¿Hay algo imposible para los que creen?
Se casó en México a los 16 años de edad, pero antes de terminar la adolescencia se encontró divorciada y con dos hijos.
Estaba decidida a proveerles una vida digna y satisfactoria a sus hijos, así que embaló todas sus posesiones terrenales en una pequeña maleta y cruzó la escabrosa frontera con Texas.
El primer puesto de Romana fue en una lavandería, trabajando a razón de un dólar por día. Con 7 dólares en el bolsillo se fue a los Ángeles y aceptó todos los trabajos que podía hacer, y poco a poco, mes a mes, ahorró hasta juntar 400 dólares, dinero que usó para comprar una pequeña tienda para hacer tortillas con sus hijas.
Tras haber logrado la seguridad económica de sus hijos, Romana volvió su atención hacia sus compatriotas mexicanos americanos.
Decidió, entonces, establecer un banco para servir a esa comunidad: El Banco Nacional Panamericano de los Ángeles comenzó con una pequeña oficina, y a pesar de muchos desafíos, creció al extremo de que sus recursos están estimados en más de 200.000.000 de dólares. El poder de un sueño.
Había todavía más para esta soñadora valiente. Romana pasó de banquera a convertirse en la trigésimo cuarta ministra del tesoro de su nación. Su firma aparece en miles de millones de dólares de la moneda estadounidense. Pasó de ser una madre soltera que ganaba un dólar por día, a ser una de las figuras más poderosas de su nación. Ese es el poder de un sueño.