martes, 23 de mayo de 2017

¿Cómo se supone que debe ser la vida cristiana?

Resultado de imagen de ¿Cómo debe ser la vida cristiana?Se supone que la vida cristiana debe ser una vida vivida por fe. Por fe podemos entrar en la vida cristiana, y por fe vivimos. Cuando comenzamos la vida cristiana al venir a Cristo para el perdón de pecados, debemos entender que lo que buscamos no se puede obtener por ningún otro medio que por la fe. No podemos preparar nuestro camino al cielo, porque lo que podamos hacer nunca sería suficiente, ¡nada! Quienes creen que pueden alcanzar la vida eterna por mantener normas y regulaciones - una lista de lo que se debe y no se debe hacer – niegan lo que la biblia claramente enseña. "Y que por la ley ninguno se justifica ante Dios es evidente, porque: El justo por la fe vivirá" (Gálatas 3:11). Los fariseos de los días de Jesús rechazaron a Cristo porque Él les dijo esta misma verdad, que todos sus actos justos no valían para nada y que solo la fe en el Mesías los salvaría.

En Romanos 1, Pablo dice que el evangelio de Jesucristo es el poder que nos salva; el evangelio que son las buenas nuevas de que todos los que creen en Él tendrán vida eterna. Cuando entramos en la vida cristiana por la fe en estas buenas nuevas, vemos que nuestra fe crece en la medida que llegamos a conocer más y más acerca del Dios que nos salvó. El evangelio de Cristo en realidad nos revela a Dios mientras vivimos para acercarnos a Él cada día. Romanos 1:17 dice, "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá". Por lo tanto, parte de la vida cristiana es la lectura y estudio diligente de la palabra de Dios, acompañada de la oración para entendimiento y sabiduría, y de una relación más estrecha e íntima con Dios a través del Espíritu Santo.

La vida cristiana también se supone que conlleva el morir a sí mismos para vivir una vida de fe. Pablo dijo a los Gálatas: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20). Siendo crucificado con Cristo significa que nuestra vieja naturaleza ha sido clavada en la cruz, y reemplazada por una nueva naturaleza que es la de Cristo (2 Corintios 5:17). Él, que nos amó y murió por nosotros, ahora vive en nosotros, y la vida que vivimos es por la fe en Él. Esto significa sacrificar nuestros propios deseos, ambiciones y glorias, y reemplazarlos por los de Cristo. Solo podemos hacer esto con su poder, a través de la fe, que Él nos da por su gracia. Parte de la vida cristiana es orar con ese fin.

Descubrir la salida

No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla. 1 Corintios 10:1-13
En la ciudad de Santa Barbara, en California, hay una calle con un nombre curioso: «Salsipuedes». Cuando se le dio nombre a la calle, la zona estaba alrededor de un pantano que a veces se inundaba, y los urbanistas, que hablaban español, apodaron el lugar con una advertencia nada sutil de permanecer alejados.
La Palabra de Dios nos advierte que no nos acerquemos a la «senda equivocada» de pecado y tentación: «Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa de largo» (Proverbios 4:15). Pero la Escritura no dice simplemente «sal si puedes». Nos ofrece seguridad y nos indica a dónde ir: «Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (1 Corintios 10:13).
La promesa de que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar es un recordatorio alentador. Si acudimos a Él cuando somos tentados, sabemos que nos ayudará a descubrir la salida.
La Biblia afirma que Jesús puede «compadecerse de nuestras debilidades». Sin embargo, «fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15). Jesús sabe cómo salir de cada tentación. ¡Nos mostrará el camino si corremos a Él!

Gracias, Señor, por ser fiel y darme una salida a cualquier tentación que enfrente.
Dios promete ayudarnos cuando somos tentados.

lunes, 22 de mayo de 2017

Las tinieblas y el fuego eterno

Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Juan 3:19
Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, no sea que os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Juan 12:35
de-las-tinieblas-640Mientras estamos en esta vida, podemos andar en tinieblas. Éstas pueden ser o no ser momentáneas: mientras nos encontramos con Cristo, cuando nos alejamos de Él, o cuando no hacemos lo que nos corresponde.
Pero la esperanza es que, en cuanto nos encontramos con El Señor o recapacitamos para servirlo y cumplir Su Propósito, pasamos de las tinieblas a Su luz admirable.
Estando en la Luz, no solamente andaremos en las obras que Él preparó de antemano para que andásemos en ellas, usando las finanzas, los talentos y dones para servir y glorificarlo, sino para vivir también, en el gozo de la salvación.
El fuego eterno, en cambio, se refiere a un lugar de tormento eterno en donde ya no hay más vuelta para atrás. Jesús se refiere a este lugar como el infierno, al cual muchas personas irán al final de los tiempos si deciden rechazar el regalo de la Salvación, un regalo inmerecido que nos es dado por gracia por medio de la fe y que no depende de lo que hagamos o dejemos de hacer.
Jesús nos cuenta algunas parábolas para darnos a conocer lo que nos llevará a las tinieblas mientras estamos como peregrinos en esta tierra; y otras, en las que habla del final de los tiempos, y cómo es que las personas serán separadas en dos grupos: unos irán a la presencia del Señor, y otros al fuego eterno o infierno.

¿Vaya!, El mañana no llega

Si crees que se puede hacer en cualquier momento, no lo harás en ningún momento. Mañana es el día más ocupado de la semana. 
Resultado de imagen de El mañana no llegaMuchas personas quieren y desean muchas cosas pero no se ponen en acción. Dicen: hoy no, mañana. Pero la realidad es que el mañana nunca llega. La postergación es un asesino de sueños. Mucho de lo que hasta ahora no has logrado se debe a que tú mismo has postergado tus sueños esperando que las circunstancias cambien. Y mientras sigas esperando que la situación cambie sin tomar acción, estás desperdiciando tu vida, tus talentos y enterrando tus sueños.
Si quieres que el mañana llegue debes ponerte hoy en acción. He aquí cuatro cosas que debes hacer:
–          Asegúrate de que tu sueño sea tu sueño. Si puedes verlo con cierta nitidez, puedes lograrlo. No se trata de tener un sueño por tenerlo, se trata del propósito para el cual fuiste formado. Se trata de poder implementar una visión hasta convertirla en realidad, no importando el sacrificio que se tenga que pagar. ¿Es mi sueño? ¿Estoy dispuesto a pagar el precio? ¿En qué o en quién me voy a convertir?
–          Sé premeditado y establece una estrategia para llegar a cumplir tus sueños.  Debes definir las actividades que debes hacer y también las que no. Saber cuáles son tus pasos a seguir reduce el miedo, la ansiedad y la incertidumbre. ¿Lo qué estoy haciendo me acerca a mis sueños? ¿De qué debo tener cuidado? ¿Qué debo mejorar? ¿Cuáles van a ser mis prioridades?

Prepara al niño

No las encubriremos a sus hijos, contaremos a la generación venidera las alabanzas de Jehová, su potencia y las maravillas que hizo. Salmo 78;4
En muchos sitios web que tratan de la crianza de los hijos, hay una frase que dice: «Prepara al niño para el camino, no el camino para el niño». En lugar de intentar quitar los obstáculos y allanar el camino a nuestros niños, deberíamos prepararlos para enfrentar las dificultades que encuentren.
El salmista escribió: «(Contaremos) a la generación venidera las alabanzas del Señor, y su potencia, y las maravillas que hizo. Él estableció testimonio en Jacob y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificaran a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, los hijos que nazcan; y los que se levanten lo cuenten a sus hijos,» (Salmo 78:4-6). El objetivo era que pusieran «en Dios su confianza, y no se olvidaran de las obras de Dios; que guardaran sus mandamientos» (verso 7).
Piensa en el poderoso impacto espiritual que otros tuvieron sobre nosotros, a través de lo que nos dijeron y de cómo vivieron. Sus palabras y ejemplo avivaron un fuego en nosotros para seguir a Jesús como ellos.
Es un maravilloso privilegio y responsabilidad compartir la Palabra de Dios y su plan para nuestra vida con las nuevas generaciones. No importa lo que venga más adelante, queremos que estén preparados para hacerle frente con el poder del Señor.


Padre, buscamos tu sabiduría y tu guía para preparar a nuestros hijos para que caminen contigo en fe.
Con las palabras y el ejemplo, prepara a los niños para seguir al Señor.

domingo, 21 de mayo de 2017

El Vuelo

El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de una línea aérea tuvo lugar el siguiente suceso:
A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra.
Resultado de imagen de El VueloLa mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan "desagradable", le dijo.
La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase para ver si podía encontrar algún lugar libre.
Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto. No por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la  mujer en primera clase.
El pobre hombre quedó incómodo y cohibido por la reacción de su compañera de fila, pero tuvo la educación de no hacer un escándalo.
El clima en la cabina era de total tensión, pero la señora se mostraba feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.
Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora: - Discúlpeme señora, todo el vuelo está lleno, pero…
Afortunadamente, encontré un lugar vacío en primera clase.
Me demoré unos instantes porque para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán.
Él me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable, y que me autorizaba el cambio.

La niña de papá

«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él» (l Juan 3: l).
Una vez observé a un padre entrando por la puerta de su casa. Se agachó con los brazos abiertos y gritó: «¡Canddy!». Con tres años, Canddy corrió hacia él tan rápido como pudo y se lanzó a sus brazos. Él la levantó en el aire y luego la abrazó diciendo: «Canddy, ¿sabes cuánto te ama papá?» ¡Oh, cuánto anhelaba yo un papá para llenar mi vacío! Y se me ocurrió una idea: «¿Por qué no tratar de establecer contacto con mi propio padre?».
Imagen relacionadaAsí que hice planes, compré un billete de Buenos Aires a California e hice las maletas. «¿Qué le diré al llamarlo? ¿Cómo nos vamos a saludar?», pensaba. Tenía el estómago hecho un nudo! Algunos familiares me acompañaron para ir a conocer a mi padre por primera vez. Mi maravillosa madre me había aliviado el dolor de crecer en un hogar sin padre. Así que quería ser fuerte, demostrando sus valores.
Por fin estaba allí, parado frente a mí, tan diferente a la foto a la cual me había aferrado durante años. Nos abrazamos. En ese momento, muy en el fondo, quería ser la niña de papá, amada, querida y protegida, Me enfrenté rápidamente a la realidad durante esa breve visita. Veréis, mi padre es alcohólico.
La adicción es una experiencia horrible. El adicto rompe sus promesas. Los actos de papá traicionaron continuamente sus buenas intenciones. En pocas palabras, le gustaba la botella más de lo que me quería a mí. Mi decepción era inevitable.
Quizá pienses en tu propio padre. Quizá él también estuvo ausente o falló en proporcionar un refugio seguro para su pequeña. Y te sentiste abandonada. Quizá has estado esperando llenar ese vacío dejado por un padre terrenal. Sin embargo, como la niña de papá, no tienes que buscar ese amor nunca más. Tu Padre celestial te ha proporcionado un lugar seguro y lleno de amor y te está esperando con los brazos abiertos.
Él no te decepcionará. Te abrirá su corazón a través de su Palabra. Él es el Padre ideal y perfecto, en quien puedes confiar. Hoy sé que, independientemente del amor de un padre terrenal o la ausencia de él, todavía soy la niña de papa. Y tú también.

Nuestro Socorro – Un Cántico a Dios (Salmo 121)

“Nuestro Socorro – Un Cántico a Dios (Salmo 121)”, nos enseña que debemos alabar a Dios porque solo Él nos puede sostener con su fidelidad en cualquier situación de nuestra vida.

¿Cuántas veces pensamos que los salmos son cánticos a Dios? En el antiguo Testamento eran alabanzas. Tenían un sentido muy especial, pues afirmaban lo que el salmista creía, ya que Dios mismo se lo había revelado.
Hace poco me encontraba bastante enfermo y me estaba costando cumplir con mis compromisos, me sentía mal porque no quería dejar de servir. Entonces hablé con Dios y le dije: Señor, Tú sabes que te quiero servir, pero no lo puedo hacer enfermo, así que, te pido que Tú te encargues de mi enfermedad y yo de de servirte. Yo sabía que el único que me podía sacar de la enfermedad era Él. Y así empezó mi proceso de sanidad. Pero el Señor lo hizo de la manera que menos me esperaba. Así que podemos decir con toda seguridad que Él es nuestro socorro.

I. Tenemos que depender de Dios y buscarlo en alabanza.

socorro, ayuda, cristo, salva, entrada, salidaSalmos 121:1-2  Alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
Meditemos, cerremos los ojos y pensemos: ¿Cómo saldré realmente de donde estoy?, ¿quién me socorrerá? Pero hagámoslo en alabanza. En muchas iglesias actuales, los jóvenes cantan cualquier clase de música, música estridente que no edifica. Pero pensemos que en el Antiguo Testamento estos salmos eran alabanzas; cuando el salmista escribió este salmo lo hizo para alabar a Dios.


Verso 1. Alzaré mis ojos... expresa deseo mezclado con la expectativa de donde vendrá. Puede leerse como pregunta, y la contestación sigue en el verso 2, al decir que es Dios quien socorre, de cuyo poder se desprende su potencia creadora, juntamente con su incansable vigilancia.
Este salmo nos enseña:
  1. Que debemos depender de Dios como un Dios de poder, un Dios que es suficiente para nosotros. David lo creyó y al hacerlo encontró el beneficio de ello.
  2. A no depender exclusivamente de los hombres y sus medios, que son carne como nosotros, sino a levantar primero nuestros ojos a lo alto, a los montes, a las alturas del firmamento, buscando el rostro de Dios. Debemos ser muy conscientes de esto, que se lo diremos a Dios de día y de noche por medio de la alabanza.
  3. Que no debemos depender de las fuerzas de las montañas, ni de príncipes y grandes hombres. No, nuestra confianza debe estar en Dios, plena y únicamente.
  4. Que debemos levantar nuestros ojos hacia las montañas; y debemos buscar a Dios, quien ha hecho todas las cosas terrenales para nosotros. 

Vestido por Dios

Habló el ángel y ordenó a los que estaban delante de él: «Quitadle esas vestiduras viles.» Y a él dijo: «Mira que he quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala.» Zacarías 3;4
Cuando mis hijos eran pequeños, jugaban en nuestro empapado jardín y se llenaban de barro. Por su bien y el bien de mi suelo, les quitaba la ropa antes de entrar y los llevaba a bañarse. Al agregar jabón y agua, pronto pasaban de la suciedad a la limpieza.
En una visión dada a Zacarías, vemos a Josué, el sumo sacerdote, vestido con harapos que representaban el pecado y las malas obras (Zacarías 3:3). Sin embargo, el Señor lo limpiaba, le quitaba la ropa sucia y lo cubría de prendas costosas (3:5). La mitra limpia y la túnica mostraban que el Señor le había quitado sus pecados.
Dios también puede limpiarnos, al librarnos de nuestras malas obras mediante la obra salvífica de Jesús. Como resultado de su muerte en la cruz, el pecado que nos embarra puede ser lavado y recibimos las ropas de los hijos de Dios. Ya no nos definen nuestros pecados (la mentira, el chisme, el hurto, la codicia, etc.), sino que podemos apropiarnos de los nombres que Dios da a aquellos que ama: restaurado, renovado, limpio, libre...
Pídele a Dios que te quite cualquier harapo que estés usando, para que puedas vestirte de las ropas reales que tiene reservadas para ti.

Señor Jesús, gracias por el regalo de aceptación y amor que nos diste al morir en la cruz.
¿Quién puede lavar mis pecados? ¡Jesús!