lunes, 5 de febrero de 2018

Oyendo la voz de Dios

«Pero Pedro y Juan respondieron diciéndoles: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios”». Hechos 4: 19
Pedro y Juan son dos historias parecidas. Llegaron a Jesús con su temperamento orgulloso e impetuoso, que les creaba constantes problemas. ¡Ay de los que se cruzaran en su camino! 
Resultado de imagen de Oyendo la voz de DiosUn día Juan pidió que cayese fuego del cielo y acabase con los samaritanos. Pedro desenvainó la espada y le cortó la oreja a Malco. Pedro estaba siempre levantando la mano para ser el primero. Juan le pidió a su madre que intercediese ante el Maestro para garantizarle un lugar especial en el futuro reino de Cristo.
Pedro era el hombre rudo, grosero y lleno de improperios; Juan, el hijo del trueno. Ambos eran pobres esclavos de un temperamento egoísta y prepotente, y alegaban siempre que todo lo hacían en nombre de la justicia.
¿Acaso Juan no había pedido permiso para hacer descender fuego del cielo sobre una aldea de samaritanos que no quisieron recibirlos? ¿Acaso Pedro no había sacado la espada para defender a su Maestro? ¿No era justicia lo que ambos defendían?
Cuántas veces, en nombre de Jesús, herimos a las personas, destrozamos corazones, arrancamos lágrimas de inocentes. Sentimos la voz de Dios, diciendo: «Hijo, no, así no», o hijo, es de esta otra manera, pero no le hacemos caso. La voz interior de nuestros gustos y conveniencias personales es mayor.

viernes, 2 de febrero de 2018

El poder de la oración

… dijeron los hijos de Israel a Samuel: «No ceses de clamar por nosotros a Jehová, nuestro Dios, para que nos guarde de manos de los filisteos. 1 Samuel 7;8 
Un día que estaba profundamente preocupada por un ser querido, encontré ánimo en una parte de la historia de Samuel, un sabio líder de los israelitas. Leer sobre su intercesión por el pueblo de Dios al enfrentar un problema, intensificó mi decisión de orar por esa persona a quien yo amaba.
Los israelitas se enfrentaban a la amenaza de los filisteos, quienes los habían derrotado anteriormente cuando el pueblo de Dios dejó de confiar en Él (1 SAMUEL 4).
Después de arrepentirse de sus pecados, se enteraron de que los filisteos iban a atacarlos. Sin embargo, esta vez le pidieron a Samuel que continuara orando por ellos (7:8), y el Señor respondió claramente creando confusión entre sus enemigos (verso 10). Aunque los filisteos eran más poderosos que los israelitas, el Señor era más poderoso que todos ellos.
Cuando sufrimos por los desafíos que enfrentan aquellos a quienes amamos, y tememos que la situación no cambie, puede que nos veamos tentados a creer que el Señor no va a actuar. Pero nunca deberíamos subestimar el poder de la oración, ya que nuestro Dios amoroso escucha nuestras plegarias. No sabemos cómo obrará en respuesta a nuestras peticiones, pero sí sabemos que nuestro Padre anhela que nos aferremos a su amor y confiemos en su fidelidad.
Padre, me asombra cómo escuchas
y respondes mis oraciones.
Dios nos oye cuando oramos.

¿Hay pruebas de que Dios contesta las oraciones?

Podrían citarse innumerables historias de enfermedades curadas, exámenes superados, arrepentimiento y perdón otorgado, relaciones restauradas, niños hambrientos alimentados, recibos pagados, y vidas y almas salvadas a través de la eficacia de la oración. Así que, sí, hay muchas evidencias de que Dios contesta las oraciones. Sin embargo, la mayoría de las evidencias son personales, lo cual molesta a muchos que solo piensan en la “evidencia" como algo observable, medible y que reproduce algo.
Resultado de imagen de ¿Hay pruebas de que Dios contesta las oraciones?
La Escritura enseña claramente que las oraciones son contestadas. Santiago 5:16 afirma que “La oración eficaz del justo puede mucho." Jesús enseñó a sus discípulos que "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho." (Juan 15:7)1 Juan 3:22 se hace eco de esta verdad, diciendo que "cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. "


Además, las Escrituras están repletas de historias de oraciones contestadas. La oración de Elías por fuego del cielo (2 Reyes 1:12), la oración de Ezequías para liberación (2 Reyes 19:19), y la oración de los apóstoles por denuedo (Hechos 4:29) son solo tres ejemplos. Puesto que estos relatos fueron escritos por testigos oculares de los hechos, constituyen pruebas claras de la oración contestada. Se podría, por supuesto, replicar que la Escritura no presenta evidencias observables en el sentido "científico". Sin embargo, ninguna declaración de las Escrituras ha sido refutada concluyentemente, por lo que no hay razón para dudar de su testimonio. De hecho, llamar algunos tipos de pruebas como "científicas" y otras como "no científicas" es una distinción artificial y difusa. Esta distinción puede hacerse solo a priori, es decir, antes de la evaluación de los datos. En otras palabras, la elección de evaluar la eficacia de la oración solo a la luz de las evidencias observables, no es una decisión motivada por datos sino por compromisos previos filosóficos. Cuando esta restricción arbitraria es relajada, los datos bíblicos hablan claramente por sí mismos.

En ocasiones, diversos grupos de investigadores han llevado a cabo un estudio científico sobre la eficacia de la oración. Sus hallazgos son generalmente que la oración no tiene ningún efecto (o incluso un efecto negativo) en, por ejemplo, el tiempo de recuperación promedio de personas en la atención médica. Pero, ¿cómo hemos de entender los resultados de estudios como estos? ¿Hay alguna razón bíblica para oraciones no contestadas?

Salmos 66:18 dice: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado." Asimismo, 1 Juan 5:15 relaciona nuestra recepción de "lo que pedimos" con nuestra obediencia a los mandamientos de Dios. Santiago señala que "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites." (4:3). Así, pues, unas razones para oraciones no contestadas son los pecados inconfesos y las malas motivaciones.

Aunque un amigo te haya fallado

Es triste y lamentable que alguien al que considerabas tu amigo te decepciona de la peor manera. ¡Qué sorpresa tan grande es descubrir que lo que pensabas que era esa persona, era solo un espejismo! Y hoy, que lo ves tal cual es, sin máscaras ni maquillaje, solo puedes sentir un dolor profundo causado por la traición y la desilusión.
Aunque Jesús sabía que Judas lo traicionaría, eso no evitó que en su corazón Él sintiera angustia, dolor y pesar. De la misma manera debió sentirse cuando Pedro lo negó en tres ocasiones, o ante la incredulidad de Tomás cuando no creyó ante Él que había resucitado. Habían caminado y estado con Jesús, y sin embargo no lo conocían plenamente. En momentos en que la amistad no había sido suficiente, sintieron temor o incredulidad y se dejaron llevar por ellos.
A veces tenemos en nuestra lista, a supuestos amigos que si no ven, no creen. Que prometen que estarán contigo, pero cuando llega el momento critico, se esconden, abandonan, huyen o desaparecen. Olvidan sus promesas, faltan a su integridad. Esos dolores son parte de la vida. En el mundo siempre habrá gente así. Más no los odies, mejor eleva una plegaria a Dios por ellos y, aunque sea difícil, deséales lo mejor. Porque si decides desear lo peor para ellos, solamente lograrás atraer a tu vida la negatividad y los sentimientos que destruyen el alma. Ya ves que la vida es un boomerang, lo que sembrares un día recogerás.

El Verbo divino

En el evangelio del apóstol Juan se lee una introducción teológica sobre el verbo, En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Juan 1:1. Es una expresión que hace alusión directa a la palabra de Dios, que genera vida y su materialización en Jesucristo, hijo de Dios hecho hombre.
Resultado de imagen de el verbo divinoEste concepto de verbo divino es, sin duda, una de las más profundas descripciones de la naturaleza inherente a Dios, en tanto palabra, en lo que pasó a ser (el Dios viviente) y lo que significó (sus enseñanzas). 
1. “En el principio era el verbo…”
a). El verbo, desde un punto de vista meramente lingüístico, se constituye en el valor intrínseco e inherente de cualquier enunciado. Sin él ninguna oración tendría un significado total. Podemos ver en este primer verso teológico de Juan, la importancia de establecer que el verbo se constituyó en el ser y/o estado espiritual en el cual las cosas fueron hechas.
b). El verbo es la parte más importante del lenguaje porque expresa acciones y estados: Así es como se puede justificar que la palabra haya existido desde el origen y principio de los tiempos. Por ella Dios ordenó a las cosas que existiesen, y por ella Él se manifestó ante sus hijos.
2. El verbo hecho carne
a. El verbo tiene el poder divino, manifestado a través de su corporeidad física y espiritual en Jesús: Esta palabra de Dios, profetizada por tantos hombres creyentes, se hizo realidad en Jesucristo, el hijo de Dios, en la forma humana.
b. “Jesucristo, imagen de Dios invisible” (Colosenses 1:15): Así el verbo se hizo carne y por lo tanto, la promesa se hizo realidad, como fiel reflejo del poder de la palabra de Dios.

martes, 30 de enero de 2018

¿Si un cristiano se suicida, ¿puede aún ser salvo?

Resultado de imagen de ¿Si un cristiano se suicida, ¿puede aún ser salvo?
Es un hecho lamentable que algunos cristianos hayan cometido suicidio. Además de la tragedia en sí misma, está la falsa enseñanza que al cometer suicidio la persona automáticamente es enviada al infierno. Muchos creen que un cristiano que comete suicidio no será salvo, pero la Biblia no apoya esta enseñanza.

La Biblia enseña que desde el momento en que creemos verdaderamente en Cristo, podemos tener la seguridad de la vida eterna (Juan 3:16). Según la Biblia y sin género de dudas, los cristianos pueden y/o deben saber que tienen la vida eterna (1 Juan 5:13). Nada puede separar a un cristiano del amor de Dios (Romanos 8:38-39). "Ninguna cosa creada" puede separar a un cristiano del amor de Dios, e incluso un cristiano que comete suicidio, lo comete contra una "cosa creada"; por lo tanto, ni siquiera el suicidio puede separar a un cristiano del amor de Dios. Jesús murió por todos nuestros pecados, y si un verdadero cristiano, en un momento de ataque espiritual, o de trastorno mental (enajenación mental transitoria) y, en fin, de debilidad se suicida, su pecado aún está cubierto por la sangre de Cristo.


Según la Biblia, el suicidio no es lo que determina si una persona obtiene la entrada al cielo. Si una persona que no es salva comete suicidio, lo único que ha hecho es "acelerar" su viaje al infierno. Sin embargo, esa persona que cometió suicidio estará finalmente en el infierno por rechazar la salvación a través de Cristo y no porque se suicidó (ver Juan 3:18). De cualquier forma, también debemos señalar que nadie sabe realmente qué es lo que está ocurriendo en el corazón de una persona en el momento en que muere. Algunas personas tienen "conversiones en su lecho de muerte" y aceptan a Cristo en los momentos antes de morir. También es posible que el que se suicida pueda tener un cambio de corazón a última hora (justo antes de morir) y clame a Dios por misericordia. Dejamos, pues, tales juicios a Dios (1 Samuel 16:7).

El suicidio de un creyente es evidencia de que lucha contra la desesperación, y que nuestro enemigo, Satanás, "ha sido homicida desde el principio" (Juan 8:44). Eso sí, el suicidio sigue siendo un pecado grave contra Dios. De acuerdo a la Biblia, el suicidio es un homicidio y siempre está mal. Los cristianos están llamados a vivir sus vidas para Dios, y la decisión de cuándo vamos a morir le pertenece única y exclusivamente a Dios.

Que Dios nos conceda la gracia y la perspectiva del salmista a cada uno de los que están enfrentando pruebas hoy: "¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío" (Salmo 43:5).



Realidad vs Apariencia

La apariencia y la realidad son dos cosas distintas que vemos en diferentes momentos; las aparentes no siempre son lo que parecen, pues dependiendo del modo o situación en que nos encontramos es como las interpretamos. Por ejemplo, es difícil ver positivamente algo que parece ser todo menos algo bueno, y es también complicado ver la realidad de las cosas cuando todo es empañado por una apariencia o por todo lo que influye en nuestro estado de ánimo ante la situación.
Resultado de imagen de Realidad vs AparienciaEn la vida nos enfrentamos a muchas situaciones. Cuando todo va bien y nos sentimos tranquilos vemos la realidad de las cosas de una manera sencilla, nos es más fácil tomar decisiones, confiar y tener fe, porque influye mucho nuestro estado de ánimo, condición y disposición; pero sucede todo lo contrario cuando nuestro panorama es desalentador, cuando sentimos confusión o no sabemos cuál es la mejor decisión que podemos tomar, y es ahí cuando lo que vemos no es la realidad, sino solo el reflejo de nuestros temores o inseguridades.
Puede ser que hoy tu panorama sea completamente negativo, que aparentemente todo se vea incierto, inseguro y encaminado al fracaso, pero la realidad es que todo tiene una solución y un final muy distinto a lo que la apariencia te ha mostrado. No todo es lo que parece, no todo lo que hoy ves perdido lo está, pues en tu camino te encontrarás con muchas cosas que te harán creer que el final ya está dicho, pero Dios tiene una realidad muy distinta para ti.

¿Podemos saber qué partes de la Biblia son aplicables para nosotros en la actualidad, y cómo?

Muchos malos entendidos bíblicos ocurren cuando catalogamos mandatos que debíamos estar siguiendo; como “específicos de una época,” pensamos que son aplicables únicamente para la audiencia original; o bien adoptamos mandatos específicos para una audiencia determinada como verdades eternas. ¿Cómo discernimos la diferencia? Lo primero que debemos considerar es que el canon de las Escrituras fue cerrado al final del primer siglo d.C., lo que significa que la mayor parte, si no toda la Biblia, no fue originalmente escrita para nosotros. Los autores tuvieron en mente el tipo de audiencia y estilo de vida de su época, y probablemente no tenían ni idea de que sus palabras serían leídas por gente de todo el mundo siglos más tarde. Esto debe motivarnos a ser muy cuidadosos cuando interpretamos la Biblia para los cristianos de la actualidad. Mucha de la predicación contemporánea está tan preocupada por la relevancia, que tratamos la Biblia como si fuera un lago del cual pescamos aplicaciones para los cristianos de hoy. Y esto se hace a expensas de la interpretación y explicación correcta. 
Resultado de imagen de ¿Cómo podemos saber qué partes de la Biblia se aplican para nosotros en la actualidad?

Las tres principales reglas de la hermenéutica (el arte y ciencia de la interpretación bíblica) son; 1) el contexto; 2) el contexto; y 3) el contexto. Antes de que podamos decirles a los cristianos del siglo XXI cómo se aplica la Biblia a ellos, primero debemos llegar a la mejor comprensión posible de lo que la Biblia quiso comunicar a su audiencia original. Si extraemos una aplicación que resultaría extraña para la audiencia original, hay una gran posibilidad de que no hayamos interpretado el pasaje correctamente. Una vez que tengamos la confianza de que ya comprendimos lo que significaba el texto para sus oyentes originales, necesitamos considerar las diferencias entre ellos y nosotros. ¿Cuáles son las diferencias en lenguaje, cultura, geografía, lugar y situación? Todos estos aspectos tienen que tomarse en consideración antes de hacer la aplicación. Una vez que entendamos la divergencia de nuestras culturas, podremos encontrar las similitudes entre la audiencia original y nosotros. Así podremos encontrar la aplicación para nosotros en nuestro tiempo y situación. 

También es importante el hecho de que cada pasaje solo tiene una interpretación correcta. Puede tener una gama de aplicaciones, pero solo una interpretación. Esto significa que algunas aplicaciones son mejores que otras. La aplicación que esté más cercana a la interpretación correcta, es la mejor aplicación del texto. Por ejemplo, se han predicado muchos sermones basados en 1 Samuel 17 (la historia de David y Goliat) que implican “vencer los gigantes en tu vida.” Pero apenas tocan los detalles de la narrativa y van directo a la aplicación, lo que por norma general conlleva alegorizar a Goliat como una dificultad, o situaciones intimidatorias que debemos vencer por fe. También hay intentos de alegorizar las cinco piedras lisas que David recogió. Estos sermones habitualmente concluyen exhortándonos a ser fieles como David. 

Si bien estas interpretaciones construyen sermones atractivos, es dudoso que la audiencia original hubiera recibido este tipo de mensaje de esta historia. Antes de que podamos aplicar la verdad de 1 Samuel 17, deberemos saber cómo lo entendió la audiencia original, lo cual significa determinar el propósito general de 1 Samuel como un libro. Sin entrar en una explicación detallada, digamos que en el texto no se trata de desafiar a los gigantes en tu vida. Eso es una ‘aplicación’ distante del pasaje, tanto que como ‘interpretación’ es ajena al texto. Dios es el héroe de la historia y David es Su instrumento elegido para traer la salvación a Su pueblo. La historia contrasta al rey del pueblo (Saúl) con el rey de Dios (David), y también prefigura lo que Cristo (el Hijo de David) haría, al proveer nuestra salvación. 

Otro ejemplo común de interpretar sin considerar el contexto, es Juan 14:13-14. Al leer este verso fuera del contexto, parecería indicar que si le pedimos a Dios ‘cualquier cosa’ la recibiremos, en tanto usemos la fórmula “en el nombre de Cristo.” Pero aplicando las reglas de una hermenéutica apropiada a este pasaje, vemos que Jesús les está hablando a Sus discípulos en el aposento alto la noche en que fue traicionado. La audiencia inmediata son los discípulos. Ésta es fundamentalmente una promesa para los discípulos de Jesús, de que Dios proveería los recursos necesarios para que ellos llevaran a cabo sus ministerios. Se trata de un pasaje de consuelo, porque Jesús pronto los dejaría. ¿Pero hay una aplicación para los cristianos del siglo XXI? ¡Desde luego que sí! Si oro de acuerdo a la voluntad de Dios (en el nombre de Cristo), Dios nos dará lo que necesitamos para llevar a cabo Su voluntad en y a través de nosotros. Además, la respuesta que obtengamos, siempre glorificará a Dios. Aunque lejos de darnos cualquier cosa que deseemos y pidamos así, este pasaje nos enseña a sujetarnos a la voluntad de Dios en oración, ya que Dios siempre proveerá lo que necesitemos para llevar a cabo Su voluntad. 

Un héroe inesperado

Jueces 6:11-16
La época de los Jueces estuvo marcada por la inestabilidad del pueblo de Israel. Los israelitas vacilaban entre seguir al Dios que los libró de Egipto o ceder ante las presiones culturales de los pueblos que los rodeaban; y cuando Israel se alejaba de Dios, Él los entregaba en manos de otros pueblos por su desobediencia; pero cuando se arrepentían y volvían su rostro a Él, entonces los escuchaba y les enviaba un héroe (juez) para liberarlos de la opresión en la que estaban y mostrarles su misericordia una y otra vez.
El contexto de la lectura es precisamente, éste: Israel pidió perdón a Dios, Él los liberó, Israel se olvidó de su Dios y Él los puso en manos de un pueblo llamado Madián. Era una época muy desoladora y desdichada para ellos y sufrían de gran pobreza, pues los madianitas arrasaban como langostas toda su comida. Sin embargo, Israel clamó a Dios y Dios los escuchó. No tenía ningún porqué para escuchar a un pueblo que tuvo la oportunidad de ver su gloria y su poder generación tras generación y que, sin embargo, no lo obedecían y solo recurrían a Él cuando estaban en problemas; pero lo hizo porque nuestro Dios es misericordioso y fiel.
Fue entonces cuando el Ángel de Jehová se le apareció a Gedeón y tuvo una conversación con él. Las palabras que Dios le dijo a Gedeón ese día son una gran enseñanza para nosotros hoy:
1. “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.” Jueces 6:12
Una mirada al versículo 11 nos muestra que Gedeón estaba sacudiendo el trigo para esconderlo de los madianitas, una actitud no muy valiente ¿no?; de hecho demostraba cobardía y temor. Entonces, ¿Dios se habría equivocado? ¿Por qué le dijo “varón esforzado y valiente” cuando parecía ser un cobarde? La respuesta es que Dios ve más allá de lo que nosotros podemos ver.
Mientras nosotros vemos un hombre que apenas se sabe expresar, Dios ve a un gran líder que va a usar para liberar a su pueblo, como Moisés; mientras nosotros vemos a un pequeño joven que solo tiene talento para pastorear las ovejas de su padre, Dios ve a un gran rey que va a pastorear a todo un pueblo, como David. Mientras nosotros vemos a un cobarde, Dios ve a un gran héroe, como Gedeón. Dios conoce nuestros corazones y Él utiliza a los más inesperados para hacer cosas grandes. Si te han menospreciado, si no te tienen en cuenta, si te han dicho que no tienes un gran futuro por delante, ¡alégrate! Porque Dios ve en ti a un gran héroe y harás grandes cosas.