sábado, 28 de febrero de 2015

El momento perfecto para ver obrar a Dios

Cuando sientas en tu corazón una pena muy profunda y que, con el peso de tus cargas, ya no puedes más; cuando el dolor en tu pecho casi no te permita respirar y decepcionado, miras a todas partes buscando quién te pueda ayudar, es el momento ideal para permitir que la gracia de Dios te arrope y te envuelva. Es la ocasión ideal para depositar sobre Él tus ansiedades y preocupaciones. Porque cuando tú piensas que ya no podrás más, Él te dice: “no temas, yo te ayudo, tú podrás continuar”.
es-tiempoEs necesario que entiendas que cuando tú sientes que ya no podrás continuar, es el momento oportuno para que Él se encargue de tu situación. Tu dependencia hacia Él será la clave para que pases airoso esa prueba. Tú exclamas: “¡Señor, no puedo más!” Y Él dice: 
-“¡Tú solo no puedes, pero con mi ayuda vencerás!” 
Dios nunca despreciará un corazón humillado y quebrantado. Estás guardado en el hueco de su corazón. Él te esculpe con la palma de sus manos, entreteje sus pensamientos dentro de tu espíritu para que puedas continuar.
Este momento que hoy estás pasando no logrará apartarte de la mano de Jehová ni de su gran amor. Al contrario, te acercará a que presencies su gloria, porque cuando te sientes débil, en Él eres fuerte y más que vencedor. Tú ves la puerta cerrada pero Dios tiene la llave, y cuando abre esa puerta no hay quien la cierre. Él quita lo que obstruye el paso y afirma tu andar para que no tropieces y caigas.
¡Tranquilízate, no te angusties! Que tú estarás a salvo porque te lleva en sus brazos. Aunque haya momentos que pienses que no, este es precisamente, el momento para que veas a Dios obrar y manifestarse como nunca antes en tu vida y en la de los que te rodean. Cuando ya no te entrometes en lo que Él está haciendo, cuando lo dejas tomar el control e intervenir, sin necesidad de que tú le des instrucciones, ese es el momento ideal, porque sabes que solo Dios es quien te podrá salvar de todo lo que estés pasando.

Ganar perdiendo

Un poco paradójico el título, pero démosle una oportunidad a la disonancia cognitiva y continuemos.
En nuestra cultura, el ganar es una práctica que a todos nos gusta experimentar y el perder una que nadie quiere soportar. De hecho, socialmente es muy aceptable y está muy bien visto que tu vida esté llena de aciertos y con el menor número de fracasos; fracasos que sólo le agregan variedad a tu biografía. Perder es humillante, sobre todo si es en público o ante otra persona que consideramos “inferior” a nosotros, y aunque después le podamos encontrar el sentido, la experiencia no es nada grata. Sin embargo, hay ocasiones en que el perder trae una tremenda ganancia; no se trata de ganancia material sino de ganancia eterna.
ganar perdiendoCuando tenemos una discusión o un problema de relación como consecuencia de dos puntos de vista distintos, cada uno de los que están involucrados defiende con vehemencia aquello que cree, en muchas ocasiones más la forma que el trasfondo del asunto. 
Ganar perdiendo significa que, causado porque yo abandono la contienda y trato de llegar a un terreno más conciliador, aunque esto aparentemente implique perder la discusión, gano la posibilidad de que el otro me escuche sin tener “la guardia” muy alta, que plantee un punto medio, o bien, que utilice mi humildad y acepte la opinión del otro. Todos estos métodos no son nada populares, pero fueron modelos para Jesús.
Jesús nunca pretendió vehementemente, ganar una discusión ni se exaltó porque no le creían. Dudaron en su cara, incluso sus discípulos, pero su actitud nunca fue belicosa ni impositiva en su punto de vista, y así ha ganado “adeptos” hasta el día de hoy. Él ganó perdiendo.

Mi Hijo Preferido

La humorista Erma Bombeck escribió en cierta ocasión:
"Cada madre tiene un hijo preferido. Es tan habitual que no lo puede resistir. Después de todo, no deja de ser humana.
Yo tengo el mío; el hijo por quien siento una cercanía especial, con el cual comparto sentimientos de amor que nadie podrá entender. Mi hijo preferido es el que ha estado tan enfermo como para no poder comer helado durante su fiesta de cumpleaños…el que tenía varicela durante la Navidad…el que al acostarse usaba abrazaderas en sus piernas porque sus pies se giraban hacia dentro, el que a medianoche tenía fiebre, ataques de asma,... el chico que sostenía en mis brazos en la sala de emergencias.
Mi hijo favorito es el que cometió los errores durante el recital de piano, quien no supo deletrear la palabra comité durante el examen de ortografía, el que corrió en dirección contraria en aquel partido de fútbol, y a quien le robaron su bicicleta por ser descuidado.
Mi hijo preferido era egoísta, inmaduro, malhumorado, y egocéntrico. También era vulnerable, solitario, inseguro en cuanto a su participación en este mundo... pero sumamente maravilloso.
Todas las madres tienen un hijo preferido. Siempre es el mismo: el que siempre te necesita; te necesita por cualquier razón, para aferrarse a ti, gritarte, herirte, o abrazarte, elogiarte, también para echarte la culpa o descargar sobre ti, pero sobre todo, para que estés presente.
Haz que tus hijos sientan que son especiales al estar siempre disponible para ellos, así como nuestro Padre celestial está siempre disponible para nosotros.
Los hijos necesitan amor, especialmente cuando no se lo merecen".

Para Ser Madre hay que tener Gran Fe

En cierta ocasión, un niño parcialmente sordo volvió del colegio a su casa; llevaba una nota de la dirección, que recomendaba que los padres lo sacaran del centro docente, ya que era demasiado falto de inteligencia para aprender.
La madre del niño leyó la nota y dijo: “Mi hijo Tom no es falto de inteligencia. Yo misma le enseñaré”.
Cuando Tom murió muchos años después, los estadounidenses le rindieron homenaje apagando todas las luces del país durante un minuto. Este Tom fue el que inventó la lámpara incandescente; y no solo eso, también inventó el fonógrafo y un rudimentario proyector de películas. En total, Thomas Edison patentó más de mil inventos.
Madres, la fe es un don de Dios y necesitamos apropiarnos de ese regalo divino, por lo tanto tengamos:
FE EN DIOS.  EN SUS PROMESAS, pues Él dijo:
“Clama a mi y yo te responderé” Jeremías. 33.3.
“Pon tu delicia en Dios y Él te concederá los deseos de tu corazón”. Salmos 37:4
Y  todos tus hijos serán enseñados por Dios y se multiplicará la paz de tus hijos.  El espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Dios desde ahora y para siempre.  Isaías 59:21.
FE EN SUS HIJOS. Es preciso que los soltemos y dejemos en las manos de Dios y creamos que ellos con su ánimo y amor incondicional, podrán lograr sus metas.
FE EN SÍ MISMA.  Reconociendo que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, y que si ponemos nuestro deleite en Dios, El nos concederá los deseos del corazón.

viernes, 27 de febrero de 2015

Tráiganme al muchacho

… respondió Jesús ... Tráiganme al muchacho. —Marcos 9:19 nvi
No creo en Dios y no voy a ir, dijo Marcos.
A Ana se le hizo un nudo en la garganta. Su hijo, de ser un muchacho alegre se había convertido en un joven malhumorado y desaprensivo. La vida era para él, un campo de batalla, y el domingo se había vuelto un día incómodo ya que Marcos no quería ir a la iglesia con su familia. Finalmente, sus padres, desesperados, consultaron a un pastor que les aconsejase, el cual dijo: Marcos tiene que experimentar la fe personalmente. No pueden forzarlo a creer en Cristo. Dejen que Dios obre. Mientras, sigan orando y esperando.
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Ana esperó… y oró. Una mañana, las palabras de Jesús resonaron en su mente. Los discípulos del Señor no habían podido ayudar a un joven endemoniado, pero Jesús dio la respuesta: "Tráiganme al muchacho" (Marcos 9:19). Mientras el sol brillaba a través de la ventana al costado de Ana, y se reflejaba en el suelo, pensó,... si Jesús pudo ayudar en una situación tan extrema como aquella, sin duda podía ayudar a su hijo. Imaginó estar de pie con su hijo y Jesús, bajo aquella luz. Entonces, mentalmente, dio un paso atrás y dejó a su hijo solo con Aquél que lo amaba aún más que ella.
Todos los días Ana entregaba silenciosamente a Marcos al Señor, aferrándose a la certeza de que Él conocía las necesidades del muchacho y que, a su tiempo y manera, obraría en su vida.

Cómo Tener Una Respuesta Como La de Cristo

“SED, PUES, VOSOTROS PERFECTOS…” (Mateo 5:48)

Según las palabras de Jesús, así es como deberíamos responder a los que nos maltratan. Aquí tenemos un dicho que merece echarle una segunda mirada: …ojo por ojo, diente por diente… (Éxodo 21:24). ¿Vas a conseguir algo con esto? Proponte no devolver la paliza. Si alguien te da un golpe, aguántalo. Si alguien te pide la camisa que llevas, envuelve tu mejor abrigo en papel de regalo y dáselo. Y si alguien se aprovecha injustamente de ti, aprovecha la ocasión para practicar servidumbre. No pienses simplemente en devolver “Golpe por golpe”. Vive generosamente. 
ojo-por-ojo-bibliaSeguro que te es familiar la Ley de: “…amarás a tu prójimo…” (Levítico 19:18) y su “compañera” verbal: “Odiarás a tu enemigo”. Pues, proponte amar a tus enemigos. Que saquen lo mejor de ti, y no lo peor. Cuando alguien te haga pasar un mal rato, responde con el dinamismo de la oración, ya que estarás actuando desde tu verdadera personalidad, la creada por Dios.
Esto es lo que hace el Señor. Él da lo mejor: el sol para calentar y la lluvia para nutrir, sin distinción de persona, tanto al bueno como al malo, al simpático y al granuja. Si todo lo que haces es amar al que es amable, ¿esperas alguna gratificación? Cualquiera puede hacer esto. Si solo dices “¡hola!” a los que te saludan,¿esperas una medalla? Cualquier pecador normal y corriente hace esto. En una palabra, ¡madura!, eres un súbdito del Reino, por lo tanto, vive como tal. Muestra en la práctica tu imagen creada por Dios. Vive generosamente y con gentileza hacia los demás, de la misma manera que el Señor vive hacia ti. Así la tienes.

El diamante perfecto

Un tratante de diamantes fue a comprar nuevas piezas pero, antes de hacerlo, las observó durante mucho rato. De vez en cuando separaba su vista del diamante que examinaba y la fijaba durante unos minutos, sobre el diamante que llevaba en el anillo de su mano, para mirar después, de nuevo el diamante que iba a comprar.
Luego explicó que al mirar atentamente, y durante mucho tiempo un diamante, su vista pierde la facultad de distinguir bien, por lo cual le era preciso fijarse de vez en cuando en su propio diamante, para poder apreciar y diferenciar bien.
En muchas oportunidades, por las diversas actividades que tenemos, por la rutina, por los compromisos o por otras cosas más, permanecemos con la vista fija en las personas y cosas que nos rodean, olvidando que nuestra vista pierde la facultad de ver bien.
Al igual que el experto en diamantes, debemos recordar que el diamante perfecto, Dios, es quien nos permite ver bien las cosas, y que nuestra vista debe buscarlo constantemente para poder distinguir sin ninguna duda, lo bueno de lo malo, para hallar claridad en las cosas que enfrentamos en nuestro diario vivir y tomar las decisiones correctas.

¿Cuánto vales?

ISAÍAS 43:4 “Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra” 
El sonido del vidrio y de la madera al romperse, sacó de repente a David de su profundo sueño. Cuando sus ojos se aclararon, se dio cuenta de que un coche había penetrado en su habitación y chocó contra la pared. David y su hermano temblaban de miedo, cuando un hombre salió de un salto del coche y les informó que los iba a matar a ellos y a su madre. Los muchachos se pusieron de pie de inmediato, y el hombre de la pistola se acercó a David de prisa, quien temblaba de pies a cabeza. El intruso apuntó su pistola cargada, a la frente de David y le dijo burlonamente: ¡No vales nada!
valorEl hombre era el papá de David. El muchacho era David Meece, quien luego llegó a ser un músico cristiano de renombre mundial. David recuerda lo que sucedió después de que su papá, quien consumía alcohol y muchas drogas, por poco lo mata. Las palabras que su padre pronunció lo hirieron tanto, que casi ni le importaba que su papá apretase el gatillo. DIOS intervino ese día, y David no perdió la vida. No volvió a ver a su padre en vida, pero aquellas terribles palabras se quedaron con él como una grabación repitiéndose en su cabeza: “No vales nada”.
David dio conciertos ante miles de fanáticos entusiastas; pero se decía: "¡No vales nada!". David escribió éxito musical tras éxito musical; mientras su mente le repetía: "¡No vales nada!". David se veía en el espejo, pero sus ojos expresaban: "¡No vales nada!"

Principios del Liderazgo Cristiano

“PRIMERO… CALCULA LOS GASTOS…” (Lucas14:28b)
jesus-lavando-pies-liderazgoNo puedes exigir liderazgo, tienes que ganarlo cada día. Para ser un líder que valga la pena seguir, tienes que:
(1) Aprender a controlar tus impulsos.
¡Tranquilidad!, soluciones a corto plazo pueden crear problemas a largo plazo. “…que sea pronto para oír, tardo para hablar…” (Santiago 1:19b). No permitas que reacciones espontáneas de ira cieguen tu buen juicio. Pregunta siempre: “¿Tengo que tomar una decisión en este preciso momento?”. Normalmente no hace falta. Esto es importante, ya que tu liderazgo es bueno solamente si tus decisiones así lo demuestran.
(2) Poner a la gente correcta en el lugar correcto.
Muchas veces llenamos huecos de responsabilidad con el primero que encontramos, simplemente porque no hay nadie más en ese preciso momento. Esto es comprensible, pero, ¿qué pasa después si el trabajo resulta serle demasiado difícil? No solo "pones en brete" sus sentimientos. Tu miedo a tener un futuro problema es la causa de que esté ocupando un lugar equivocado, frenando así tu visión y desanimando a la gente dotada para desarrollar esta tarea, y que siga preguntándose: ‘¿Hasta cuándo permitirá que esto suceda?”