martes, 13 de diciembre de 2016

Ánimo

“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.” Deuteronomio 31:6

Ese primer momento de la mañana, cuando suena el despertador o recibes una frase que te dice !es hora de levantarse!; ese momento del día en el que abres tus ojos y te das cuenta que es un nuevo día, ese preciso instante en el que todo comienza de nuevo… ¡ya amaneció! ¿Cómo ha sido tu primer momento esta mañana?, ¿has saltado de la cama sin pensar y con alegría has empezado tu día? ¿Cómo ha sido hoy tu despertar? ¿Cómo está tu ánimo hoy? Puede que esta mañana te hayas levantado con mucho ánimo, pero a lo largo del día, por una palabra, por una mala respuesta, por un comentario o una noticia poco a poco ese ánimo va decayendo y finalmente se pierde y se nos van las fuerzas. 


EL Señor te dice ESFUÉRZATE Y COBRA ÁNIMO. Si has perdido el ánimo a lo largo del día o has despertado sin ánimo alguno, sin fuerzas, sin ganas de nada, El Señor sigue diciéndote COBRA ÁNIMO. Es evidente que el ánimo requiere de nuestro esfuerzo; al igual que un niño cuando empieza a caminar, que tiene grandes temores al dar pequeños pasos, pero ese gran esfuerzo finalmente le lleva a caminar, a correr, a avanzar y llegar lejos, de esa misma manera Dios nos anima hoy a no estar tristes, a recuperar nuestras fuerzas, a retomar la rienda de nuestra vida, a enfrentar nuestros problemas con valentía. Tenemos lo más grande: Dios nos ha prometido que NO nos dejará ni nos desamparará, por lo que anímate, no caminas solo, caminas con El Señor que como poderoso gigante va a tu lado. Recuerda, !Eh tú! ¡Sí, tú!, anímate. ¡El Señor está contigo!

Señor, ¡anímame! Trae nuevas fuerzas a mi vida, que mi corazón cobre ánimo, ayúdame a esforzarme y caminar un día más, una semana más aferrado o aferrada a ti recibiendo tu aliento. Hoy quiero caminar contigo y cogerme fuerte de tu mano que me sostiene, que me guía, que me levanta, que me hace sentir seguro, quiero esforzarme hoy en todo lo que haga; tu misericordia es nueva hoy sobre mi vida, llena mi corazón de ánimo y úsame como canal para llevar ánimo a otros que estén sin fuerzas, que cada mañana pueda recordar que Tú, Jehová Dios, eres el que va conmigo, amén.


lunes, 12 de diciembre de 2016

Porque le pertenezco a Dios

Resultado de imagen de Porque le pertenezco a DiosTraza una línea alrededor de tu vida y di: «Ya no avanzaré más, le pertenezco a Dios y voy a vivir a la manera de Él.
Eso es lo que significa ser santo. 2 Corintios 6:16-17 describe la santidad como estar "separado." El apóstol Pablo escribió, «Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: habitaré y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por tanto, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor.»
«Sal . . . y mantente separado.» La palabra significa «delimitar una frontera.» La separación es santidad en acción. «No iré allí; no lo considero. No toleraré eso en mi vida porque le pertenezco a Dios. He hecho mi elección y por la gracia de Dios no voy a retroceder.»
Vivir una vida santa comienza creando convicciones y viviendo dentro de las líneas que has trazado alrededor de ellas. Si no has establecido tus propios límites basándote en la Palabra de Dios, seguro que vas a tener guerras. Podría irte bien por una temporada, pero si no prestas atención al llamado de Dios a actuar de manera diferente, finalmente revolotearás justo de vuelta a ese antiguo patrón de fracaso.

La mujer cristiana y el ahorro

“En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra (Proverbios 21:20, NVI).
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"El chocolate del loro”, ¿oíste esta expresión? Una de las hipótesis de su origen hace referencia a un matrimonio de ricos que comenzó a tener serios problemas económicos. Abrumados por la nueva situación financiera, decidieron hablar con el administrador de sus bienes. Éste les aconsejó hacer cambios radicales en su estilo de vida o, de lo contrario, terminarían en la ruina. Así que marido y mujer se reunieron para analizar la situación. El marido sugirió despedir a la mitad de la servidumbre y quedarse con un solo coche, pero la mujer no estuvo de acuerdo. La discusión se volvió cada vez más tensa, hasta que finalmente acordaron: “Comencemos por suprimir la barra de chocolate del loro”. Y de ahí que la expresión signifique “ahorro insignificante en relación con la economía que se busca”.
Los tiempos en que vivimos nos invitan a adherirnos radicalmente a ciertas costumbres populares. ¡Más claro aún!, la sociedad tiende a vivir cada vez más endeudada y nosotras, las mujeres cristianas, no deberíamos caer en esta gran tentación, sino seguir los consejos bíblicos relativos al ahorro y la prudencia en la administración de nuestros recursos económicos. No es que no sea digno que pidamos un préstamo para comprar una casa o un coche; se trata de saber adaptarnos a nuestra realidad económica, y no vivir por encima de nuestras posibilidades. Y si eso implica tomar decisiones radicales, hagámoslo, pues simplemente con dejar de darle chocolate al loro no solucionaremos nada.

Caminando con Jesús

Iban por el camino subiendo a Jerusalén. Jesús iba delante, y ellos, asombrados, lo seguían con miedo. Entonces, volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: Marcos 10:32
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmo 23:4
{CAPTION}Una pequeña tropa recorrió Judea y Galilea. Jesús abrió el camino indicando la dirección. La preocupación por la muerte que le esperaba en Jerusalén ocupaba todos sus pensamientos, y no lo ocultó a sus discípulos (Marcos 9:31). Tenía todos los motivos, habidos y por haber, para temer lo que sucedería en los próximos días, sin embargo no era Jesús quien tenía miedo, ¡sino sus discípulos! Por su falta de confianza en su Guía, temían al futuro.
Amigos creyentes, ¡cuánto nos parecemos a los discípulos! Nosotros también estamos caminando con Jesús. Antes de subir al cielo, Él nos hizo una promesa: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Participó de nuestra condición humana: tuvo sed, estuvo cansado, triste… Por lo tanto, puede compadecerse perfectamente de nuestras debilidades. En Él siempre hallaremos misericordia y gracia para el “oportuno socorro” (Hebreos 4:15-16).

Catástrofe en Texas

Catástrofe en TexasAsombra la inmensa cantidad de catástrofes que ha debido soportar el hombre en el transcurso de la historia. Son incontables los desastres que han provocado miseria, dolor, y muerte. Prácticamente todos los días a través de la prensa, la humanidad se entera de hechos que causan conmoción. Y más grave es saber que muchas de estas desgracias han sido provocadas por el hombre.

Una de las mayores catástrofes que se puedan recordar, ocurrió en Estados Unidos. Corría el 16 de abril de 1947 cuando en Texas City, una violenta explosión se dejó sentir en la ciudad dejando destrucción y muerte. Tres barcos que contenían explosivos y que se encontraban atracados en el puerto volaron por los aires; una fábrica de productos químicos fue totalmente destruida por los deshechos en llamas que cayeron sobre ella; cientos de incendios asolaron la ciudad, y se contabilizaron quinientos cincuenta y un muertos, y más de tres mil heridos. Las pérdidas se cuantificaron en millones de dólares.
Hechas las investigaciones, se comprobó que tan gran desgracia fue provocada por un marinero o estibador, que desobedeciendo la prohibición de fumar, lanzó una colilla que fue a caer sobre un pequeño charco de combustible, que encendido, se propagó causando ese inmenso daño.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Karla desafinaba

En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra (2 Samuel 22:31)

Karla y sus tres amigas iban a cantar en la iglesia por primera vez. Habían estado practicando durante semanas. La señora Bradley, su maestra de música de la escuela, las había ayudado a escoger una canción y aprenderla, y la había repasado con ellas una y otra vez.
Las cuatro jovencitas se reunieron en la sala de la Escuela Sabática de Jóvenes para practicarla por última vez entre la Escuela Sabática y el sermón. Habían trabajado muy duro en esa canción. Simplemente, tenía que ser perfecta.
Resultado de imagen de canto desafinadoPor fin se encontraban detrás del púlpito, y la señora Bradley tocó los primeros acordes. Las cuatro muchachitas empezaron a cantar. Casi inmediatamente, Karla supo que algo no iba bien, pero no supo qué era. Luego se dio cuenta de que Jenni la estaba mirando de reojo. Entonces se percató: ¡estaba cantando en un tono diferente del de las otras chicas!
Karla dejó de cantar, esperó un minuto y se les unió de nuevo; esta vez en el tono correcto. Pero cuando llegó la nota alta en el coro, su voz se quebró y volvió a desafinar. Mirando hacia abajo, a la congregación, vio a un par de chicos que se cubrían la boca para ocultar su sonrisa.
-¡Es todo! ¡Nunca voy a volver a cantar en público! –anunció en el momento en que terminó el culto.
Su mamá le ofreció un abrazo.
-Ya sabes: cometer errores puede ser embarazoso, pero no es lo peor de la vida –dijo ella-. Lo peor es que abandones. ¡Sigue!
Nadie es perfecto. Todos cometemos errores. Lo que realmente importa es lo que haces después.

La diferencia entre Dios y el César

“No hay otro Dios como tú. Porque tú perdonas la maldad y olvidas las rebeliones”. Miqueas 7:18

Resultado de imagen de La diferencia entre Dios y el CésarAl pobre Publio Ovidio no pudo pasarle nada peor: tener problemas con el César. Por haber escrito algunas cosas que no cayeron bien a oídos del emperador Octavio Augusto, Ovidio fue exiliado a la ciudad de Tomis, en la remota Rumanía. Desde allí escribió a varios amigos para que intercedieran por él ante el emperador. Finalmente, escribió su obra "Las tristezas", que no es más que un canto a la nostalgia, al dolor, al fracaso que le proporcionó el exilio. En Las tristezas, Ovidio le pide perdón a Octavio. Éstas son las palabras que le escribió al emperador:
“Te suplico, ¡oh clementísimo César!, que leyendo mis versos depongas tu rencor. Confieso que es legítimo; no niego que lo merecí; el pudor no huyó hasta ese punto de mis labios; pero sin mi falta, ¿qué merced podrías otorgarme? Mi culpa te ha dado motivo para el perdón”.
¿Sabes qué hizo el César? No lo perdonó, y Ovidio pasó el resto de su vida en el destierro.

Humillarse es la clave del exito

1 PEDRO 5:6 “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere el tiempo;”
Hay personas que intentan por todos los medios avanzar y ser los mejores en la vida. Desean alcanzar la cúspide, sea en el plano laboral, personal, familiar, etc. Nuestra sociedad nos empuja una y otra vez a hacer lo que sea, inclusive a utilizar artimañas, artes no muy buenas, a fin de llegar a la cima.

Como cristianos, también tenemos ciertos anhelos y buenos deseos de escalar en la vida, en la profesión o en el ministerio. Mas la manera de llegar a lo más alto debe ser usando las armas de la verdad, siempre por delante, y la que tenemos primero a nuestra disposición es la de poder humillarnos ante el Rey de Reyes y Señor de Señores.
Cuando descubrimos la importancia de humillarnos bajo la poderosa mano de Dios, y lo hacemos sostenidos en la fe, Él nos exaltará a su debido tiempo. En la vida cristiana, para ir hacia arriba (ser exaltado), el camino correcto es ir primero hacia abajo (humillarse ante Dios). Ésta es la clave del éxito en la vida
Señor, quiebra mi orgullo, pues muchas veces he pretendido ir hacia arriba sin humillarme primero ante tu poderosa presencia. Me humillo ante ti para que me moldees y me prepares para el tiempo en el cual has de exaltarme y poder servirte mejor. Gracias Jesús. En tu Nombre. Amén.
 

El sentido de la justicia

“El Señor ya te ha dicho qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios” (Miqueas 6:8).

Cuando Japón declaró la guerra a los aliados, envió a campos de concentración a muchos extranjeros occidentales que vivían dentro de su territorio. En el campo de Shantung, por ejemplo, encerraron a un total de dos mil prisioneros: hombres de negocios, abogados, misioneros, doctores y maestros, entre otros. En aquel lugar no había ley ni orden, únicamente la necesidad de entenderse para no generar problemas y poder así sobrevivir. Pero los problemas llegaron, y sobre cosas tan insignificantes como la siguiente:
Resultado de imagen de El sentido de la justiciaEn uno de los cuartos tenían que dormir once hombres en el suelo. El espacio era tan reducido que, para caber todos y que nadie se quedara de pie sin dormir, se colocaban en posición fetal, y pasaban la noche sin moverse. Justo frente a su cuarto había otro, de las mismas dimensiones, en el que dormían nueve hombres. Creyendo que aquello era injusto, los prisioneros del cuarto de once fueron a hablar con los del cuarto de nueve: “¿Podríamos enviar a uno de nuestros hombres con ustedes, para que así seamos diez en ambos lados? De este modo todos tendríamos las mismas condiciones”. Desde luego, el planteamiento parecía justo.
Langdon Gilkey, escritor y teólogo norteamericano, que presenció la escena y la narró en su libro El campo de Shantung, cuenta lo que sucedió tras la petición: “Yo estaba seguro de que los nueve estarían de acuerdo, pero enseguida comenzaron las hostilidades". "Lo sentimos por ustedes, dijo el portavoz del grupo, pero su problema no tiene nada que ver con nosotros. Aquí ya somos muchos, y no vamos a permitir que entre ninguno más. Si alguno se atreve a cruzar ese pasillo, lo echaremos sin miramientos ”.