sábado, 14 de julio de 2018

La pregunta de una campesina

Hace muchos años, en época de Navidad, un conferenciante ateo recorría las campiñas y sembraba la duda entre los sembradores. Lo hacía tratando de probar que es poco razonable creer en Dios y considerar que la Biblia es su palabra.

Una noche muy fría, el conferenciante, creyéndose dueño de la situación ante cierto número de personas, lanzó un desafío al Dios Todopoderoso exclamando:
¡Si hay un Dios, que se revele a sí mismo y me quite la vida en este instante! Como no sucedía nada, se dirigió a sus oyentes y añadió: ¡Lo ven! ¡No hay Dios! 

Resultado de imagen de una campesinaEntonces, ante el silencio de los presentes, una diminuta campesina que llevaba atado un pañuelo en la cabeza, se levantó de su asiento y dirigiéndose directamente al orador, le dijo:  

Señor, usted perdone mi atrevimiento ya que soy una mujer inculta y no sé replicar a sus argumentos; su saber es muchísimo mayor que el mío. Usted es un hombre instruido, mientras que yo soy solo una simple campesina. Como usted tiene una inteligencia muy grande, le ruego me responda a lo que le preguntaré.

Yo creo en Jesucristo desde hace muchos años, y precisamente llegando estas fechas navideñas, todos los que en Él creemos recordamos que vino a nacer a este mundo para darnos la salvación de la vida eterna. Quiero decirle que me regocijo en la salvación que Él me dio y, aunque inculta, he aprendido a leer un poquito y hallo un gran gozo en la lectura de la Biblia. Si cuando llegue la hora de mi muerte, me entero que no hay Dios, que Jesucristo no es el Hijo de Dios, que la Biblia no es la verdad y que no existe la salvación ni el cielo, dígame, ¿qué habré perdido al creer en Cristo durante mi vida?

La concurrencia esperaba ansiosamente la respuesta. El incrédulo pensó durante varios minutos y finalmente respondió:
Pues, señora, usted no habrá perdido absolutamente nada.
Caballero, continuó la campesina, usted ha sido muy amable al responder mi pregunta.

Arma Letal

En el diario andar cristiano hay un buen número de personas que no disfrutan de los frutos de la salvación, véase el gozo inefable, la paz que sobrepasa todo entendimiento,... en fin, la bendición integral de Dios.
La Biblia dice que estamos en guerra y que dicha guerra no es contra carne y sangre, sino contra principados y potestades; por tanto, las armas de nuestra milicia tampoco son carnales sino poderosas en el Señor.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8:31-39 (VRV)
La Biblia nos enseña que Satanás es el maestro del ilusionismo, padre de la mentira, quien todo el tiempo trata de convencernos de que el Señor nos desecha o ha dejado de amarnos a causa de nuestras equivocaciones. Pero lo cierto es que como dice esta cita bíblica, nada puede separarnos del amor de Dios.
Hay veces en que nos sentimos acorralados y sin salida, y buscamos luchar contra ello, pero nos sentimos condicionados y con falta de fuerzas. Esto se debe a que generalmente nos centramos en el problema antes que en la solución. En el libro de Ester, en la Biblia, se nos narra que en un momento de angustia para los judíos, habiéndose publicado un edicto de sentencia de muerte para todo el pueblo judío por parte del primer ministro Amán, Ester se presenta ante la presencia del rey, y éste, deslumbrado por la belleza y gracia de la reina, le promete concederle hasta la mitad del reino. Pero Ester lo invita a un banquete que ella realizaría para agasajarlo, y también invita a Amán, su enemigo.
¿Invitarías a tu enemigo a tu mesa? ¿Cómo disfrutar de un banquete cuando tu verdugo está comiendo frente a ti? Lo cierto es que así aconteció. El salmista dice que el Señor en su amor nos pastorea y adereza mesas delante de nosotros en presencia de nuestros angustiadores. No tenemos por qué temer.
Dice la Biblia:
Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Salmo 37:4 (VRV)

Jesucristo 100% Dios y 100% Hombre

Es innegable que la fe cristiana tiene diversos enigmas y temas muy difíciles de comprender por la mente humana. Es cierto que hay muchos temas que solo pueden aceptarse por medio de la fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios. (Hebreos 11:6).
Pues bien, en Jesucristo encontramos dos naturalezas. Él es Dios y hombre a la vez y estas dos naturalezas son absolutas en toda su plenitud.
Esto es un misterio muy difícil de entender y levanta muchas preguntas profundas en la mente y en el corazón del hombre. 
¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre al mismo tiempo? ¿Cómo pudo Jesús haber tenido hambre (Mateo 4:2) y morir cuando estaba en la tierra, y aún así ser Dios? (Marcos 15:37).
¿Abandonó Jesús alguno de sus atributos divinos en Su encarnación? ¿Es Jesús una “parte” de Dios? ¿Sigue siendo Jesús humano ahora? ¿Tendrá Él Su cuerpo humano todavía?
¿Quién es Jesucristo?

JESÚS ES EL HIJO DEL HOMBRE

Frase que se utiliza alrededor de unas 88 veces en el Nuevo Testamento; pero es importante señalar que el libro de Daniel, escrito entre 536 a 600 años antes de Cristo, ya se refiere a un “Hijo de Hombre en las nubes del cielo”. (Daniel 7:13).
Dato impactante porque seiscientos años antes de venir Cristo al mundo no había la millonaria industria de Hollywood, y aún menos se podían imaginar ideas de un personaje tan ficticio como el de Supermán.
Sin embargo, hace unos 2000 años nuestro amado Supermán vino a este mundo y dijo frente a Pilatos las siguientes declaraciones divinas: 
Yo soy, y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. (Marcos 14:62).
Jesús usó esta frase "Hijo del Hombre" para recalcar también Su naturaleza humana y hacer énfasis en el Mesías esperado por los judíos.
Muchos versículos del Nuevo Testamento usan "Hijo del Hombre". Por ejemplo, veamos estas citas:
"Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico), levántate, toma tu cama, y vete a tu casa". (Mateo 9:6).
"Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo". (Mateo 12:8). Es importante que un hombre como nosotros declara que puede perdonar pecados y que es el Señor del día de reposo. Jesucristo afirma que es más importante que el Sábado; una blasfemia para los religiosos judíos de la época y para muchos religiosos de hoy. 

JESÚS ES UN HOMBRE SIN PECADO.

Somos polvoEs menester señalar que Cristo carece de cualquier naturaleza pecaminosa, y que nunca cometió pecado, aunque fue tentado en todo. (Hebreos 4:15). Por lo tanto, Jesús es completamente hombre, y ha experimentado toda la gama de la tentación humana.
Creemos y confiamos en un Dios-Salvador que puede identificarse con nosotros porque Él se hizo hombre, estuvo con nuestra naturaleza y vivió en este mundo. Ésta es una de las verdades más asombrosas que separa al cristianismo de otras religiones, ¡Cristo no es religión sino relación!