miércoles, 22 de agosto de 2018

En las manos de Dios y... sin mirar atrás

"En las manos de Dios"

"Cuando llegamos a este mundo, parece como si desde el primer día nos estuvieran preparando y en la escuela primaria nos enseñaran el ciclo de la vida. Experimentamos el hecho de que la mariposa que recogimos vuela y sigue su camino. También vivimos el triste momento de perder a nuestro amado perrito o a nuestra mascota preferida...

Resultado de imagen de En las manos de Dios y... sin mirar atrásNuestros amigos van cambiando, la gente nos traiciona, y las lecciones se aprenden. Aprendemos a pedir perdón, y también aprendemos a disfrutar los momentos que Dios nos regala. En fin, intentamos aprender a vivir, y morimos intentando encontrar la respuesta correcta a esa pregunta, para luego darnos cuenta que no hay ninguna; que la vida la haces tú y que cada día escribes una nueva historia. Y en todo este aprendizaje, en todas las vueltas de la vida, las idas y venidas, las caídas y las subidas, muchos aprenden a simplemente...dejar pasar el tiempo.

Hoy me pregunto, ¿cuán privilegiada es la persona que aprendió a dejar pasar..., a no conceder una importancia relevante a las cosas, que aprendió a olvidar, que aprendió a seguir adelante?
Pero el caso es que si olvido el amor que me dieron, las enseñanzas que me dejaron, los llantos que me acompañaron, y las profundas tristezas que ya no debían ser solo mías sino compartidas, entonces estoy olvidándome de mí, estoy olvidando una parte de mi ser, y ENTONCES NO QUIERO OLVIDAR.

Pero sí puedo dejar atrás los momentos en los que me equivoqué, y puedo, con mi vista al cielo, tener una visión futura en la que te encuentres Tú, mi Dios. Puedo gozarme de alguna nueva enseñanza tuya, del Evangelio, de una nueva mirada que nace como aquella mariposa. Entonces, mi despedida de este mundo solo será para mirar para adelante, y darle la oportunidad a Dios de que escriba nuevamente en esta hoja en blanco que se encuentra en mi camino.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14
Solo entonces, despediré cualquier situación, cualquier momento, cualquier persona, cualquier dolor. Y seguiré confiado en que Dios tiene en sus manos el mundo, como también a mí.

¿Cuándo llegará el día de mi suerte?

Esta pregunta muchos se la han hecho en algún momento de su vida: "¿Cuándo llegará el día de mi suerte?" Parece que Dios la tiene tomada conmigo. Hay gente que no lo conoce y le va mejor que a mí; todo lo que alcanzo a ver son problemas y más problemas desde que me levanto hasta que me voy a dormir. ¿Quién puede ayudarme? Si tan solo tuviera un día bueno..., ¡una oportunidad!
Resultado de imagen de ¿Cuándo llegará el día de mi suerte?Eso que te dices son mentiras, y son esas mentiras las que no te dejan disfrutar del maravilloso día que Dios te da. Cada día es una oportunidad para sentirte agradecido de que tienes vida. Recuerda lo que dijo el salmista David: Hagamos fiesta en este día, porque en un día como éste Dios actuó en nuestro favor. Salmo 118:24 (BLS)
Seguramente todos los días no se van a sentir maravillosos, pero si usted mantiene una actitud positiva es seguro que va a mejorar. Créalo, funciona, comience a buscar lo bello de la vida y la oportunidad de gozar.
La oportunidad toca hoy a tu puerta. Puede ser que te encuentres atrapado en una mala relación, en un problema de adicción, depresión, ansiedad, o quizás tengas problemas familiares, de salud o económicos; en fin, son muchos los problemas en los que la gente suele encontrarse, y muchas veces no saben como salir. Si te sientes identificado con la desesperanza y no puedes cantar en medio de la tormenta, si piensas que tus días se te están acabando, lee esta historia:

domingo, 19 de agosto de 2018

Escucha la voz de Dios en medio de tu tormenta

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los  gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 
(Efesios 6:12)
¿Habrá una batalla campal?
 
¿Se lo ha preguntado alguna vez? ¿Estarán Dios y el diablo en una batalla campal? Puede que sea verdad, y que en medio de ella hay muchos cristianos en cualquier parte del mundo, que podrían ser los soldados rasos de este combate mortal.
¿Querrá Satanás azotar a un cristiano de tal forma que pueda llevar su alma?, o ¿será que Dios asegura que aquellos a quienes Su Gracia ha conquistado, no serán jamás conmovidos por la peor tempestad?
paz de DiosRecordemos algo sobre la historia bíblica de Job; también Abraham, enviado a tierra desconocida; Daniel en un foso de leones; José vendido a Egipto. ¡Ah!, y Moisés cuarenta años en un desierto huyendo por un asesinato, Juan el Bautista decapitado, y Esteban apedreado. Son solo algunos ejemplos de cristianos sufridos.
A veces observamos que a ciertos hombres y mujeres de fe les tocaron grandes tormentas en su peregrinar por esta vida; y lo más dramático de la historia es que, en ellas, nos parece como si Jesús estuviera dormido.
Pero en la vida solemos afrontar situaciones muy difíciles y no tenemos la menor duda de que Dios permite nuestro batallar contra las huestes del mal. (2da de Corintios 4:17). 
A muchos cristianos sencillos, de a pie, a cada rato les toca una buena tempestad.
¿Estará Jesús dormido, o quizá estará ausente en medio de nuestra batalla campal? 
Sus discípulos, por Dios mismo escogidos, sintieron una desesperación tan crucial en medio de la tempestad que les parecía que morirían.
Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !Señor, sálvanos, que perecemos!(Mateo 8:25).

Jesús calma la tempestad 

Pero cada día es más seguro que Dios no se cansa y no duerme; nunca se desconecta y no pierde la señal. Jesús no está ausente de nuestros problemas y no ignora cuánto nos sucede aquí. 
Sus discípulos ignoraron que Él estaba allí para salvarlos y para extenderles Su Gracia en medio de su ansiedad. Y Él les socorre sin importar su falta de fe, y con amor les trae bonanza en medio de la tempestad.
Jesús, levantándose, reprendió al viento y dijo al mar: “Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza”. (Marcos 4:39)

El gozo de dar

También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. 1 Tesalonicenses 5;14
Era una semana deprimente. Me sentía aletargada y apática, pero no me daba cuenta del motivo. Ya próximo el fin de la semana, me enteré de que una tía mía tenía insuficiencia renal. Sabía que debía ir a visitarla, pero, para ser sincera, no tenía ganas. De todos modos, fui y almorzamos, charlamos y oramos juntas. Una hora después, salí de su casa sintiéndome más animada por primera vez en días. Centrar mi mente en otra persona en lugar de en mí misma, había mejorado mi estado de ánimo.
Los psicólogos han descubierto que los actos dadivosos pueden producir satisfacción, al ver la gratitud de los perceptores. ¡Algunos expertos, incluso creen que los seres humanos están programados para ser generosos!
Quizá por eso, al alentar a la iglesia en Tesalónica a edificar a los hermanos en la fe, Pablo instó a sostener a los débiles (1 Tesalonicenses 5:14). Antes, ya había citado las palabras de Jesús: «Más bienaventurado es dar que recibir» (Hechos 20:35). Aunque el contexto aquí se aplica a la ayuda financiera, también puede aplicarse a dedicar tiempo y al esfuerzo.
Cuando damos, tenemos una idea de lo que Dios siente. Entendemos por qué se deleita tanto en darnos su amor, y compartimos con Él el gozo y la satisfacción de bendecir a otros. Creo que pronto visitaré a mi tía otra vez. 
Señor, enséñame a dar para ser más como Tú.
El dador es el que más recibe.

En medio del dolor

Al visitar a una gran mujer de 67 años, que tiene cáncer de pulmón y que había sufrido hace poco una operación quirúrgica para intentar extirpar su tumor, cuando le tomé la mano, me contó cómo había sido la operación y los cuidados que había tenido que tener mientras estaba en el posoperatorio. Se la notaba muy cansada y dolorida, pero con ganas de conversar como hacía siempre.
Resultado de imagen de en medio del dolor dios esta contigoEntre otras cosas, impresionaba ver cómo sus ojos se llenaban de lágrimas cuando recordaba el período de la radioterapia, porque la hacía rememorar a quienes estaban viviendo el mismo proceso que ella. Contó acerca de una joven de 25 años que tenía un hijito; también recordó a mujeres de 30, 40 y hasta 50 años que no podían ni siquiera levantarse al baño. Incluso recordó a una mujer que agonizó toda la noche falleciendo a la mañana siguiente. Si impresionantes fueron estas historias, más aún lo fueron las palabras que siguieron a continuación de su relato: “al menos yo he vivido mucho más”.
En medio del dolor físico y de lo angustioso que puede llegar a ser un cáncer, esta mujer era capaz de ver más allá de su propio cáncer y recordar las historias de dolor y pérdida de otras personas. Su hija me comentaba que cuando estaba recién operada, la encontró un día en el baño secándole el pelo a otra mujer hospitalizada que lo único que quería era arreglarse para las visitas que vendrían.
Existe un concepto que es el de “alteridad”, que proviene del latín altertas, y es la condición de cambiar la perspectiva por la del otro. El vocablo alter hace referencia al “otro” desde la perspectiva del “yo”. El concepto de alteridad se utiliza en sentido filosófico para referirse al descubrimiento de la concepción del mundo y de los intereses de un “otro”. Si la definición no es fácil de comprender, mucho menos lo es su aplicación. Sin embargo, puede que a través de la vida de esta gran mujer podamos aproximarnos un poco más. En medio de su propio cáncer fue capaz de conectarse con el mundo de otras enfermas de cáncer como ella, y así evitar la (totalmente válida) autocompasión.

Conozco a alguien más como ella. Su nombre es Jesús, y cuando estuvo colgado en una cruz de madera no pensó en su dolor físico. Pensó en cómo evitar el dolor tuyo y mío, y en cómo ayudarnos a que tuviéramos una vida libre y feliz. Sabía que tú y yo viviríamos vidas distintas y para asegurarse de que, al menos, el final de nuestras vidas fuera igual, no vio las cosas desde Su propio punto de vista, sino desde el nuestro.
Si existieran más personas como Jesús, y si existieran más personas como esta mujer el mundo sería muy distinto a lo que es. Me gustaría parecerme un poco más a ellos, dejar que mi dolor nuble mi vista y ser capaz de entender el mundo doloroso de otras personas, lejanas o cercanas, pero personas con vidas distintas. ¿Y a ti? ¿Te gustaría? ¿Lo intentamos?

jueves, 16 de agosto de 2018

El verdadero poder de la prueba

“Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos”.
(Lucas 22:31 – 32 NVI)
Somos esclavos de nuestros temores, nos pasamos la vida tratando de controlar las pruebas que hemos de atravesar. Interiormente tenemos un mar de sentimientos encontrados, lo que hemos soñado, aquello que en lo más profundo de nuestro corazón anhelamos, o eso que después de pedirle durante mucho tiempo a Dios que nos lo conceda, no lo recibimos.
Quizá usted sea una de esas mujeres decepcionadas del amor de su esposo, o simplemente sus deseos de alcanzar felicidad parecen lejanos e imposibles; o es un hombre cansado de la rutina de su hogar, que se siente desesperado por la cantaleta de su esposa y el agobio de los gastos que producen sus hijos, o que atraviesa desiertos por los cuales continúa caminando como si se encontrase en un laberinto sin salida; desiertos de desamor, desprecio, soledad, fracaso laboral, enfermedad, la pérdida de un ser querido... y ante este horizonte solo ve oscuridad.
Resultado de imagen de El verdadero poder de la pruebaAl primer tropiezo o dificultad nos derrumbamos, abandonamos la esperanza, caemos y nos dejamos desanimar, nuestra visión se nubla, y como un círculo vicioso vagamos en la vida repitiendo una y otra vez la historia. Nos preocupa y atormenta algo que aún no ocurre, nos ahogamos en nuestras preocupaciones, y acudimos a todo y a todos menos a Dios para darles solución.
Creemos que con nuestras fuerzas lo podemos todo, renegamos de Dios y nos alejamos totalmente de Él… pero nos equivocamos. Todo en nuestra vida tiene de nuevo sentido cuando decidimos confiar y creer en el poder restaurador de Aquél que en su voluntad espera lo mejor de nosotros.
No importa donde estés, procura no pasar desapercibida/o, da lo mejor para dejar una huella positiva en ese lugar. Nuestra determinación a hacer lo que le agrada a Dios en medio de cualquier situación es lo que nos da la victoria.
Mas con tus fuerzas no vas a lograr que esa situación que hoy atraviesas desaparezca; pero tener fe, creer que a Dios no le ha quedado grande tu vida, apostar a que su poder es mucho más grande que tus problemas, sí. Marcos 11: 22- 23 NVI.

¿Cuánto vale Jesús para mí?

Marcos 14:3-5 (RVR 1960) “Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro (piedra de yeso muy fino) de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella". El sueldo de todo un año.
Ahora miremos a Judas.
Mateo 26:15 (RVR 1960) “y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata." El precio de un esclavo, 120 denarios“.
Resultado de imagen de ¿Cuánto vale Jesús para mí?Dos personas que le asignan un precio diferente al Señor.
No es que Jesús tenga un precio, pero de alguna forma nosotros, como humanos, asignamos valor a las personas, y cuanto más valgan para nosotros o entre más nos importen, estamos más dispuestos a sacrificarnos o esforzarnos para que estén bien.
Por ejemplo: Nuestros hijos.
Vemos como para María, Jesús era muy valioso. Era tan especial para ella que no le importó el coste del perfume, porque para ella no había nada que fuera tan valioso que se pudiera igualar a lo precioso que era Jesús.
Como contraste vemos a un Judas para el cual Jesús no valía nada y no quería sacrificar nada. Ante todo buscaba la forma de obtener alguna ganancia de Jesús, buscaba la forma de beneficiarse con Jesús.

¡Conociendo a aquel a quien adoramos!

La primera actitud de un adorador es la de procurar estar lo más cerca posible de Cristo, lo cual significa mucho más que el hecho de ir a la iglesia a cantar; es caminar apegado a Él, pues no existe adoración en solitario; es necesario que exista el adorador y el adorado, por lo tanto es necesario que exista esta proximidad, y también tiene que haber iniciativa por el hecho de tener “libre acceso”. Además, no estamos limitados a tener que ir a un determinado lugar.
Santiago dice: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, lamentad y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor y él os exaltará.” RV95 (Santiago 4:7-10)
Resultado de imagen de ¡Conociendo a aquel a quien adoramos!Dios promete estar junto a los que se apartan del pecado, los que purifican sus corazones y lo invocan verdaderamente arrepentidos. La comunión con Dios traerá su presencia, su amor, sus bendiciones y su paz: Considera al íntegro y mira al justo, porque hay un final dichoso para el hombre de paz”. (Salmo 37:37)
Entonces, ¿Qué hacer para acercarse al máximo a Dios?
Para alcanzar este objetivo es necesario tener hambre (no de pan), y sed (no de agua), sino de oír las Palabras del Señor (Amós 8:11)
El deseo más profundo de nuestro corazón ha de ser: estar yo en la casa del Señor  todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor (Salmo 27:4)
Es necesario llegar al punto de que confesemos que somos total, sin remedio y absolutamente dependientes de una dosis eterna que sacie el insaciable deseo que hay dentro de nosotros, porque ansiamos ver a Dios como Él es, en toda su gloria.

El Heredero

Un hombre plantó un viñedo. Lo cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Luego arrendó el viñedo a unos labradores y se fue de viaje. Llegada la cosecha, mandó un siervo a los labradores para recibir de ellos una parte del fruto. Pero ellos lo agarraron, lo golpearon y lo despidieron con las manos vacías. Entonces les mandó otro siervo; a éste le rompieron la cabeza y lo humillaron. Mandó a otro, y a éste lo mataron. Mandó a otros muchos, a unos los golpearon, a otros los mataron. Le quedaba todavía uno, su hijo amado. Por último, lo mandó a él, pensando: “¡A mi hijo sí lo respetarán!” Pero aquellos labradores se dijeron unos a otros: “Éste es el heredero. Matémoslo, y la herencia será nuestra.”  Así que le echaron mano y lo mataron, y lo arrojaron fuera del viñedo. Marcos 12:1-7.
el herederoEsta parábola nos enseña que esos labradores malvados pecaron de egoísmo, envidia y planes perversos, prototipo de Satanás. Creyendo haber hecho como con Jesús, lo que estos hicieron con el heredero, el hijo amado, a quien creyendo muerto, resucitó al tercer día.
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Hebreos 1:1-3
Cristo es el heredero y nosotros coherederos con él, quien avergonzó al malvado enemigo purificando nuestros pecados; limpiándonos y comprándonos con su sangre nos hace participes de su reino, compartiendo por Gracia la herencia de Su Padre contigo y conmigo si somos fieles y perseveramos hasta el final.
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Romanos 8:17