“Mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1.24).
“Cristo es el poder y la sabiduría de Dios”. Dios es la fuente de todo poder y toda sabiduría, y Cristo es el canal para que ese poder y esa sabiduría lleguen a nuestra vida. Para muchos lo es en cuanto al poder pero no en cuanto a la sabiduría, pues no dudan en buscar el poder de Dios para su vida, pero sí en buscar su sabiduría para conducirse en ella.
Pero el poder y la sabiduría no se contraponen, se complementan. Para experimentar el poder del Señor hace falta tener fe en Él, y para recibir la sabiduría de Dios, también es necesario tener fe y después ponerla en obra.
Gran parte del Pueblo de Dios ha recibido milagros, lo que le falta es recibir también la sabiduría de parte de Él para ser bendecidos de forma completa.
- Recibió el milagro de conseguir trabajo, pero le falta sabiduría para conducirse en él.
- Recibió el milagro de recursos materiales, pero le falta sabiduría para administrarlos.
- Recibió el milagro de dar a luz un hijo, pero le falta sabiduría para criarlo.
- Recibió el milagro de poder casarse, pero le falta sabiduría en su matrimonio.
Debemos poner el mismo énfasis en el poder de Dios como en su sabiduría, porque en Cristo están ambos disponibles para nosotros.
Pero el poder y la sabiduría no se contraponen, se complementan. Para experimentar el poder del Señor hace falta tener fe en Él, y para recibir la sabiduría de Dios, también es necesario tener fe y después ponerla en obra.
Gran parte del Pueblo de Dios ha recibido milagros, lo que le falta es recibir también la sabiduría de parte de Él para ser bendecidos de forma completa.
- Recibió el milagro de conseguir trabajo, pero le falta sabiduría para conducirse en él.
- Recibió el milagro de recursos materiales, pero le falta sabiduría para administrarlos.
- Recibió el milagro de dar a luz un hijo, pero le falta sabiduría para criarlo.
- Recibió el milagro de poder casarse, pero le falta sabiduría en su matrimonio.
Debemos poner el mismo énfasis en el poder de Dios como en su sabiduría, porque en Cristo están ambos disponibles para nosotros.