Las tragedias que ocurren en el mundo pueden llevar a algunos a preguntarse: ¿por qué Dios permite que esto suceda?, ¿cómo puede un Dios bondadoso y amable, usar un desastre tan terrible para acercarnos a Él?
“De hecho, ocurre todo lo contrario. Tratando bien el asunto, el problema está en nosotros y no en Dios. Nuestros corazones fácilmente se vuelven fríos e indiferentes a Dios, y nos negamos a escucharle cuando está tratando de llamar nuestra atención. Incluso podemos llegar a endurecer nuestro corazón hacia Dios tanto, que no podemos oír su voz. Cuando esto sucede, la única manera con la que Él puede llamar nuestra atención, es permitir que algo nos suceda que rompa nuestra indiferencia o rebeldía. Solo así nos enfrentaremos a nuestra necesidad de Cristo, convertiremos ésta en en fe y confiaremos en Él”, explicó Billy Graham.
“Así como disciplinamos a nuestros hijos para que hagan lo correcto, así Dios nos disciplina para que nos volvamos a Él y lo sigamos. La Biblia dice: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Hebreos 12:11“.