Muchas veces recitamos este salmo (Salmo 23) y muchas otras hasta lo memorizamos, ¿pero realmente podemos decir Jehová es mi Pastor? ¿Lo creemos, lo afirmamos, lo vivimos? o ¿solo lo hemos aprendido desde los inicios del caminar con Cristo y Dios Padre? Es uno de los salmos más leídos y estudiado por las iglesias ya que es un salmo de confianza, pero veamos qué más nos regala Dios en este pequeño trozo de su palabra Santa.
2 Me lleva a descansar a prados verdes, y me conduce a manantiales de agua fresca. Dios te da reposo y paz en todo momento porque es parte de su esencia darnos sus bendiciones, que son nuevas cada mañana, todos los días; Él siempre está pensando en que reposes en Él, que dejes tus cargas en sus manos, y dejes que Él te fortalezca, y los prados verdes representan el alimento espiritual que conforta tu alma. Por eso Él te conduce al manantial del río de su Espíritu Santo, para ministrar tu alma, liberarla, transformarla y cambiarla, sanarla y restaurarla.
3 Él renueva mi alma. Me lleva por buenos caminos para mostrarme lo bondadoso que es. Dios restaura y cambia tu alma para dejar que te acerques a Él, para bendecirte. La palabra de Dios nos enseña que Él aborrece el pecado, por eso es necesario dejar que Él restaure nuestro corazón por completo, que nuestra mente y corazón viciados por los afanes y pecados de este mundo carnal, sean renovados para poder entrar al mundo espiritual de Dios. Por eso Él nos conduce por sus caminos, porque nuestros caminos no son los caminos del Señor, y nosotros debemos aprender a ser llevados por Él por el camino de la vida, honrando su santo nombre para recibir sus bondades; debemos ser agradables a los ojos de Dios y agradarle en todo, que nuestra forma de vida refleje que realmente Jehová es nuestro Pastor.


