viernes, 17 de octubre de 2014

La gente que ríe, vive más

La vida nos enseña que debemos disfrutarla mientras trabajamos y cumplimos las cosas que se espera que hagamos. Proverbios 17:22 nos enseña que esa felicidad en nuestros corazones es como una buena medicina.
Dado que mi niñez me fue robada mediante el mandato, nunca aprendí realmente a ser como una niña. Nunca aprendí a disfrutarla y “vivir un poco”. Era tan seria, que no concedía ninguna importancia a ciertas cosas que consideraba “frívolas”. Siempre estaba tensa respecto a todo, y raramente reía; estaba demasiado ocupada trabajando y tomándome la vida seriamente. 
Por otro lado, mi esposo, es del tipo de personas que disfruta la vida sin preocuparse por lo que pasa alrededor. Aunque yo nunca pude tener la habilidad de ser como él, porque nuestras personalidades son diferentes, he aprendido que puedo ser mucho más feliz y más alegre de lo que era de niña. 
Como ministra del evangelio, tengo una gran responsabilidad. Debo trabajar duramente en lo que he sido llamada a hacer, y me encanta hacerlo. Realmente, disfruto de mi trabajo. Pero si no tengo cuidado, puedo caer en el estrés y en el agotamiento. Por eso, debo hacer un esfuerzo para aplicar a mi vida versículos como Proverbios 17:22, El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos, y desarrollar un corazón alegre y una actitud jovial.

Lo Proclamaré Como Mi Salvador

Y ella tendrá un Hijo, y  lo llamará Jesús (cuyo significado es Salvador) porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Mateo 1:21
La esperanza de una vida nueva comienza con Jesús. Jesús significa “El Señor salva”. Jesús vino a la tierra para salvarnos porque por nosotros mismos, no podíamos salvarnos del pecado y sus consecuencias. Por muy buenos que creamos que somos, no podemos eliminar la naturaleza pecadora presente en todos nosotros.
Solo Jesús puede hacer eso. Jesús no vino para ayudar a la gente a salvarse por sí misma, Él vino para ser el Salvador con poder. Debo agradecerle pues, su obra de salvación por mí y quiero proclamarle como Salvador para que aquel que aún no le conoce, le conozca y proceda a su arrepentimiento.
La esperanza de una vida nueva está garantizada por la resurrección de Jesús. Nosotros podemos disfrutar de nuestra vida nueva en Cristo porque Él nos unió con Él mismo, en su muerte y en su resurrección.
Nuestros deseos perversos, nuestros cautiverios en manos del pecado y nuestra esclavitud al mismo, murieron en Jesús.  Ahora, unidos por la fe en Él, en su vida y su resurrección, tenemos amistad con Dios y libertad de espíritu. Cuando estaba muerto en mis delitos y pecados, y mis deseos pecadores aún no estaban cercenados, Dios nos dio la libertad por la vida misma de Cristo, perdonó todos nuestros pecados y borró todos nuestros cargos en la justicia divina, y todo lo destruyó al ser clavado en la cruz. 

Maneras de afrontar la Vida

Hay muchas maneras de enfrentarse a la vida.
Algunas personas confían plenamente, en su capacidad para resolver las situaciones que se les presentan. Otras avanzan o retroceden de acuerdo al carácter de quienes les rodean. También hay quienes necesitan de un “vestuario” completo de “disfraces”, para ocultar sus verdaderas personalidades ante un mundo hostil. Y un creciente grupo de hombres y mujeres emprende diariamente, la búsqueda del camino para vencer el sentido de soledad y de vacío interior.
Hace algunos años una de mis tías falleció súbitamente. En lo mejor de los años maduros y con una hermosa familia para disfrutar, la enfermedad cobró su vida de manera totalmente inesperada. Allí quedó mi tía, sola con sus tres hijos (el mayor casado, la del medio con diabetes y el menor todavía en edad escolar) y muchas cuentas que pagar.
Pero aún resuena en mi mente la respuesta que me dio, cuando le pregunté qué hacía para renacer en medio del duelo, la depresión y la tristeza natural que embargaba su vida: “la clave de todo es que Dios fortalece mi vida, y yo confío plenamente en Él”, fue su rotunda respuesta.
¿Es usted una persona que diseña su vida en torno a impulsos repentinos? ¿Permite que la ansiedad gobierne su mente? ¿Experimenta muy continuamente, un “sube y baja” emocional? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa… ¡usted necesita con extrema urgencia la fortaleza continua y asegurada que proviene de nuestro Creador!

Una adolescente juzgada por sus convicciones

La joven paquistaní Malala Yusafzai y el activista indio Kailash Satyarthi fueron reconocidos el viernes 10 de octubre, con el Nobel de la Paz, por arriesgar su vida para defender los derechos de los niños. La decisión convirtió a Malala, de 17 años, en la persona más joven en obtener el premio.
La noticia desató celebraciones en las calles de Míngora, donde nació Malala, y principal pueblo del volátil valle Swat de Paquistán. Los residentes se felicitaban entre sí y distribuían dulces. En la escuela pública local Khushal, que pertenece al padre de Malala y donde ella estudiaba, los estudiantes danzaban y brincaban de felicidad.
Temas Juveniles - UNA ADOLESCENTE JUGADA X SUS CONVICCIONESMalala tenía apenas 11 años cuando comenzó a hacer campaña en favor de la educación de las niñas, hablando en entrevistas para la televisión. Los talibanes habían invadido su natal Míngora, aterrorizando a los residentes, amenazando con volar escuelas para mujeres y ordenando a profesoras y estudiantes que vistieran burkas que las cubrían completamente.
El 9 de octubre de 2012, un talibán le disparó a la cabeza. Sobrevivió, gracias a que la bala no entró plenamente en su cerebro y a la rápida intervención de médicos británicos que estaban de visita en Pakistán.Fue llevada en avión a Gran Bretaña para recibir tratamiento especializado y logró recuperarse. Malala vive actualmente con su padre, su madre y dos hermanos en la ciudad inglesa de Birmingham, donde asiste a una escuela local. 
En estos años ha recibido una lluvia de galardones de organizaciones de los derechos humanos, incluso el premio Sajarov del Parlamento Europeo. Ziauddin Yousufzai, padre de la joven, dijo a "La Asociación de la prensa británica"" que el Nobel impulsará a “Malala a mejorar su capacidad para trabajar en favor de la educación de las niñas”.
El ministro del interior de Pakistán Chaudhry Nisar Ali Khan, felicitó a la nación, a Malala y su familia.

El mejor en todo

Cuando requerimos los servicios de algún profesional, siempre buscamos al mejor. Si necesitamos a un doctor, abogado o arquitecto, buscamos referencias de familiares y amigos para saber si es fiable o no. Siempre queremos al mejor, pues dudamos de otros a pesar de su profesionalismo.
En cuanto a nosotros, cristianos, no nos percatamos de que tenemos al mejor y mayor de todos de nuestro lado. Dios es el mejor médico, abogado, arquitecto, etc. Dios siempre ha sido el mismo y por algo, no por nada, se lo describe como el Inmutable, Omnisciente, Omnipotente, Santo, Poderoso, Fiel... porque es todo esto y más.
¿Por qué no vamos creer en su poder y en los milagros que puede hacer en nosotros? Muchas personas te pueden fallar: tus amigos, tu familia, tus líderes, o tal vez ya lo hicieron; si es así, puedes haber perdido la fe en todo y ya no crees en nada ni en nadie. Pues debes saber que sí existe alguien que nunca falla y que siempre hace lo mejor por quienes ama: “Jesús”.
Nunca se oyó que Él hubiera fracasado en lo que vino a hacer aquí en la tierra; hizo milagros, como sanar a los enfermos, cuando nadie creía que los haría. Él tenía planeado muchas cosas, y cada una de ellas las cumplió.

jueves, 16 de octubre de 2014

¿Podemos transformar el mundo?

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. Juan 3:6-7
Inline image 1¿Quién no ha deseado en su juventud, transformar el mundo? Es decir, mejorarlo, que sea más sociable, que respete el medio ambiente… Pero a menudo al hacer este tipo de comentarios, oímos respuestas como: ¡Empieza por mejorarte a ti mismo! Y es cierto, pero imposible de realizar. Desde hace miles de años la historia nos enseña que realmente, es imposible mejorar al hombre y a la sociedad al mismo tiempo. Aunque nos esforzamos por educar el corazón del hombre para dirigirlo mediante leyes muy bien pensadas, para retenerlo o cultivarlo, en el fondo éste nunca cambia. La Biblia nos recuerda: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9). Al mismo tiempo, nos muestra de una manera simbólica, la incapacidad del hombre para transformarse a sí mismo: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas?” (Jeremías 13:23).
¿Hay que desesperarse? No, el Dios de amor puede y quiere obrar para el bien de su criatura: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros” (Ezequiel 36:26). ¿Cómo puede suceder esto? Mediante la fe en Jesucristo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Y efectivamente, todo cambia cuando lo que me hace actuar, mis intereses y mis objetivos pasan a ser los del nuevo hombre que fue creado en mí. El orgullo y el egoísmo que me gobernaban dan paso a la humildad y al deseo de servir a los demás. Para mí ya no cuenta el amor propio, sino el amor a Dios y al prójimo. 

Concebidos para grandes metas

“Sólo pídelo, y te daré como herencia las naciones, toda la tierra como posesión tuya. ”(Salmo 2: 8. Nueva Traducción Viviente)

vencedora¿Qué determina la condición de un ganador? Por lo menos tres elementos: El primero de ellos, renovar nuestra forma de pensar (Romanos 12:2); el segundo, otorgarle el primer lugar a Dios en nuestros planes y proyectos (Salmo 37:5), y el tercero, estar en la voluntad de Dios. Recuerde que es nuestro Padre celestial quien nos guía en todo cuanto vamos a emprender, de cara a que obtengamos el éxito, y otro aspecto sumamente importante, es que Dios conoce nuestro presente y nuestro futuro y sin duda, nos llevará por el camino que presenta menos peligro, y nos asegura salir airosos por encima de los obstáculos. Dios nos concibió con todas las potencialidades para ser vencedores… pues piense y actúe en grande.
Tenga presente siempre, en cualquier circunstancia, incluso en aquellas que simulan ser adversas, que Dios nos concibió para ser triunfadores. Cuando Él nos hizo no estaba pensando en fracasados sino en vencedores. Nuestro amoroso Padre celestial ya hizo su parte, ahora nos corresponde a nosotros, cambiar esos esquemas de pensamiento que nos han amarrado a la ruina, a la miseria, al dolor y a la frustración.

Confía en Mí

Una vez se estaba incendiando un edificio de 9 pisos en el centro de una ciudad muy importante. Las personas del edificio al enterarse de que estaba en llamas, rápidamente salieron de sus apartamentos, a excepción de un niño de 8 años de edad que dormía en el octavo piso, pues su papá había salido a comprar y su mamá estaba de viaje.
El fuego crecía cada vez más e iba subiendo piso a piso. Los bomberos intentaban apagarlo, pero sus esfuerzos eran imposibles. El edificio estaba totalmente en llamas y los bomberos pidieron refuerzos a otras unidades de la ciudad.
El drama aumentó cuando los bomberos se dieron cuenta que había un niño en el octavo piso, y el fuego crecía, iba ya por el quinto piso. De repente, apareció el padre del niño, preocupado. Viendo este cuadro, los bomberos hicieron un último intento, pero las escaleras no podían llegar hasta las paredes del edificio por haber fuego en todas ellas, cuando entonces, se escucharon los llantos del niño gritando ¡Papi!, ¡tengo miedo!
El padre lo escuchó y llorando, le dijo:
 – ¡Hijo! No tengas miedo yo estoy aquí abajo, no tengas miedo. Pero el niño no lograba verlo:
– Papi, no te veo, solo veo humo y fuego.
Pero el padre sabía que estaba ahí en la ventana porque el fuego lo iluminaba.
– Pero yo sí te veo, hijo. ¿Sabes qué debes hacer? Tírate, que aquí te agarramos todos los que estamos abajo, ¡tírate!
El hijo le dice: 
– Pero yo no te veo.
El Padre contesta: 
– Sabes cómo lo debes hacer, ¡cierra los ojos y lánzate! 
El niño dice: – ¡Papi, no te veo pero allá voy!
Y cuando el niño se lanzó abajo, lo rescataron. Entonces, el padre lo abrazó y lloró con el hijo, juntos y muy contentos.

En soledad, pero no solo

La breve nota que me envió decía mucho.
-Soy una persona incapacitada en una silla de ruedas, escribió. Me siento sola, a pesar de que sé que nunca estoy sola. Dios siempre está presente. No tengo mucha gente con quien hablar.
La palabra soledad es considerada la más desolada del idioma. No respeta edad, raza, condición económica ni inteligencia.
Albert Einstein dijo:  -Es paradójico ser conocido universalmente, y al mismo tiempo sentirse solo.
Dios nos hizo para intimar con otras personas y acompañarlas. Incluso antes que el pecado entrara en el mundo, declaró que no era bueno que el hombre estuviera solo (Génesis 2:18).  Por eso mucha gente, a menudo se siente muy vacía por dentro.
Jesús también conoció la soledad.  Seguro que la sintió cuando sus discípulos lo abandonaron (Marcos 14:50). Sin embargo, la presencia del padre lo compensó en abundancia. Jesús dijo: No estoy solo, porque el Padre está conmigo.  Juan 16:32.  Esa intimidad con el Dios está disponible a todos los que ponen su confianza en Él y en su Palabra.
Podemos disminuir nuestra sensación de soledad acercándonos a los demás. Pero aún más importante es que debemos acercarnos a Dios. Él siempre está con nosotros, y desea que tengamos comunión con Él durante todo el día.
…Seréis esparcidos, cada uno por su lado, y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Juan 16:32