La astrología, vista como predicción del horóscopo, es la insipiciencia que se basa en un conjunto de teorías y reglas para prever el futuro, calculando y observando el efecto que sobre los humanos tiene el sol, la luna, las estrellas y los planetas. Las posiciones de los astros en el momento de nacer un niño, supuestamente influyen en su carácter y personalidad, y el trayecto de los astros revelaría el destino del individuo.
A esta influencia la llaman astral, que además de tener como centro de operación el cuerpo humano, se extiende también al plano moral, o sea a los actos humanos. Como quiera que las naciones son un conjunto de individuos, se supone también, que las influencias astrales cambien la suerte de los pueblos y de la colectividad.
El horóscopo define los 12 signos del zodíaco y clasifica a las personas por los signos particulares bajo los que han nacido: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Millones de personas revisan cada día su horóscopo para averiguar su futuro. Firman contratos, constituyen empresas, escogen oficios, hacen apuestas, planean viajes, escogen el nombre de sus hijos, y a veces formulan políticas y decisiones de gobierno, todo en base a los presagios astrológicos, viendo si los astros les favorecen o no.
La Astrología tiene su origen en la antigua Babilonia. Los babilonios fueron los primeros que observaron los cielos y reaccionaron ante los portentos que creían ver.
Ya en materia. el hecho de que los astrólogos acierten, no significa que los cristianos deban aceptar dichas cosas. La fuente de estos poderes no proviene de Dios. La Biblia dice: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).