Todos los días escuchamos y vemos noticias que nos estremecen y asombran; nadie puede negar que estamos viviendo los últimos tiempos, la maldad se está multiplicando y el amor se está enfriando; todo lo que está escrito en la Biblia se está cumpliendo.
Solo Cristo es la solución, nadie más que Él puede llenar el vacío que uno tiene en su vida y curar las heridas de su corazón. En la mayoría de los casos son hombres y mujeres que no recibieron amor ni atención en sus hogares, que fueron maltratados, rechazados y abandonados por sus seres queridos, motivos por los cuales se refugiaron en el alcohol y las drogas, y en su situación, cometieron actos ilícitos.
Dejemos de ser indiferentes al dolor ajeno y clamemos a Dios por todos aquellos que jamás escucharon acerca de Jesús, que no conocen cómo fue su vida, los milagros que realizó, ni el gran sacrificio que hizo en la cruz del calvario por amor a cada uno de nosotros. Es tiempo de interceder también, por los que escucharon alguna vez de Él pero no decidieron seguirlo, y por aquellos que sí lo recibieron como su Salvador pero que, por alguna razón, se alejaron de su camino.
Dejemos de ser indiferentes al dolor ajeno y clamemos a Dios por todos aquellos que jamás escucharon acerca de Jesús, que no conocen cómo fue su vida, los milagros que realizó, ni el gran sacrificio que hizo en la cruz del calvario por amor a cada uno de nosotros. Es tiempo de interceder también, por los que escucharon alguna vez de Él pero no decidieron seguirlo, y por aquellos que sí lo recibieron como su Salvador pero que, por alguna razón, se alejaron de su camino.