martes, 22 de marzo de 2016

Pecar por ignorancia

Muchos son, y me incluyo, los que han hecho cosas sin mala intención y han sido juzgados. En esta vida no podemos dárnoslas de que nos las sabemos todas, y de creer que siempre se hará lo que uno diga, ya que hay momentos en los que se nos van las luces y cometemos errores sin pensar en las consecuencias de ello, creyendo que no traerán ninguna consecuencia.
Sucede cuando nos dejamos llevar por el afán, cuando no pensamos antes de actuar, y no nos ponemos a pensar las cosas positivas y negativas del proceder; sin tener la más mínima intención de maldad en nuestro corazón.
A diario pecamos, pero algunos pecados los hacemos intencionadamente y otros actuamos sin saber que lo que estamos haciendo está mal. Por eso es importante estudiar muchísimo la palabra de Dios, pues es la que siempre nos orientará a hacer lo correcto y a no omitir ningún mandamiento ordenado por Dios.
Aparte de eso, es muy importante tener la guía del Espíritu Santo pidiéndole discernimiento (capacidad de distinguir  entre lo bueno y lo malo), y así, al sentirnos guiados por el camino correcto sentiremos paz en nuestro corazón, como también notaremos que todas las cosas suceden sin problema alguno o sin inconvenientes. Hay que ser muy cuidadosos y precavidos.

lunes, 21 de marzo de 2016

Una Pastilla Más

Solo una pastilla más.
Sí, eso fue lo que les dije a mis amigos, solo una pastilla más y ya no volveré a consumir otra. Pero como siempre, nunca he podido dejar de consumir drogas.
Mis padres y mis amigos me han dicho que deje de consumirlas porque puede irme mal, y como siempre, nunca les hago caso.
Hace dos días, consumí más de una pastilla para salir de la depresión. Me comenzó a doler la cabeza y me desmayé.
Recuerdo que al día siguiente amanecí acostado en la cama de un hospital, viendo a mis padres que estaban a un costado de la cama llorando sin parar, y yo sin poder moverme y decirles que no se preocupasen, que iba a estar bien.
Hoy estoy muy triste porque mis padres y amigos ya no me hacen caso. Yo les hablo fuerte e incluso hasta les grito para que me hagan caso, pero ellos no me escuchan. Creo que yo ya estoy muerto por el simple hecho de que no me hablan, e incluso juraría que no me ven.

La Protección de Dios en tiempos difíciles

“DIRÉ YO AL SEÑOR: ‘ESPERANZA MÌA, Y CASTILLO MÍO’…” (Salmo 91:2)
Recuerdo años atrás cuando no conocía a Dios, que en mi corazón había una sed que ninguna religión podía llenar. Visité muchos lugares y templos de religiones buscando consuelo y paz, intentaba que alguien o algo me dijera por qué estoy aquí; en realidad mi corazón buscaba la verdad auténtica, sí, verdadera. Porque hay muchas “verdades” que se venden como verdaderas pero su fin son muerte.
salmo 91 bajo sus alas1No puedo olvidar que un buen amigo de la infancia, enfermo de una terrible leucemia, en esos tiempos solo escuchaba de Dios pero no conocía a Jesús. Mi amigo moría poco a poco con esta enfermedad y no había nada ni nadie que pudiera darle paz. Mi madre un día me dijo: Comparte con tu amigo este salmo que le dará consuelo y paz, y así lo hice, sin que yo conociera la Biblia y sin él conocer nada de la palabra de Dios. Cada día leía el Salmo 91 para él. Hoy quiero compartirlo contigo nuevamente, digo nuevamente, porque a veces ya como cristianos, olvidamos las promesas de Dios, y ponemos nuestra confianza solo en lo natural, en aquello que vemos.

Bailemos Como Si Nadie Nos Observara

Nos convencemos a nosotros mismos que la vida será mejor cuando nos casemos, tengamos un bebé y luego, otro.  Entonces nos frustramos cuando los chicos no son lo suficientemente mayores, y nos decimos que estaremos más contentos cuando lo sean.
Después nos frustramos porque tenemos que tratar con adolescentes y estamos seguros de que seremos felices cuando salgan de esa etapa.
Nos decimos a nosotros mismos que la vida será completa cuando nuestro cónyuge tenga todo en orden, cuando tengamos un mejor automóvil, tengamos la oportunidad de disfrutar unas buenas vacaciones, o cuando nos jubilemos.
Pero la verdad es que no hay mejor tiempo para ser felices que hoy… ¿si no es ahora, cuándo? 

Nuestra vida siempre estará llena de desafíos. Es mejor que admitamos esto y decidamos ser felices de todas maneras.
Una gran cita es de Alfred D Souza. 

Él dijo: “Durante mucho tiempo me pareció que la vida estaba a punto de comenzar… la verdadera vida. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que tenía que resolverse primero, algún negocio no terminado, una deuda que pagar… entonces comenzaría la vida. Al fin me di cuenta de que esos obstáculos eran mi vida”.

 Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino que conduzca a la felicidad.
La felicidad es el mismo camino, así que atesoremos cada momento que tengamos.
Y atesorémoslo más si lo hemos compartido con alguien especial, lo suficientemente especial como para gastar nuestro tiempo… y recordemos que el tiempo no espera por nadie.

Sirve con amor

¨Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.¨
Colosenses 3:23-24 (Nueva Versión Internacional).
servir a DiosA medida que pasa el tiempo vamos creando hábitos en nuestras vidas, como hacer deporte, comer saludablemente, orar, leer la Palabra, ayunar, servirle a Dios etc. Pero ¡cuidado!, puede confundirnos el momento y hacer las cosas mecánicamente, porque no toca o porque nos vemos obligados, simplemente por costumbre.
Entonces perdemos la verdadera esencia, olvidamos el verdadero motivo por el que hacemos las cosas, nos aburrimos de hacer siempre lo mismo, somos como unos robots. Llegamos a la iglesia, nos sentamos en el lugar de siempre, servimos a Dios; regresamos a nuestro hogar encontrándonos con los mismos problemas y no hacemos nada por solucionarlos. Lo que se convierte en un círculo vicioso.
Una persona que se sienta así, es porque ha dejado su amor, lo más seguro es que ya no tenga la misma relación intima con Dios, se ha apartado de su presencia y ha puesto otros intereses primero.

domingo, 20 de marzo de 2016

La Travesía Es Lo Que Cuenta

Todos tenemos sueños; algunos nacemos prácticamente con ellos y otros simplemente tropezamos con nuestro llamado. No fui diferente; yo también tuve un sueño: cuando dormía, soñaba con vivirlo; cuando me levantaba, trabajaba para vivirlo.
Un buen día, alguien me dijo; “Viajar es mejor que llegar”.
Entonces me reí, sin comprender en realidad cómo era eso posible. Y no me di cuenta de lo cierto que era hasta que tuve lo que quería. Fue entonces cuando me percaté de que la persona que vive el sueño es diferente que la que ha trabajado por él. Ahora me he convertido en una persona más sabia, calmada, fuerte y apasionada.
La travesía me había transformado. Cometí errores y aprendí de ellos. Me caí y aprendí a levantarme de nuevo. Lloré y aprendí a secarme mis lágrimas. Hice amistades y aprendí a valorar a la gente. Hice enemigos y aprendí a valorar las lecciones. La travesía había transformado una tonta oruga en una hermosa mariposa, esperando ansiosamente explorar el mundo con sus recientemente halladas alas.
Así que amigos, recordemos siempre: “La experiencia es el mejor maestro. Con ella, no hay garantías plenas de que llegaremos a ser artistas, pero solo la travesía cuenta”.
Así que… ¡salud a una nueva travesía!

Mejores que el Oro

Estas palabras fueron escritas en las decimoctavas Olimpíadas de Tokio:  “Lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar; así como lo más importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha. Lo esencial es… haber peleado bien”.
Los atletas que alcanzan los Juegos Olímpicos son ya los mejores entre los mejores de cada nación. Cada atleta ha sobresalido en pruebas que pocos de sus compañeros pudieran jamás alcanzar. Sin embargo, solo uno se llevará la medalla de oro, otro la de plata y un tercero la de bronce.
Aquellos que están muy acostumbrados a ganar, se enfrentan a la devastadora posibilidad de perder no solo delante de sus compañeros de especialidad, sino también de sus compatriotas y, en esta época de televisión mundial, delante del mundo entero.

¿Qué dice la Palabra de Dios de la Semana Santa?

En esta semana se celebra la Semana Santa, y como cristianos evangélicos preguntamos,
¿Qué dice La Palabra de Dios? ¿DEVOCIÓN O FIESTA?

Se dice que en Andalucía (España) cuando llega la primavera, se produce una explosión de vida y alegría. Es verdad. Por el contrario, la Semana Santa constituye una fecha que nos trae a la memoria escenas de dolor y muerte. Se habla mucho de la Semana Santa como una tradición, una manifestación cultural e incluso una fiesta de los sentidos por su barroquismo y aroma a incienso y flores, que cautivan a las grandes masas en las calles de nuestras ciudades.

PERSONAS SINCERAS
No cabe duda de que dentro de estas multitudes, hay personas muy sinceras que contemplan esas escenas de la imaginería religiosa con mucha devoción y respeto. A estas personas van dirigidas estas sencillas preguntas que quizá nunca se hayan planteado: ¿Qué opina Dios de las imágenes? ¿Aprueba Jesucristo esta forma de celebración?

¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Respondiendo a la primera pregunta, se puede decir que en la misma Biblia Católica, en el libro llamado Éxodo, en su capitulo 20 versículos 4 y 5 dice textualmente: “No te harás imagen de lo que esté arriba en los cielos o abajo en la tierra o debajo de ella y no te inclinarás ante ella ni la adorarás”
Este es el segundo mandamiento de la Ley de Dios, aunque la Iglesia Católica lo haya excluido de su catecismo. Grave asunto, es un mandamiento de Dios.
Seguramente, alguien diría que este mandamiento fue dado solo para el antiguo pueblo de Israel, pero no es así, sino que es dado a todo creyente en Dios como creador y padre de Jesucristo. Es decir, para todos los Cristianos. Por lo tanto, es una desobediencia grave a la Ley de Dios venerar, honrar e inclinarse ante imágenes.

Ante la adversidad recurre a Dios

ECLESIASTÉS 7:14 “En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. DIOS hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro”. 
Hay muchas maneras de comportarnos cuando nos toca afrontar la opresión y la adversidad. Podemos adoptar una actitud derrotista y murmuradora, que nos lleve a quejarnos de nuestra situación y a echar la culpa a los demás por lo que nos está ocurriendo. Podemos asumir una actitud fatalista y responsabilizar al destino o la “mala suerte”, por la situación que nos ha tocado atravesar. Podemos exhibir una conducta beligerante y descargar nuestra rabia hacia los demás, por las cosas que nos están pasando. Podemos enfocarnos en una actitud de negación de la realidad, como si con ello pudiéramos hacer desaparecer la opresión que nos rodea. En fin, hay muchas maneras de reaccionar, lo cual, en cualquier caso, depende de la persona y de la actitud que ésta asuma frente a las circunstancias.
20110827092955__dsc0023Una de las conclusiones a las que llegó el célebre psiquiatra austríaco, escritor y sobreviviente del Holocausto, Viktor Frankl, en su reconocida obra “El hombre en busca de sentido”, es que hay una sola cosa que no le puede ser quitada al ser humano: la libertad de escoger la actitud con la cual enfrentarse a sus circunstancias. Esa libertad nos fue dada por DIOS.
Recordemos al patriarca José y la actitud que tuvo ante las duras circunstancias bajo las cuales se vio envuelto. Recordemos la actitud de nuestro Señor Jesucristo ante los ataques y las vejaciones a las cuales fue sometido. Con un amor incompresible para nosotros, pidió al Padre que perdonara a quienes lo humillaban y acusaban, porque no sabían lo que hacían.