—Cálmate hija, te compré con un propósito, le dijo. Te irás a mi casa mientras realizo los trámites para tu libertad. Una vez conseguidos, podrás ser libre y hacer con tu vida lo que quieras, agregó. Y así fue. La joven, siendo totalmente libre, decidió quedarse con la familia de aquél hombre, quienes la recibieron y la trataron como una hija más.
Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquél que hace pecado, esclavo es del pecado. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8: 34,36. …sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1a de Pedro 1: 18,19.


