
Si uno tuviera que hacer un resumen de la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su muerte, sería algo breve. Nació de padres judíos en Belén, un pequeño pueblo al sur de Jerusalén, mientras el territorio estaba bajo la ocupación romana. Sus padres se mudaron al norte, a Nazaret, donde Él creció; por lo que comúnmente se le conoce como “Jesús de Nazaret.” Su padre era carpintero, así que es probable que Jesús aprendiera el oficio en sus primeros años. Alrededor de los treinta años, comenzó su ministerio público. Eligió a una docena de hombres de dudosa reputación como sus discípulos y trabajó en las afueras de Capernaúm, un pueblo grande de pescadores, y centro de comercio en la costa del Mar de Galilea. De ahí, Él viajaba y predicaba por toda la región de Galilea, haciendo frecuentes incursiones entre los vecinos gentiles y samaritanos, con intermitentes viajes a Jerusalén.
Sus inusuales enseñanzas y su metodología sorprendieron y molestaron a muchos. Su mensaje revolucionario, aunado a milagros y curaciones milagrosas, le generó gran número de seguidores. Su popularidad entre el populacho creció rápidamente, dando como resultado, la aprehensión por los bien arraigados líderes de la fe judía. Pronto, estos líderes se llenaron de celos, resintiendo grandemente su éxito. Muchos de estos líderes encontraban ofensivas sus enseñanzas, y sintieron que sus establecidas religiones y ceremonias tradicionales estaban siendo amenazadas. Por eso tramaron junto con los gobernadores romanos, cómo matarlo. Fue durante este tiempo cuando uno de los discípulos de Jesús lo traicionó con los líderes judíos por una miserable suma de dinero. Poco después de eso, mandaron arrestarlo, y armaron apresuradamente una serie de farsas de juicio, decidiendo sumariamente ejecutarlo por crucifixión.