Los cánones de belleza física están condicionados por la cultura. En otras palabras, lo que se considera bello o deseable para algunos pueblos puede resultar feo, e incluso desagradable, para otros. Por ejemplo: los masáis consideran atractiva la lengua negra; los sirios las cejas muy tupidas; en cambio los mongos, ven hermosa la falta de cejas y pestañas. Los hotentotes destacan las nalgas gigantescas; los chinos los pies pequeños; los ila los ombligos grandes y… así podemos seguir hasta el infinito. De lo que se deduce que el tema del atractivo físico es bastante variable, subjetivo.
Mientras, en algunas culturas como la occidental, lo “hermoso” representa los criterios de cualquier concurso de belleza; en otras sociedades no está definido en términos físicos, sino más bien como ciertos caracteres que hacen al comportamiento.
Los estudiosos de la materia, dicen que no existe un cuerpo deseable para la generalidad de los pueblos. Un ejemplo claro de ello es la consideración de la obesidad. Cada persona sabe lo que la gordura significa en su grupo social y actúa en consecuencia. En las sociedades en las que la comida escasea, ser gorda o gordo es señal de salud y estatus social. De ahí que en los pueblos del oeste de África resulten atractivas las personas obesas; cuando para otras culturas no lo es.