doy mucho valor a la amistad, pero perder amigos no es algo que agrade mucho, y menos si la razón de la pérdida es incompresible. En esta situación uno se cuestiona todo y trata, o debería tratar, de no actuar de manera impulsiva aunque tu amigo o tu amiga ya actuara impulsivamente, molestándote, criticándote, reclamándote y finalmente dándote la espalda; todo porque tu único error fue no compartir con él decisiones de tu vida personal, privada, en tiempo real, en el instante mismo de haber tomado una decisión. ¡Vaya!, ¡ni que estuviéramos en primaria!