Halloween es una fiesta de origen pagano que se celebra la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y que tiene sus raíces en el antiguo festival celta conocido como Samhain (pronunciado "sow-in"), que significa "fin del verano", y se celebraba al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al "año nuevo celta", coincidiendo con el solsticio de otoño.
Durante esa noche se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, y se realizaban fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Además, era habitual colocar una vela encendida en las ventanas para que los muertos "encontrasen su camino".

La muerte:
Como dijimos antes, el origen de halloween se remonta al festival celta de samhain, basado en la creencia de que los muertos regresaban la noche del 31 de octubre para atormentar a los vivos.
Como dijimos antes, el origen de halloween se remonta al festival celta de samhain, basado en la creencia de que los muertos regresaban la noche del 31 de octubre para atormentar a los vivos.
Para ellos era un día en el que los mundos sobrenaturales chocaban el uno contra el otro. La muerte y los espíritus eran los temas centrales en las ceremonias de samhain, y siguen siendo temas atractivos para los que celebran halloween.
Halloween celebra todo lo relacionado con la muerte y el mundo de las tinieblas. Esta exaltación, de lo oscuro que es, contradice lo que la Biblia nos enseña. Jesucristo vino para vencer al príncipe de las tinieblas, Satanás, y precisamente lo venció al resucitar de la muerte. La esperanza que ofrece Jesús es de gozo, alegría, paz, seguridad y vida eterna. No de miedo, tormento, oscuridad y mucho menos la muerte.