Hoy se predica poco de la cruz de Cristo y sobre la historia de la crucifixión; pero realmente el centro de la fe cristiana es la muerte y la resurrección de Cristo.
Muchos cristianos, de manera equivocada de pensar, creen que sus pecados, faltas y culpas están aún a flor de piel y Satanás a menudo se los echa en cara. Pero el sacrificio de Cristo Jesús en la cruz es suficiente para limpiarnos totalmente de toda maldad. (Hechos 16:31).
Si el Espíritu Santo comienza a revelarnos el verdadero mensaje de la Cruz del Calvario, estaremos vislumbrando el gran misterio de la redención de Dios al hombre. El cristianismo no será más un cúmulo de cosas por hacer sino la maravillosa noticia celestial de lo que Cristo ha hecho por nosotros.
El mensaje de la cruz de Cristo es un mensaje agradable y debe traer paz al corazón. Son las buenas nuevas de salvación, y es la noticia más hermosa que el hombre jamás haya recibido.

Este mensaje debe ser predicado: La cruz y nada más que la cruz, porque es así la forma de salvación de Dios al pecador. Es la obra De Dios la que cuenta y no la nuestra.
El Hijo de Dios así lo ha declarado: ¡consumado, es!
Jesús nos ha limpiado con Su preciosa sangre de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. No más corderos, no más fuegos y no más obras: ¡Consumado está!
Este mensaje debe ser predicado: La cruz y nada más que la cruz, porque es así la forma de salvación de Dios al pecador. Es la obra De Dios la que cuenta y no la nuestra.
El Hijo de Dios así lo ha declarado: ¡consumado, es!
Jesús nos ha limpiado con Su preciosa sangre de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. No más corderos, no más fuegos y no más obras: ¡Consumado está!