“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” 1 Juan 2:1
Cuando una persona comete algún delito debe recurrir a un defensor, así como nosotros también cuando pecamos, debemos acudir a nuestro abogado: Jesús.
Todos debemos tener cuidado con el pecado, hacer todo lo que está a nuestro alcance para evitarlo; sin embargo, cuando caemos, Jesús nos defiende ante la acusación del diablo en nuestra contra. ¿Pero qué pasa cuando rechazamos la ayuda de Jesús e intentamos defendernos solos? La culpa carcome nuestra alma y nos atormenta, incluso nos aleja más de Dios. La Biblia dice que: “Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor” Romanos 6:23 NTV. Tenemos dos opciones: Muerte o Vida en Cristo.